Arrepentimiento y conversión


Sabemos que el reino de Israel fue esparcido entre las naciones‭ ‬y en esa condición continúa‭ ‬hasta el día de hoy.‭ ‬Por lógica,‭ ‬a través de los siglos todos los descendientes de esas diez tribus perdieron sus raíces‭ ‬y todo contacto con el Dios de Israel.‭ ‬Sin embargo,‭ ‬en cumplimiento a la‭ ‬Promesa hecha a nuestro padre Abraham‭ ‬(Génesis‭ ‬15:5‭)‬,‭ ‬El Poderoso de Israel ha designado a su Ungido para buscar‭ ‬uno a uno‭ ‬a aquellos miembros de su pueblo que se encuentran mezclados entre las naciones.‭

Todos algún día anduvimos en el mundo siendo parte de las naciones gentiles,‭ ‬pero un día El Señor nos encontró y nos invitó a regresar a Él.‭ ‬Entonces,‭ ‬al aceptar la invitación del Señor, nos arrepentimos de nuestros caminos errados como gentiles y nos convertimos al camino del pueblo santo hacia Dios.

Así que es debido a nuestra pertenencia al linaje de Abraham que el Padre celestial,‭ ‬en cumplimiento de su‭ ‬Promesa,‭ ‬nos busca‭ ‬siendo gentiles‭ ‬para ofrecernos regresar e Él.‭ ‬Pero es a cada uno de nosotros que nos toca decidir si deseamos‭ ‬dejar de ser gentiles para‭ ‬reingresar al pueblo de Dios,‭ ‬es decir,‭ ‬arrepentirnos y convertirnos.


Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado El Señor tu Dios, y te convirtieres a El Señor tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces El Señor hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido El Señor tu Dios. Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá El Señor tu Dios, y de allá te tomará; y te hará volver El Señor tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres. Y circuncidará El Señor tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a El Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.
Deuteronomio 30:1-6

¡Comparte!

Anuncio