El porqué las ofrendas debían llevar sal


Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal. Marcos 9:49

La sal como elemento purificador

En una entrada anterior ya hablamos de que uno de los muchos usos de la sal era el ser utilizada para preservar los alimentos. Pero otro de los usos para lo que se le destinaba era el sanitario, esto es, de sanar las heridas, porque los antiguos descubrieron que la sal también actuaba como un potente purificador.

Quizá hayas escuchado alguna vez la frase figurada «echar sal en la herida». Nos viene de esa antigua práctica de limpiar una herida expuesta echándole sal. Desde luego que el tratamiento era doloroso, pero no había nada más efectivo. Gracias a una rápida intervención se evitaba que la herida se extendiera sanándose por completo.

Es precisamente a ese antiguo uso limpiador, que nuestro Señor Jesucristo hace referencia en esta profecía.

Purificación de la ofrenda

El sacrificio al que nuestro Señor se refiere en este pasaje es la ofrenda que los israelitas llevaban antiguamente al altar en el templo de Jerusalén.

Las ofrendas consistían en alimento. Ya fueran animales o cosechas, todo lo que se ofrendaba era rociado abundantemente con sal para purificarle, esto es, tal como se hacía con las heridas, la comida se rociaba con sal para limpiarla de toda posible corrupción.

Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal. Levítico 2:13

Simbolismo de los sacrificios en el altar

Tal como la Palabra nos manda, nosotros los cristianos no estamos llamados a efectuar los ritos de Moisés (Gálatas 3:2-4 / Gálatas 5:3-4), pero sí que es nuestro deber extraer de tales ritos su concerniente significado espiritual y obedecerlos, y si bien ya no llevamos ofrendas al altar -como se hacía en el antiguo Israel-, seguimos ofreciendo los mismos sacrificios, pero ahora en forma espiritual:

Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 1 Pedro 2:5

Tal como el del Señor Jesucristo, quien se ofreció a sí mismo, dándonos ejemplo de la ofrenda que a Dios le agrada, nuestra propia vida:

Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Efesios 5:2

Pero también nuestras buenas obras son ofrendas fragantes agradables a Dios. Ya los profetas se encargaron de enseñarnos que los antiguos sacrificios en el altar, en realidad son símbolos de las buenas obras que los hijos de Dios deben practicar; y que el Señor desea que hagamos las buenas obras que tales sacrificios simbolizan y NO AL REVÉS. De ello ya hemos hablado abundantemente en las entradas anteriores a esta.

Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos. Oseas 6:6
Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. Filipenses 4:18

La sal en la ofrenda es el amor en nuestras buenas obras

De manera que al Señor en realidad no le interesan los sacrificios rituales (1 Samuel 15:21-23 /Salmo 40:6-8 / Salmo 51:16-17 / Proverbios 21:3 / Isaías 1:10-17 / Jeremías 6:19-20 / Amós 5:21-24 / Oseas 4: 6 / Oseas 6:6 / Miqueas 6:6-8), sino las buenas obras que hacemos obedeciendo su Palabra. Pero hay más: así como las ofrendas del antiguo Israel eran purificadas con sal al ser llevadas al altar, también todas nuestras buenas obras serán sometidas al fuego purificador:

...la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. 1 Corintios 3:13-15

Todas las buenas obras que hagamos, serán probadas por el fuego purificador eliminando de ellas toda corrupción, permaneciendo solo las que HAYAMOS HECHO CON AMOR:

Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 1 Corintios 13: 3-7

Solo las cosas que hagamos con amor genuino y puro, no fingido y corrupto, esto es, sin ninguna intención oculta o interés en ganar algo con ello, ya sea fama, riquezas terrenales, control sobre la gente, etc. perdurarán, pues solo el amor puro es eterno:

El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. 1 Corintios 13:8

Así que nuestras ofrendas, nuestras buenas obras, deberán espiritualmente llevar sal, lo que significa que deberán estar limpias de la corrupción que son las intenciones ocultas tras de ellas, pues de todos modos, en la otra vida, serán sometidas al fuego purificador del que juzgará nuestras almas.

Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro. 1 Pedro 1:22
...y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras. Apocalipsis 2:23

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¿Fue de bendición este estudio para ti? Ora por mí. Yo no pido ofrendas ni diezmos para servirle al Señor, sino que me sostengo con mi propio trabajo. Solo te pido que intercedas por mí y mi familia para poder seguir sirviendo al Señor (Romanos 15:30) llevando el alimento gratuito a sus hijos. Muchas gracias. Que El Señor te dé más.