La Santa Cena es el Señor Jesucristo



El rito de la Santa Cena es el símbolo de la Palabra de Dios como alimento espiritual

En las dos entradas anteriores explicamos que el Señor Jesucristo es la Palabra de Dios y también el Espíritu Santo. Ahora vamos a explicar, muy brevemente, qué tiene que ver ello con el rito de la Santa Cena.

Como ya explicamos también hace algunas entradas, el propósito de los ritos de la Palabra es preservar un significado espiritual, una información que es no solo útil sino también necesaria para encontrar el camino correcto hacia la vida eterna.

El rito de la Santa Cena no solo no es la excepción, sino que significa la culminación o cumplimiento pleno de todos los ritos de la ley de Moisés, pues cada uno de los elementos que lo conforman, el pan y el vino, preservan y guardan el entendimiento espiritual que nos llevará a la vida.

Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, COMED; ESTO ES MI CUERPO. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: BEBED de ella todos; porque ESTO ES MI SANGRE del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Mateo 26: 26-28

El Señor Jesucristo vuelve a hablar, esta vez a los discípulos y en la intimidad, en los mismos términos espirituales que aquella vez en la que se reveló a sí mismo a los hombres como la Promesa cumplida de Dios (Juan 6: 48-58) cuando comenzó a hablar de Sí como la Palabra de Dios hecha hombre.

El pan de la Santa Cena es la Palabra de Dios

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Juan 6:51

Jesús tomó el pan y les dijo a los discípulos, “esto es mi cuerpo”, porque el pan sin levadura y el cordero sin mancha (Éxodo 12: 1-28) de la Santa Cena simbolizan la Palabra de Dios, el cuerpo espiritual de nuestro Señor Jesucristo.

El vino es el Espíritu Santo

Y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. 1 Corintios 12:13

Jesús tomó la copa y les dijo a sus discípulos que era su sangre, pues para el israelita, el vino es símbolo de la sangre. Y la sangre, como lo dijimos en la entrada anterior, para los hombres que escribieron la Palabra, es el ser interior que habita en el cuerpo mortal.

Nuestro Señor Jesucristo es la Palabra de Dios (Juan 1:1-3), y toda palabra antes de ser pronunciada habita en el interior de quien la piensa, es decir, habita en forma espiritual, formando parte de la esencia de quien ha de pronunciarla (Juan 16:28).

Por ello, el vino de la Santa Cena simboliza al Espíritu Santo, quien nos hace comprender la Palabra (Efesios 5:18 / Juan 16:13) al entrar en comunión con Él.

Comprensión espiritual

Así, tal como la sangre del cordero de Pascua, la cual se untaba en el dintel y los postes de la puerta (Éxodo 12: 7-8), la sangre del Señor Jesucristo, que es el Espíritu Santo (Gálatas 4:6) nos preserva de la muerte (Éxodo 12:23).

El cordero sin mancha y sin mácula que se sacrificaba en Pascua (Éxodo 12:5) es símbolo del Señor Jesucristo, la Palabra de Dios que debemos comer para vivir. Por otra parte, en el Día de la expiación la sangre del macho cabrío que se sacrificaba -símbolo del Espíritu Santo-, se rociaba sobre el arca, en la cual estaban las tablas de la Ley -la Palabra de Dios- todo ello también como un símbolo del sacrificio de nuestro Glorioso Señor Jesucristo.

Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para El Señor durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis. Éxodo 12:14
Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. Lucas 22:19

El religioso vería en este mandato -compartir el cuerpo del Señor- solo el cumplimiento de un rito. Sin embargo, por medio de su Palabra El Señor nos anima una y otra vez a que vayamos más allá de la religiosidad y entender el significado espiritual del rito para darle cumplimiento VERDADERO, es decir, espiritual.

La Palabra nos enseña que la sangre es el espíritu que da vida al ser (Génesis 9:4 / Génesis 4:10 / Hebreos 12:24). El Señor Jesucristo nos muestra que solo comiendo su carne -que es su Palabra (Mateo 26:26 / Juan 6:51)- y bebiendo su sangre -que es su Espíritu (Gálatas 4:6)- tendremos vida eterna (Juan 6:53-57).

La sangre derramada de nuestro Señor Jesucristo es su ser interior, el Espíritu Santo (2 Corintios 3:17 / Gálatas 4:6 / Filipenses 1:19 / 1 Pedro 1:11 / Juan 14:18-20 / Juan 14:23 ), la Presencia Santísima que nos lleva a toda verdad cuando abrimos su Palabra para tener comunión con Ella (Juan 16:13 / Apocalipsis 3:20).

Así, nuestro Señor Jesucristo es la Palabra de Dios y su Espíritu, por medio de los cuales está permanentemente en comunión con su santa iglesia.

De tal forma que cuando el Señor manda hacer la Santa Cena Pascual en memoria de Él, va más allá de referirse a un mero rito, pues su invitación es a entrar en verdadera e íntima comunión con Él mediante su Palabra y su Espíritu.

Por lo que cuando el pueblo se reúne para entrar en comunión con la Palabra y el Espíritu, también está celebrando, ya no ritualmente, sino en Espíritu y en Verdad, la Santa Cena.

Como sabemos, el propósito de todo rito no solo la preservación del mensaje, sino también la búsqueda de su significado. Para lo cual hay que necesariamente tener comunión íntima con la Palabra, que no nos cansaremos de repetir, es el Señor.

No hay absolutamente nada de malo en preservar el conocimiento por medio del rito. Siempre y cuando se reconozca que ese es el único propósito del ritual. Así pues, celebrar el rito es preservar para nuestros hijos el conocimiento heredado por nuestros padres.

Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?, vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de El Señor, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró. Éxodo 12:26-27

Una vez comprendido el propósito del rito -es decir, su única razón de ser- podemos descubrir su significado espiritual. Y una vez hallando ese significado que es el mensaje que El Señor ha puesto ahí para nosotros, somos libres de todo rito, pues se ha cumplido su propósito en nosotros.

Estatuto perpetuo significa eterno, y la propia Palabra nos muestra que lo eterno no es lo ritual sino lo espiritual (Colosenses 2: 16-22 / Hebreos 7:28 / Hebreos 8: 4- 7 / Hebreos 8:13 / Hebreos 9:8-14 / Hebreos 9:23-25 / Hebreos 10:1, etc.).

La iglesia del Cordero mantiene este estatuto perpetuo y espiritual no al celebrar rito alguno, sino cumpliendo espiritualmente con este mandato al congregarse en torno a Él para comer su carne y su sangre que son su Palabra y su Espíritu. ¡Esa es la Pascua que ya ha sido sacrificada por nosotros!

...no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. 2 Corintios 4:18
La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan. 1 Corintios 10:16-17
el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra [prescripción del rito], sino del espíritu [comprensión del significado espiritual]; porque la letra [prescripción de los sacrificios] mata, mas el espíritu [comprensión del misterio] vivifica. 2 Corintios 3:6
y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32

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