La estación lluviosa en el antiguo Israel



¿Cómo era la estación lluviosa en el antiguo Israel?

En nuestro empeño por la cada vez mejor comprensión del texto bíblico, esta vez describiremos el contexto climático referente a la estación lluviosa en el antiguo Israel.

Para los moradores de Israel, la lluvia era vital. Gracias a ella los campos se llenaban de pastos verdes para alimentar al ganado; los manantiales volvían a surtirse; y sobre todo, la tierra, reseca por el duro verano desértico, volvía a ser fértil.

La estación lluviosa en Israel duraba, por lo general, mas o menos desde septiembre hasta marzo y estaba dividida en tres eventos:


  1. Lluvias Tempranas
  2. Lluvias Torrenciales
  3. Lluvias Tardías



1).- Lluvias Tempranas

Se llamaban así porque eran las primeras lluvias del ciclo agrícola. Solo duraban unos días, quizá hasta una semana. Como ya dijimos, por lo general comenzaban a caer alrededor de nuestros meses de septiembre u octubre, aunque no siempre eran regulares y en ocasiones podían presentarse incluso hasta diciembre. Su importancia era vital, pues preparaban el terreno para ser sembrado iniciando con ello el ciclo agrícola anual. Eran ligeras y les precedían fuertes vientos y descenso en la temperatura.

2).- Lluvias Torrenciales

Las lluvias frías y copiosas caían en nuestros meses de noviembre y diciembre. El terreno las absorbía manteniéndose en el subsuelo para luego fluir en forma de manantiales. En lo más intenso del descenso de la temperatura, en Jerusalén y sus alrededores, incluso estas lluvias se presentaban en forma de nieve.

3).- Lluvias Tardías

En febrero, o incluso a veces los primeros días de marzo, se presentaban las lluvias tardías, que cerraban la estación lluviosa y servían para completar la maduración de los granos como el trigo y la cebada, entre otros. Estas lluvias eran leves y se alternaban con días de sol.

La estación lluviosa y la Palabra de Dios

En el pensamiento de los hombres en tiempos bíblicos, las lluvias procedían de depósitos en el cielo, cuyas compuertas eran controladas por Dios (Génesis 7:11 / Malaquías 3:10).


...si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Malaquías 3:10

Cuando El Señor dice a través del profeta Malaquías que abrirá las ventanas de los cielos, se refiere precisamente a esos depósitos cuyas compuertas Él controla, mismas que al ser abiertas, se derraman hacia la tierra como una bendición en forma de lluvia, sin la cual, como ya dijimos, era imposible que los campos se llenaran de pastos verdes para el ganado; que los manantiales fluyeran con agua viva; y que la tierra volviera a ser fértil. En otras palabras, sin la lluvia que Dios daba, la vida no era posible.

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Isaías 55:10-11

Esta misma lluvia sin la cual, la vida en lo terrenal no era posible, en lo espiritual significa la Palabra de Dios (Juan 3: 5), que es nuestro Señor Jesucristo (Juan1:1-3) y también su Espíritu Santo (Gálatas 4:6).

Las lluvias simbolizan pues, a nuestro Señor Jesucristo, que descendió del cielo para darnos vida eterna.

No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios. Mateo 4:4 / Deuteronomio 8:3
De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Juan 3:5

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