Los alimentos prohibidos

La Ley de Moisés y los alimentos prohibidos


Desde el principio, la Palabra de Dios nos muestra que hay diferencia entre un alimento y otro (Génesis 2: 15-17), pues mientras que hay alimentos permitidos, también hay alimentos prohibidos. Y también nos muestra que hay alimento físico y alimento espiritual (Mateo 4:3-4).

La Palabra nos enseña que Dios hace diferencia entre los alimentos permitidos y los prohibidos y también que hay una razón para ello: los alimentos prohibidos matan (Génesis 2:15-17).

Otra cosa que la Palabra nos advierte acerca de los alimentos prohibidos es que la serpiente [Satanás (Apocalipsis 12:9)], mediante los engaños de los falsos apóstoles (2 Corintios 11:1-6) buscará persuadirnos para tomar de esos alimentos (Génesis 3:1-13).

Los alimentos y la ley de Moisés

Habló El Señor a Moisés y a Aarón, diciéndoles: Hablad a los hijos de Israel y decidles: Estos son los animales que comeréis de entre todos los animales que hay sobre la tierra. Levítico 11:1-2

El libro de Levítico en su capítulo 11, enumera una serie de alimentos haciendo diferencia entre lo puro y lo impuro. El cometido inmediato de esta distinción era preservar al pueblo israelita del alto contenido contaminante que esos alimentos contenían; otro de los propósitos también era mantener alejado al pueblo elegido del contacto con las formas de pensamiento, culto y costumbres licenciosas de los pueblos de su derredor (Hechos 10:9-14 / Hechos 10:28).

Pero para nosotros los cristianos, que aunque ya lo dijimos no nos vamos a cansar de repetirlo, de la ley de Moisés solo debemos extraer el significado espiritual (y los alimentos prohibidos por la ley no son la excepción) (Marcos 7:19-23), cada uno de esos alimentos representa simbólicamente un conjunto de doctrinas nocivas para los creyentes, esto es, alimento que si bien es espiritual, es nocivo para el alma de quien lo consume. Y son enseñanzas que en la iglesia no deben entrar, porque representan formas de vida que para el mundo son comunes pero para Dios son aborrecibles.

A continuación comenzaremos a mencionar solo los cuatro primeros de la lista y en alguna entrada posterior, eventualmente y si Dios lo permite, seguiremos hablando de los demás:

Es bueno para empezar, anotar que cada animal enlistado como apto para comer, exceptuando el que estuviere defectuoso (Éxodo 12:5 / Deuteronomio 15:21) (símbolo de la enseñanza defectuosa), también era apto para llevarlo al altar de sacrificios. Y de la misma manera, ningún animal impuro podía ser ofrecido en sacrificio (Digamos como ejemplo, un cerdo en holocausto).

De entre los animales, todo el que tiene pezuña hendida y que rumia, éste comeréis.  Levítico 11:3

La pezuña hendida es la que está dividida en dos, que pertenece a animales como la vaca, la cabra, y la oveja, animales susceptibles de ser pastoreados en grupos. Simboliza a los creyentes que se dejan ser pastoreados y agrupados y permanecen en armonía dentro de las congregaciones.

Los rumiantes son los animales que se alimentan de hierba y en general se caracterizan por su mansedumbre. Simbolizan la mansedumbre de los creyentes, pues así como los rumiantes son mansos porque comen pastura, el creyente es manso porque se alimenta de la Palabra (Salmo 23:2 / Salmo 1:1-2 / Mateo 5:5 / Mateo 11:29).

De entre todos ellos destaca, por supuesto, el cordero, el cual se ofrecía como sacrificio en el festival de Pascua y por ello simboliza a nuestro Señor Jesucristo (1 Pedro 1:19 / 1 Corintios 5:7 / Apocalipsis 5:12).

El cordero fue escogido por Dios para ser sacrificado en Pascua debido a su mansedumbre a la hora de ser sacrificado. Cuando se lleva al animalito al matadero no hay animal más dócil y resignado que éste, pues no se resiste. Nuestro Señor Jesucristo conservó esa misma mansedumbre al ser llevado al matadero (Isaías 53:7), porque no se rebeló a la voluntad del Padre y la aceptó resignado (Mateo 26:39). Ese mismo carácter es el que Dios espera del creyente (Colosenses 3:12).


Pero de los que rumian o que tienen pezuña, no comeréis éstos: el camello, porque rumia pero no tiene pezuña hendida, lo tendréis por inmundo. Levítico 11:4


En la antigüedad solo los ricos podían darse el lujo de poseer un camello (Génesis 24:10), por lo que el camello simboliza a los que se hacen tesoros en esta tierra y desprecian los tesoros en el cielo (Mateo 6:19:21 / Mateo 19:24). Esta es pues, una forma de pensamiento y enseñanza (Lucas 12:13-21 / Lucas 15:11-32 / Lucas 16:19-31) que el Señor no desea ver en los miembros de su iglesia: la avaricia que es idolatría (Colosenses 3:5 / Efesios 5:5).

También el conejo, porque rumia, pero no tiene pezuña, lo tendréis por inmundo. Asimismo la liebre, porque rumia, pero no tiene pezuña, la tendréis por inmunda. Levítico 11:5-6

Tanto en la antigua región de Canaán como en la de Mesopotamia, el conejo era símbolo de fertilidad (no necesito decir porqué). En Babilonia, al tiempo que en Israel se celebraba la Pascua, se les rendía culto idolátrico a estos animalitos (de ahí surge la espantosa celebración híbrida de los conejos de Pascua). Así que este alimento no solo representa los ritos de fertilidad idólatras, sino también los excesos, la inmoralidad y la promiscuidad. Al conejo se le asociaba con la diosa Astarot por lo que también es un símbolo de la astrología (Astarot - Astarté - Easter - Estrella - Astrología.) y por extensión de lo esotérico en general.


También el cerdo porque tiene pezuñas, y es de pezuñas hendidas, pero no rumia, lo tendréis por inmundo. Levítico 11:7


El cerdo simboliza la rebeldía a la voluntad del Altísmo. Al contrario del cordero, que, como ya mencionamos líneas arriba, cuando se le lleva al matadero es dócil y transmite paz, el cerdo rompe en chillidos espantosos y se resiste a más no poder.

El cerdo tiene pezuñas, es decir sí se congrega (Mateo 8:31), pero no rumia, así que no es manso (Mateo 7:6). Representa a los creyentes que se congregan pero no son mansos porque no se alimentan de la Palabra.

Por otro lado, el cerdo aunque se le bañe (símbolo del bautismo) vuelve a revolcarse en el lodo (2 Pedro 2:22)  Son los creyentes que no terminan por arrepentirse y siempre están volviendo a las contaminaciones del mundo.

De la carne de ellos no comeréis, ni tocaréis su cuerpo muerto; los tendréis por inmundos. Levítico 11:8

La prohibición no solo se limitaba a abstenerse de comer esos animales, sino aún de acercarse a tocarlos. Para nosotros significa tener cuidado con las enseñanzas que nos rodean. Son enseñanzas que por su naturaleza (avaricia, idolatría, rebeldía, etc.) llevan a la muerte (Efesios 5:5).

En esta ocasión tan solo analizamos los cuatro primeros alimentos de la ley de Moisés, el primero, que es puro, el cordero, es símbolo de la enseñanza que produce amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, templanza y mansedumbre (Gálatas 5:22-23), los demás, que son impuros, el camello, el conejo y el cerdo, son símbolos de las doctrinas que producen: avaricia, fornicación, rebeldía, etc.

Por ahora es todo, pero les animo a que ustedes por su propia cuenta continúen estudiando este y otros pasajes que el Señor les quiera mostrar. Aliméntense solo de la Palabra de Dios, porque la palabra de hombre mata (Santiago 3: 14-18).

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