¿Cuales son los tipos de prueba y qué propósito tienen?



Los tres tipos de prueba y su propósito

Ya en una entrada anterior habíamos hablado sobre el propósito de las pruebas en nuestra vida cristiana. Esta vez vamos a matizar acerca de las tres maneras en las que vendrá la prueba: aflicción, engaño y tentación.

La porción de la Palabra que vamos a estudiar está en Mateo 4:1-11



1er. tipo de prueba: la Aflicción

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.

Como ya sabemos, la aflicción perfecciona (Hebreos 2:10 / Hebreos 5:8-9) y así como el Espíritu Santo llevó al Señor a ser probado, también estará con nosotros a la hora de la prueba (1 Corintios 10:13). El desierto representa esta vida, donde nuestra fe debe ser probada y perfeccionada antes de ir al cielo (1 Pedro 1: 4-7). Sin embargo, el pasaje nos recuerda que Dios no tienta a nadie (Santiago 1:13), sino que es el diablo quien se encarga de probarnos aprovechando nuestras debilidades (Santiago 1: 14-16).

Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.

Los israelitas permanecieron en el desierto cuarenta años, y al igual que nosotros, ellos también fueron probados de estas tres maneras (1 Corintios 10:1-13) con exactamente el mismo propósito.

Así que los cuarenta días que permaneció el Señor en el desierto, y los cuarenta años que permaneció Israel también en éste, representan nuestra estancia en esta vida, en la antesala a la Tierra Prometida (Hebreos 4:8-9).

En el lenguaje bíblico tener hambre, o sea ayunar, significa estar afligido (Deuteronomio 8:3 / Levítico 16:29). Porque la alegría de la vida en aquel entonces era comer y beber (Eclesiastés 8:15 / Lucas 12:19). El tener hambre, en lenguaje bíblico es padecer necesidad. Así que cuando padezcamos necesidad el diablo, tengámoslo por seguro, acudirá ante nosotros para aprovechar ese momento en el que estamos vulnerables.

Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Al estar en esta vida corremos siempre el peligro, debido a los afanes de este mundo, de perder de vista las únicas cosas que valen la pena, las cosas espirituales, que por ser eternas podremos disfrutar para siempre (2 Corintios 4:18 / Mateo 6:19-21). El diablo quería distraer a Jesucristo para que perdiera de vista precisamente esas cosas espirituales a fin de atender su necesidad primordial: satisfacer su hambre física. Pero El Señor, aunque tenía hambre física, nunca perdió de vista que también hay hambre de alimento espiritual y ese es el alimento que hay que buscar primero (Juan 6:27 / Mateo 6:33).

2do. tipo de prueba: el Engaño

Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.

El diablo conoce la Palabra, la cita y le da una interpretación siempre torcida para que nosotros desviemos el camino y nos extraviemos. Así es como nuestro enemigo prueba el conocimiento y obediencia que tengamos de la Palabra. Pero también, así como El Señor le contestó con la propia Palabra: “no pondrás a prueba al Señor” (Deuteronomio 6:16), nosotros igualmente debemos encontrar en la propia Palabra defensa para desarmar sus argumentos falaces. Hay que decir que también se valdrá de sus falsos ministros para engañarnos (Romanos 16:17-18 / 2 Corintios 11:13 / 2 Pedro 2:1-3 /1 Juan 4:1).

3er. tipo de prueba: la Tentación

Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.

El diablo está dispuesto a compartir de lo suyo (Lucas 4:6), no por amor desinteresado, sino a cambio de que le obedezcamos.

El diablo no pierde su tiempo, porque le queda poco (Apocalipsis 12:12), así que si no puede con nosotros se aparta un tiempo (Lucas 4:13 / Santiago 4:7). Pero si no pasamos la prueba, Satanás se quedará muy cerca, para tratar de hacernos instrumentos suyos... (Hechos 20:30).

No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. Romanos 12:21

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Foto cortesía de Nancy Violeta Velez

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