La cebada como símbolo del Señor Jesucristo


La cebada y las tres primeras fiestas del año en Israel

Las tres primeras fiestas del año: Pascua, Panes sin levadura y Gavilla mecida de las primicias, giraban en torno a la cebada, la cual era segada entre los meses que nosotros llamamos marzo y abril, o mes de Aviv (del hebreo abib: maduración) (Éxodo 13:4), como era conocido en los días antiguos. Era con este grano que se elaboraban los panes sin levadura.

En la cebada encontramos una vasta cantidad de elementos proféticos a todos los cuales nuestro Señor Jesucristo dio su cumplimiento glorioso desde su nacimiento hasta su resurrección. Aquí mencionaremos tan solo unos cuantos de esos cumplimientos.

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Juan 6:51

Por su bajo precio -ya que no tenía tanto sabor como el trigo- la cebada era conocida en el antiguo Israel como «el pan de los pobres», y ese es precisamente el propósito que nuestro Señor Jesucristo vino a cumplir entre nosotros: ser el pan de los pobres (Isaías 55:1-5 / Lucas 6:20-21), que somos todos los hombres y mujeres de la tierra. Pan Maravilloso éste, que de no ser gratuito, nunca nos alcanzaría para comprarlo y comerlo para tener salvación. Porque la Palabra de nuestro Dios no solo es gratuita y sacia, sino que da vida eterna (Juan 6:53-58).

Belén o Bethlajem: la Casa del Pan

Los evangelios nos muestran que Jesucristo nació en Belén (Mateo 2:4-6 / Lucas 2: 1-7) que en hebreo significa la Casa del Pan (Beth - casa; Lajem - pan). Este cumplimiento profético nos enseña lo que el Señor nos confirma en su enseñanza, que Él es el Pan de Vida que descendió del cielo, el cual el profeta Isaías ya había anunciado:

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Isaías 55:10-11

El Pan de Vida

Yo soy el Pan de Vida. Juan 6:48

En el capítulo seis del evangelio de Juan se nos hace una revelación asombrosa: que Jesús es el verdadero Pan de Vida el cual descendió del cielo. Esta revelación de la esencia de nuestro Señor sucedió al día siguiente de multiplicar los cinco panes sin levadura de cebada y los dos pececillos.

Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? Juan 6:9

Las fiestas de la cebada en el antiguo Israel

En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, Pascua es de El Señor. Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los Panes sin levadura a El Señor; siete días comeréis panes sin levadura. Levítico 23:5-6
Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de El Señor, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá. Levítico 23:10-11

Pascua

El día catorce del mes (luna llena) se comía ceremonialmente el cordero con hierbas amargas y panes sin levadura hechos de cebada.

La Pascua significa el sacrificio de nuestro Señor. Pero el cordero, puro y sin mancha, no es el elemento único de esta fiesta, sino también le acompañan las hierbas amargas y los panes sin levadura (Éxodo 12:8).

Las hierbas amargas simbolizan los sufrimientos y la muerte del Señor, asi mismo, la ausencia de levadura en los panes de cebada significan la ausencia de maldad en Él.

Panes sin levadura

El día quince del mes (también luna llena) se comían ceremonialmente solo panes sin levadura, que como ya dijimos, se tenía por costumbre elaborarlos con el grano de la cebada de la cosecha anterior. Simbólicamente, comer el pan sin levadura, que también simbólicamente es el cuerpo del Señor (Mateo 26:26) es participar de la enseñanza de nuestro Salvador -su Palabra- limpios de toda maldad en el corazón (1 Corintios 5:6-8 / Juan 13:26-27).

Gavilla mecida de las primicias

Por Ley (Levítico 23:10) se cortaba una gavilla o manojo de cebada previamente seleccionada y se llevaba como primicia al Templo, donde se presentaba meciéndola reverencialmente ante el Dios de Israel. La gavilla era la primera en cortarse mediante también una breve ceremonia (Apocalipsis 14: 14-16); había sido minuciosamente examinada y seleccionada pues por ser para el Dios Altísimo debía ser la más perfecta y la más alta. Simbólicamente representa a nuestro Señor Jesucristo, quien es el más perfecto y por esa estatura espiritual plena, nuestro modelo (Efesios 4:13).

La gavilla mecida representa la resurrección del Señor Jesucristo

Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. Juan 12:23-24

Solo el grano que cae en tierra y muere produce. De la misma manera nuestro Señor Jesucristo murió y -al igual que el grano que es enterrado y resurge vivo de la tierra para llevar alimento y más vida- resucitó levantándose victorioso de la muerte para llevar fruto abundante: nosotros (Juan 15:4-8).

Jesucristo es las primicias

Acorde al significado profético de esta fiesta, fue en este día, la Fiesta de la Gavilla mecida de las primicias, que nuestro Señor resucitó.

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Isaías 55:10-11

Esas gavillas que puntual y agradecidamente se presentaban en el Templo como primicias, previamente habían sido regadas por la abundante lluvia venida del cielo.

Igualmente, la Palabra de Dios -que es nuestro Señor Jesucristo (Juan 1:1)- descendió del cielo (Juan 3:13) y regó con su Mensaje la buena tierra que son nuestros corazones, para luego morir y habiendo sido enterrado, ser el primero de muchos en resucitar victorioso con un cuerpo eterno (*).

Por lo que aquella gavilla que se llevaba al Templo y se presentaba ante el Padre es símbolo de la Palabra de Dios que no volverá a Él vacía: nuestro Señor que regresa al Padre (Juan 16:28) también como el primero de muchos.

Que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles. Hechos 26:23

Las primicias simbolizan la primogenitura

Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. 1 Corintios 15:20
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Romanos 8:29

Así, un significado espiritual más de aquella gavilla que se ofrecía como primicia, es la primogenitura del Señor Jesucristo (Colosenses 1:15 / Hebreos 1:6 / Apocalipsis 1:5), quien por voluntad del Padre -como ya dijimos- fue hecho el primero de muchos que resucitaremos con un cuerpo nuevo (Hechos 26:23). Igual que el pan de cebada que se hacía sin levadura -la cual es corrupción-, aquellos cuerpos gloriosos no tendrán tampoco corrupción alguna en ellos, pues serán inmortales (1 Corintios  15: 42-54).

Gavilla mecida de las primicias y Pentecostés

Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a El Señor. Levítico 23:15-16

A partir de la Fiesta de la Gavilla mecida de las primicias se contaban cincuenta días para celebrar la Fiesta de Pentecostés (Pentecostés significa «quincuagésimo», pues se celebra a los cincuenta días luego de ofrecer la gavilla mecida como primicias).

Si bien –como ya sabemos- El Señor Jesucristo resucitó en la Fiesta de la Gavilla mecida de las primicias, fue nada menos que en la Fiesta de Pentecostés que cumplió la promesa (Ezequiel 36:26-27) de  derramar su Espíritu Santo (Hechos 2:4 / Filipenses 1:19 / Romanos 8:9 / Gálatas 4:6).

Como ya veremos más adelante en otro artículo, en la Fiesta de Pentecostés se conmemora la fecha en la que fueron entregadas las Tablas de la Ley -cincuenta días después de salir de Egipto- y por ello es en la Fiesta de Pentecostés que el Espíritu Santo desciende sobre la iglesia, pues estaba profetizado que esas mismas tablas de piedra –entregadas en el Sinaí- quedarían escritas en nuestros corazones mediante el Espíritu de Dios, pues la Ley, es el corazón de Dios, su Espíritu mediante el cual nos desposa.

Porque Dios entregó la Ley a Israel y la tomó como esposa, pues al darle la Ley le entregó su corazón y le declaró su amor distinguiéndola de las demás (Jeremías 31:32 / Ezequiel 16:8). De la misma manera, Dios da el Espíritu Santo -QUE ES ESA MISMA LEY, ESE MISMO CORAZÓN- a su iglesia; Ley ésta ya no escrita en tablas de piedra, sino en los corazones de los hombres (Jeremías 31:33 / Jeremías 32:40 / Ezequiel 36:26-27).

Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Oseas 2:19

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