El corazón endurecido y la tierra seca


Dios hizo al hombre de la tierra

Hay una razón por la cual nuestros corazones se comportan de la misma manera que la tierra que se cultiva (Marcos 4:14-15) y es porque el hombre está hecho de esa misma tierra (Génesis 2:7). Y no solamente el corazón del hombre se comporta igual que la tierra, también en lo físico se parecen. Por ejemplo, al igual que la tierra necesita descanso para ser más fructífera (Levítico 25:2-7), también el hombre necesita descansar adecuadamente para reanudar su trabajo con mayor entusiasmo (Éxodo 20:8).
Así como la tierra, que por muy buena que sea, cuando se seca y se pone dura, ya nada puede penetrar en ella para hacerla dar fruto, pero al caerle la lluvia se ablanda y vuelve a ser fértil para ser sembrada con semilla; también el corazón del hombre, por muy bueno que sea, sucede que se seca y se pone duro, y es entonces que necesita el agua del Espíritu de Dios para ablandarse (Marcos 8:17) para que la semilla que es la Palabra de Dios (Lucas 8:11) germine y produzca fruto abundante.

Porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones. Marcos 6:52

Los corazones de los discípulos estaban endurecidos, como la tierra sin lluvia, porque todavía no recibían la lluvia del Espíritu Santo (Hechos 2:4). Lo que este pasaje nos enseña es que todavía no había venido el Espíritu de Dios a sus corazones, por lo cual no entendían, o mejor dicho, entendían mal, la Palabra de Dios, y cometían errores al interpretarla.

Así que, básicamente en esta primera lección del nuevo ciclo, hemos conocido que cuando la Palabra hable de la tierra, se está refiriendo a los corazones humanos, y cuando estos están endurecidos, significa que no tienen al Espíritu Santo en ellos.

Es el Espíritu Santo el cual nos lleva a toda verdad, el que nos hace comprender las verdades eternas de la Palabra y nos preserva del error (1 Juan 2: 26-27 / 1 Juan 4: 6).

Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca. Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes. Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? Marcos 8:14-17

El cuerpo humano está principalmente compuesto de calcio, fósforo, potasio, sodio, cloro, azufre, magnesio, manganeso, hierro, yodo, flúor, zinc, cobalto y selenio, elementos todos ellos, que también componen la tierra cultivable.

Para ir a otro artículo relacionado con éste hacer clic en el título:
· El corazón y los tipos de tierra

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