Los ángeles siguen estando entre nosotros



El mandato de ser hospedadores

No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos sin saberlo, hospedaron ángeles. Hebreos 13:2

En los días de los apóstoles, el cristianismo se extendió por todo el Imperio Romano gracias a los mensajeros, que de dos en dos, recorrían los caminos anunciando de localidad en localidad el evangelio.

Si en alguna de esas localidades encontraban alguien que, oyendo por primera vez el mensaje lo creía, tal persona, por piadosa costumbre de la época, de inmediato invitaba a los forasteros a hospedarse en su casa no solo permitiéndoles pasar la noche ahí, sino también alimentándoles (Hechos 16: 14-15).

Al otro día los dueños de la casa invitaban a sus parientes y vecinos para que también oyeran el mensaje de salvación. Los que creían eran bautizados y pasaban a formar parte de la nueva iglesia, la cual -una vez que se marchaban los mensajeros-, continuaba reuniéndose en la misma casa para tomar la santa cena, aguardando a que vinieran otro par de mensajeros a confirmarlos (Hechos 14:22 / Hechos 15:41 / Hechos 18:23) en el mensaje que habían creído y recibido.

Estas cosas, que a nuestros ojos, pudieran parecer simples y sin importancia, en realidad mostraban la forma sobrenatural con la que la Palabra de Dios fluía en aquellos días, pues sin la ayuda de aquellos primeros creyentes quienes abrieron las puertas de su casa al Mensaje (Apocalipsis 3:2), sencillamente Éste no se hubiera extendido. Pero el plan de Dios determinaba que el Mensaje se extendiera rápidamente y fueron precisamente aquellas primeras casas en las que comenzó a anunciarse el evangelio, las que lo hicieron posible.

Os saluda Gayo, hospedador mío y de toda la iglesia. Romanos 16:23

Hospedar incluía encaminar (Romanos 15:14), esto era que a quienes anunciaban el mensaje, una vez terminado su cometido en la localidad, las iglesias les ofrendaban dinero, alimentos y todo lo necesario para que continuasen su camino hacia otra localidad.

Significado de la hospitalidad en la antigüedad

Abraham y Lot dieron evidencias de su rectitud, pues se mostraron hospitalarios ante aquellos forasteros quienes les visitaban (Génesis 18:1-18 / Génesis 19:1-11), sin saber que en realidad eran ángeles (Hebreos 13:2).

En la antigüedad una persona justa, es decir, una persona recta a los ojos de Dios, debía incluir como una de sus mayores virtudes el ser hospedador, esto es, el estar siempre dispuesto a recibir con compasión huéspedes inesperados. Esto debido a los constantes peligros nocturnos en aquellos caminos, como lo eran fieras, resbaladeros, asaltantes, frío intenso, etc. Ser hospedador no era una muestra de cortesía, como lo entenderíamos en nuestros días, sino de piedad.

Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Lucas 2:7

A pesar de que María, como nos lo muestra el texto, estaba a punto de dar a luz, y que aquel mesón estaba atestado de peregrinos, que a pesar de ser creyentes todos ellos en el Dios de Israel, y que ciertamente acudían a Jerusalén a adorar al Señor con sus ofrendas, simplemente no tuvieron piedad de María. No se encontró alguien entre todos ellos que quisiera ceder su aposento en el hostal para que la mujer, en tan delicada situación, descansara. Eso sí, traían al templo sus ofrendas, diezmos y primicias para cumplir con el rito y acudían puntualmente a Jerusalén también a cumplir el mandato, pero en el momento justo se olvidaron de la misericordia (Oseas 6:6). Es aquí donde comienza para nosotros, los cristianos, los hijos de Dios, la comprensión del mandato de ser hospedadores: el abandonar de una buena vez la religiosidad y volvernos piadosos, compasivos, pues de ello depende -lea bien- DÓNDE PASAREMOS LA VIDA ETERNA.

Significado de ser hospedador en nuestros días

Como ya lo hicimos notar, en nuestros días la costumbre de hospedar ha cambiado completamente de contexto, mientras que hoy es un mero asunto de cortesía, en aquel entonces era asunto de piedad, pues corría peligro la vida del que no pernoctara a cubierto.

Pero si bien, el contexto es diferente, el mandato no ha cambiado, por lo cual es necesario extraer su significado espiritual para aplicarlo a nuestros días.

En aquellos difíciles tiempos, hospedar no solo significaba la incomodidad del acto sino también el compartir generosamente los recursos, por lo general escasos, de los que disponía la familia del hospedador. Esto es, que el que hospedaba tenía menos para vivir.

Hoy día significa lo mismo: compartir generosamente lo poco o mucho que tengamos con los que están en necesidad. ¿Cómo podemos ir a la iglesia y cantar y hasta aplaudir, si estando a nuestro alcance ayudar a nuestros hermanos necesitados no lo hacemos? Y aún ni siquiera volteamos a verlos. ¿Es eso un buen testimonio ante los incrédulos? ¿Estará Dios contento con esa forma de adorarle? Él mismo nos lo dice:

Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. Mateo 25: 44-46

Cuando esta profecía se cumpla, El Señor separará a los religiosos de los justos. Hará diferencia entre aquellos que mal entendieron al cristianismo como meras formas rituales, olvidándose de la justicia, la misericordia y la fe (Mateo 23:23) y aquellos que dejando la religiosidad se ocuparon de los huérfanos y las viudas (Santiago 1:27).

En nuestro camino por esta vida, así como Abraham y Lot recibieron la oportunidad de hospedar a los forasteros, y gracias a la rectitud mostrada ante éstos, aquellos recibieron la aprobación de Dios en el juicio a Sodoma y Gomorra, así también nuestro Señor sigue enviando su gente para darnos la oportunidad de demostrar generosamente nuestro amor cristiano, sin nosotros saber, que en realidad son ángeles (Hebreos 13:2) los cuales, en el Juicio de las Naciones, para sorpresa de muchos, darán testimonio de lo que hicimos por ellos.

Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio. Santiago 2:13

Compartamos pues, no en la forma natural en que lo hace el mundo -con algún interés de por medio-, sino hagámoslo de la forma sobrenatural que lo hacen los hijos de Dios: con alegría, a manos llenas y sin ningún interés de beneficio personal oculto en ello (2 Corintios 8:3 / 2 Corintios 9:7).

Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. 1 carta de Juan 3:17-18
Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Santiago 2:14-17


La Palabra griega ángelos significa "mensajero" (Diccionario Strong G32).

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