El significado espiritual de los sacrificios en el altar


El altar

El altar principal del templo de Jerusalén era una parrilla en cuyo fuego se colocaban para ser asados cereales como trigo, cebada, centeno y avena, ya fuera en forma de pan o inclusive las gavillas completas; frutos tales como dátiles, higos, manzanas y granadas; además de los animales permitidos (Levítico 11), como lo eran la oveja o la cabra, por tan solo mencionar dos; también se derramaban sobre el altar agua pura de manantial, aceite puro de oliva y vino (Números 28:14 / 2 Reyes 16:13).

Todo lo que se llevaba como ofrenda para ser quemado en el altar debía ser de excelente calidad (Levítico 22:21 / Números 28:31). Inclusive en el caso de aquella ofrenda considerada como «primicias», se seleccionaba siempre lo mejor de lo mejor (1 Samuel 15:9 / 1 Samuel 15: 15 / 1 Samuel 15:21). Se consideraba una falta llevar una ofrenda al altar que no fuera apta en este sentido y por tanto se rechazaba (Deuteronomio 15:21).

Los ritos de Moisés y los cristianos

Absolutamente todos los ritos de la ley de Moisés están diseñados con un propósito específico, que es el de preservar un mensaje, un significado espiritual (Deuteronomio 6:20-21). Volvemos a poner la figura del huevo, cuyo cascarón protege al nutriente en su interior: El rito hace la misma función del cascarón, siendo el significado espiritual la yema y su clara, alimento guardado y preservado por el cascarón. El alimento espiritual es el mensaje de salvación, protegido de generación en generación por el rito. Esta enseñanza la encontrarás más desarrollada en la entrada «Propósito de los ritos».

Pero los cristianos no estamos llamados a efectuar ni uno solo de los ritos de Moisés (Hechos 15: 1-29 / Romanos 7:6 / Gálatas 3:10 / Gálatas 5:3-4 / Gálatas 5:18 / Colosenses 2: 16-17 / Santiago 2:10), llámense éstos «shabat», «diezmo», «festivales», «libaciones», «holocaustos», etc., etc., etc..., pues ha sido exclusivamente al pueblo judío a quien Dios encomendó la misión de preservar el mensaje de vida eterna mediante los ritos de la Ley (Deuteronomio 4:2); Pretender efectuar alguno de esos ritos sin estar mandado a hacerlos, es rebeldía y obstinación contra el Altísimo, cosas que se castigan igual que la idolatría y la hechicería (1 Samuel 15:22-23).

Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice El Señor: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Jeremías 31:33
Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Ezequiel 36:25-27

Lo que esta profecía nos dice, es que la ley ritual, simbolizada por las tablas de piedra entregadas a Moisés, será removida de los corazones de los hijos de Dios. Es decir, nosotros, sus hijos dejaremos de ser religiosos, pues se nos dará a conocer el significado eterno de los ritos, que es simplemente hacer el bien con amor puro. Esta profecía se ha cumplido al resucitar nuestro Señor Jesucristo -Él es el agua limpia de la profecía- y darnos su Santo Espíritu (Romanos 8:9 / Gálatas 4:6) que nos lleva a entender el verdadero significado de la ley (Juan 16:13).

...el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. 2 Corintios 3:6

De tal manera que así como al pueblo judío se le encomendó resguardar la Palabra de Dios (que por cierto lo hicieron extraordinariamente bien) ahora a nosotros los cristianos, como ministros competentes del Nuevo Pacto, se nos ha encomendado la misión de extraer y enseñar a cumplir el significado espiritual de los ritos y preceptos de la Ley, significado espiritual que seguirá vigente por siempre, pues son estatuto perpetuo (Mateo 12:7 / Romanos 2:29 / Romanos 3:31 / Romanos 3:27-28 / Romanos 7:14 / Romanos 8:2 / Mateo 5:19 / Romanos 13:8-10 / Gálatas 5:14). De todo esto hemos venido hablando en las entradas con la etiqueta «Ritos y su significado».

Los sacrificios simbolizan las buenas obras

Como también ya lo hemos venido enseñando, fueron los profetas quienes insistentemente trataron de enseñar al pueblo que aquellas ofrendas que se presentaban en el altar de sacrificios eran meros cascarones (Mateo 7:12 / Mateo 22:40 / Hechos 28:23 / Romanos 3:21) por lo que para Dios lo importante era su preservación y posterior cumplimiento espiritual.

¿Con qué me presentaré ante El Señor, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará El Señor de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? Oh hombre, Él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Dios de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. Miqueas 6: 6-8

Todas las ofrendas que llevaba el pueblo de Israel al altar de sacrificios simbolizan la misericordia, la justicia y la humildad (1 Samuel 15:21-23 / Salmo 40:6-8 / Salmo 51:16-17 / Proverbios 21:3 / Isaías 1:10-17 / Isaías 58:5-7 / Jeremías 6:19-20 / Amós 5:21-24 / Oseas 4: 6 / Oseas 6:6 / Miqueas 6:6-8). Que no son otra cosa sino compadecernos de los que menos tienen y hacer lo que esté en nuestras manos por ayudarles, aún en perjuicio de nosotros mismos. ESO, MIS HERMANAS Y HERMANOS, ES LA LEY Y LOS PROFETAS.

Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mateo 22:38-40
No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Romanos 13:8
Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Gálatas 5:14

La sal en las ofrendas representa el amor puro en las buenas obras

Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal. Levítico 2:13

Pero así como en aquel entonces ninguna ofrenda que no llevara sal era acepta, tampoco nuestro Padre celestial aceptará buenas obras que no lleven amor puro, esto es, rechazará por completo aquellas buenas obras que hagamos con la intención oculta de obtener a cambio de ellas fama, dinero, reconocimiento de los hombres, etc (Mateo 6: 1-4).

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Mateo 7:21-23

El amor puro, no fingido y libre de toda corrupción de maldad, el amor sobrenatural el cual lo deben llevar todas nuestras ofrendas -buenas obras-, es el amor que solo el Espíritu Santo de Dios puede producir en sus hijos.

Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 1 Corintios 13: 3-7

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