El bautismo y la lluvia en Israel


Relación entre el bautismo y la lluvia en el antiguo Israel

En el antiguo Israel el bautismo o rito de purificación guardaba una profunda relación con la lluvia, en este artículo daremos una sencilla explicación del por qué.

El bautismo como símbolo de la limpieza interior

Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Ezequiel 36:25-26
Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; Isaías 44:3

Es la propia Escritura la que reiteradamente nos instruye en que el propósito de la lluvia en lo terrenal, es una figura de lo que la Palabra de Dios tiene como propósito en lo espiritual.

Tal como la lluvia vuelve para dar a la tierra vida y limpieza, también la Palabra de Dios, que igualmente es enviada por el Altísimo, vuelve para proveer vida y limpieza a nuestro ser interior.

La Palabra de Dios y la limpieza interior

De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Juan 3:5
.
Para nosotros, hombres y mujeres hechos de la tierra, el agua no solamente será el elemento vital, sino también el purificador por excelencia. Así, en el pensamiento judaico, mientras que el baño con agua remueve las impurezas del cuerpo, la inmersión ritual (2 Reyes 5:10-14) remueve las impurezas del ser interior (1 Pedro 3:21). Impurezas que impiden la comunión con El Señor (Juan 13:8).

En el cristianismo se conoce tal inmersión ritual o purificación como bautismo (Juan 3:25-26).



Según el Diccionario Strong, el verbo griego Bapto (G911), del cual proviene la palabra bautizo, significa inundar o cubrir completamente con un fluido. Su uso se extiende a otros significados, como mojar, bañar e incluso teñir, por ejemplo, teñir en sangre, tal como se usa en Apocalipsis 19:13 «...estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es EL VERBO DE DIOS.».


Simbolismo de la lluvia que limpia

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Isaías 55:10-11

Así las cosas, tanto la lluvia, como el rito de la inmersión o bautismo, son símbolos de la limpieza interior que nos da LA COMUNIÓN CON LA PALABRA DE DIOS.

...así como Cristo amó a la iglesia...habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra...Efesios 5:25-26
Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Juan 15:3

Igual que nuestros cuerpos físicos necesitan baño periódico, también nuestro ser interior necesita ser limpiado por la Palabra de Dios. Cuando nos bañamos, hasta cantamos de gozo porque nos sentimos limpios. De la misma manera cuando el Señor nos purifica con su Palabra, el sentirnos limpios interiormente nos hace cantar alabanzas.

Hoy día, nos bañamos constantemente para no andar malolientes e incluso para evitar enfermedades que hasta podrían causar a nuestro cuerpo físico un daño grave.

De igual forma, la constante higiene interior es necesaria, para que nuestro corazón no sufra un deterioro y se muera. La comunión con la Palabra, que ES EL SEÑOR JESUCRISTO Y SU ESPÍRITU, nos trae esa necesaria y deliciosa limpieza interior.

¡Quitemos tiempo de otras actividades para pasarlo en la deliciosa compañía del Señor!

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre. He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. Salmo 51:1-10

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