La Fiesta de Tabernáculos y el cumplimiento de la Promesa



La Fiesta de Tabernáculos es el cumplimiento de la profecía

En tabernáculos habitaréis siete días; todo natural de Israel habitará en tabernáculos. Levítico 23:42

La Fiesta de Tabernáculos, es el cumplimiento de la promesa anunciada por Moisés de que Dios habitaría en medio de su pueblo.

Luego El Señor habló a Moisés diciendo: En el primer día del mes primero harás levantar el tabernáculo, el tabernáculo de reunión; y pondrás en él el arca del testimonio, y la cubrirás con el velo. Éxodo 40:1-3 

La tienda provisional, o tabernáculo donde habitaba la Palabra de Dios, que son las tablas de la ley (Éxodo 40:20-21), simboliza el cuerpo también provisional que nuestro Señor Jesucristo, la Palabra de Dios (Juan 1:1-3) tomaría para habitar en medio de su pueblo. Toda la confección del tabernáculo de Moisés no era sino la profecía de que Jesucristo moraría entre los hombres en una habitación temporal.


Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Éxodo 25:8


La profecía dada en el libro de Isaías (Isaías 7:14), y luego reproducida en Mateo habla precisamente de el cumplimiento de esta promesa: Dios con nosotros, habitando en medio de su pueblo, en un tabernáculo provisional, esto es, un cuerpo mortal, tal como el nuestro.


...Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es Dios con nosotros. Mateo 1:23


El cuerpo es un tabernáculo

En el lenguaje bíblico, el cuerpo físico y mortal se entiende como un tabernáculo o tienda provisional en la que se mora. Ese es justo uno de los propósitos de la Fiesta de Tabernáculos, tomar conciencia de que habitamos en un cuerpo provisional que se acaba pronto y que debemos anhelar ser revestidos ya no de otro tabernáculo, sino de una fortaleza celestial, que será nuestro cuerpo eterno.

Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; 2 Corintios 5:1-2
Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este tabernáculo, el despertaros con amonestación; sabiendo que en breve debo abandonar el tabernáculo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado. 2 Pedro 1:13-14 (Biblia Textual)*
Y aquel Verbo fue hecho carne, y tabernaculizó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14 (Biblia Textual)** 
Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho. Juan 2:19-22




*En las traducciones modernas, el pasaje de Juan 1:14 se traduce habitó, pero en las traducciones más antiguas y en las literales se traduce tabernaculizó, porque la palabra griega correspondiente skenóo (Dicc. Strong G4637), significa acampar, extender su tienda, tabernaculizar y se entiende como habitar o morar. Todo el evangelio de Juan, es una explicación muy amplia de cómo el Señor Jesucristo es el cumplimiento de la profecía de Tabernáculos.

** Igualmente en las traducciones modernas, en 2 Pedro 1:13-14 se sustituye el término tabernáculo por cuerpo, que es lo mismo, ya que la palabra griega correspondiente skénos (Dicc. Strong G4633) significa tabernáculo, choza o residencia temporal, por lo que figurativamente se usa también para el cuerpo humano.


La alegría de Tabernáculos

La fiesta solemne de los tabernáculos harás...y estarás verdaderamente alegre. Deuteronomio 16:13-15

Las naciones deben alegrarse porque Dios ha venido a habitar en medio de su pueblo, por ello es que a los pastores a quienes se les dio la noticia del nacimiento de Jesús, se les dijo que eran noticias de gran gozo (Lucas 2:10); y los magos que venían del oriente se regocijaron con muy grande gozo al ver la estrella que los guiaría a Jesús (Mateo 2:10). La estrella (Mateo 2:9), es la Palabra, por que Ésta es la lumbrera que nos guía en nuestro camino (Salmo 119:105).

El cuerpo físico de Jesucristo, cuando estuvo entre los hombres como uno de nosotros, era el verdadero santuario del Espíritu de Dios (Juan 2:19-22), que es su Palabra. El cuerpo físico de Jesús era el tabernáculo donde moraba la Palabra, era la Casa de la Palabra.

Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. Apocalipsis 7:5
Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. Apocalipsis 13:6
Después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio; Apocalipsis 15:5
Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Apocalipsis 21:3

Tabernáculos y el nacimiento del Señor


Y Jacob fue a Sucot, y edificó allí casa para sí, e hizo cabañas para su ganado; por tanto, llamó el nombre de aquel lugar Sucot. Génesis 33:17

Las cabañas que Jacob elaboró para su ganado en Sucot son lo que la cultura hebrea conoce como tabernáculos, que pueden ser tiendas, carpas, chozas, cabañas, enramadas, etc., confeccionadas precariamente con material silvestre encontrado en los alrededores. Que por cierto, la palabra hebrea sucot o sukkot -nombre del lugar donde Jacob elaboró las chozas para su ganado- significa "tabernáculos" o "cabañas" y es precisamente el término que da nombre a la Fiesta de las Cabañas, Enramadas o Tabernáculos.

Esta costumbre de construir tabernáculos para los rebaños continuaba hasta los días en que nuestro Señor nació en Belén, pues aquel pesebre, donde María acostó a su hijo recién nacido, estaba -muy seguramente- dentro de una enramada.

Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Lucas 2:7

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