El Nuevo Pacto: un compromiso matrimonial



El Nuevo pacto que nuestro Señor Jesucristo hizo con su iglesia es un compromiso matrimonial, ya que cumplió con los siguientes ritos de la costumbre matrimonial judía de tiempos bíblicos:

1.- La elección de la novia.

Juan 3:29 / Juan 15:16

La novia era generalmente escogida por el padre del novio. Si era posible, y para apegarse a la maravillosa tradición de Isaac y Rebeca (Génesis 24), el padre enviaba a un siervo de confianza, para buscar a la novia.

Así como la novia usualmente era elegida por el padre del novio, asimismo los creyentes en Jesucristo son escogidos por nuestro Padre que está en los cielos (Juan 15:16 / Mateo 24:24).

En Génesis 24, Rebeca aceptó casarse con Isaac aun antes de conocerlo personalmente. Hoy, los creyentes en Jesucristo aceptamos ser la prometida del Mesías a pesar de que nunca lo hemos visto.


A quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso. 1 Pedro 1:8


2.- Establecimiento del precio de la novia.

1 Corintios 6:20 / 1 Corintios 7:23

Se debía pagar un precio previamente acordado por la novia. Jesucristo, siendo nuestro prometido, pagó un precio muy alto por su novia: Su propia sangre.

Nuestro Señor consideró el alto precio que debía pagar por Su novia antes de morir, cuando fue a orar al Jardín de Getsemaní:

Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Mateo 26:39

La copa a la que se refiere el Señor Jesucristo, es la copa que simboliza el compromiso matrimonial, misma que pasó a sus discípulos aquella cena de Pascua antes de su muerte.

3.- Aprobación de la novia.

Efesios 5:21:24 / 1 Corintios 11:3 / Romanos 10:9

La novia delante de todos expresaba su aceptación del novio. Este es el corazón de nuestras vidas y de esto depende dónde pasaremos la eternidad. Jesucristo nos ofrece ser nuestro esposo para siempre y nosotros estamos en posición de aceptarlo a rechazarlo.

La aplicación personal para aquellos que desean aceptar la invitación de Jesús es simple: como toda esposa, ya no se gobernarán a sí mismos, sino que ahora aceptarán la autoridad del esposo, nuestro Señor Jesucristo. Esto conlleva sobre todo, fidelidad hasta que el novio regrese por la novia para consumar el matrimonio.

4.- La copa del pacto

Mateo 26:27-28 / Marcos 14:24 / Lucas 22:20

Conforme a la costumbre judía de aquellos días, el padre del novio llevaba un ánfora de vino del cual servía una copa a su hijo. Luego de tomar de ella ofrecía a la pretendida y si ella tomaba la copa en sus manos y bebía de ella, era señal de que aceptaba por esposo al muchacho. Era un pacto solemne y los padres de ambos eran testigos de ello.

Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos: porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Mateo 26:27-28

En esa acción Jesucristo anuncia que acepta el precio de la novia, que es su propia sangre. De la misma manera, los creyentes que hemos bebido de esa misma copa, su Santo Espíritu, debemos considerar que estamos comprometidos formalmente con Él, con todos los privilegios y obligaciones que tal acto conllevan.

5.- Compromiso matrimonial.

2 Corintios 3:3

Durante la ceremonia de compromiso, la pareja se consideraba legalmente casada, pero no se les permitía cohabitar sino hasta después de las bodas. A tal efecto se redactaba un documento legal que no era otra cosa sino un contrato matrimonial que constaba del precio de la novia; las promesas del novio y los derechos de la novia.

El novio se comprometía a trabajar por ella, honrarla, sostenerla y protegerla, proveerle de alimentos, vestimenta y de todas sus necesidades y vivir con ella como marido y mujer.

El contrato era el derecho inalienable de la novia. Debía ser firmado y formalizado antes de la boda. El Nuevo Testamento -o mejor dicho Nuevo Pacto- es ese contrato escrito y firmado con la preciosa sangre de nuestro Señor Jesucristo como garantía legal para nosotros quienes hemos creído en Él.

6.- Los obsequios y la prenda.

Obsequios: 1 Corintios 12 | Prenda: 2 Corintios 1:22 / Efesios 1:13-14

Este era el momento en el que se le presentaban obsequios a la novia. La palabra que leemos en la Biblia como don (dones del Espíritu), es la que usamos en nuestra vida cotidiana para regalo u obsequio. Los obsequios para la novia eran símbolo de amor, compromiso y lealtad. Los creyentes hemos recibido los dones del Espíritu, como regalos de boda de parte del prometido.

No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. 1 Corintios 12:1


A continuación el novio entregaba una prenda, algo valioso. Una joya, su anillo personal o monedas de oro, que funcionaban como hoy en día lo haría el anillo de compromiso. Más atrás, en tiempos del Antiguo Testamento, se acostumbraba dejar como prenda el sello personal (Génesis 38:18). Prenda que quedaba en garantía de que el novio cumpliría su promesa de regresar para casarse y que en caso de incumplimiento la novia podía conservar como indemnización.

Si era el caso de que la prenda fuera un anillo a la medida de la novia, cuando lo colocaba en el dedo de ésta el ritual del compromiso se consideraba finalizado. El ritual completo se conoce en hebreo como "santificación", pues la novia se considera apartada (santificar es apartar).

El Espíritu Santo es la garantía (arras) de la promesa, pero también simboliza los obsequios (dones) del novio. Es el sello personal que en la antigüedad se dejaba como prenda de que se regresaría cumplir el compromiso y redimir la posesión adquirida, que es la esposa.

…y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida…Efesios 1:13-14


7.- La Mikvé o inmersión de la novia.

Efesios 5:26-27 /Marcos 16:16 / Hechos 2:4

La novia debía pasar por una purificación de inmersión en agua. Este ritual de limpieza era llamado en hebreo Mikvé. Simbolizaba la separación de una forma antigua a una nueva. En el caso del matrimonio, indicaba dejar la antigua forma de vida por la nueva con su esposo.

La inmersión en agua pura era considerada como un renacimiento espiritual. La razón para ello es que se pensaba que tenía el poder de cambiar a una persona completamente a partir de una conversión interior.

Cuando El Señor Jesucristo le dijo a Nicodemo que debía nacer de nuevo, se estaba refiriendo al rito de la Mikvé (o como comúnmente se le ha conocido: bautismo) que es símbolo del Espíritu Santo, Quien limpia a los creyentes y los hace nuevas personas (Juan 3:1-7).

La Palabra de Dios es esa Mikvé que purifica y santifica a la novia de Jesucristo:

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, Efesios 5:25-26

 8.- El novio retornaba a la casa de su padre para preparar la cámara nupcial.

Juan 14: 1-3 / Apocalipsis 21:10-27

En este momento, el novio regresaba a la casa de su padre para preparar el aposento nupcial para la novia. Se consideraba responsabilidad del hombre ir con su padre, construir una casa y hacer las preparaciones para la boda. Sin embargo, antes de partir, él le hacía una declaración a la novia: "Voy a preparar un lugar para ti; si yo parto ahora, regresaré por ti". La novia era consagrada y separada por un tiempo, mientras que el novio iba a construir la casa.

Antes de que el novio pudiera regresar por la novia, el padre del novio debía estar satisfecho con cada una de las preparaciones hechas por su hijo. Tan sólo entonces podía él darle permiso a su hijo para ir por la novia. En otras palabras, mientras que el novio preparaba la cámara nupcial, era el padre quien daba la aprobación final del aposento nupcial. El novio no sabía cuándo su padre iba a dar su aprobación final, para luego enviarlo a recoger a la novia.

Mientras tanto, la novia debía esperar ansiosamente el regreso del novio. En la mente de la novia, el novio podía aparecer en cualquier momento, aun a medianoche. Por lo tanto, ella debía estar preparada en todo momento.

9.- Regreso del novio y rapto

Mateo 25:6 /Marcos 13: 32-37 /1 Tesalonicenses 4: 16-17 /Apocalipsis 22:17

Generalmente, la hora a la que llegaba el novio era a la medianoche. Cuando el novio regresaba, su llegada era anunciada con alta voz y con el sonido del shofar (trompeta). La novia debía estar lista y no dormirse pues si no aparecía a tiempo, el novio la castigaba no llevándosela. De esta costumbre es que los creyentes aguardamos con ilusión y ansiedad nuestra reunión en la siguiente vida con nuestro Señor.

10.- Las bodas

Apocalipsis 19:7-9 / Mateo 23:39

En la ceremonia matrimonial, tenía lugar una procesión sagrada. El novio era el primero en llegar. A medida que el novio se aproximaba, el cantor recitaba: "Bendito el que viene". "Bendito el que viene". Luego el novio era recibido como un rey.  Esto simboliza el momento en que Jesucristo, el novio, sea coronado como Rey.

Finalmente la novia aparecía ataviada con un vestido blanco de lino fino, símbolo de su fidelidad al pacto matrimonial previo.

Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Apocalipsis 19:7-9


11.- Consumación del matrimonio y Luna de Miel

Juan 3: 29

Luego de haber contraído matrimonio, la pareja disfrutaba de lo que los occidentales modernos conocemos como Luna de Miel, la cual duraba una semana. Los novios iban a su recámara y el amigo del novio permanecía afuera cerca de la puerta. Todos los invitados se reunían aparte esperando que el amigo del novio anunciara la consumación del matrimonio. Cuando el novio le transmitía el mensaje todos irrumpían en gozo.

12.- Cena de Bodas

Apocalipsis 19:7-9 / 17-18 / Mateo 8:11-12

Esa primera noche en la que se consumaba el matrimonio se efectuaba también la cena de las bodas para todos aquellos que habían sido invitados por el padre de la novia.

Basado en un texto de Eddie Chumney

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