La última Luna nueva


Tocad la trompeta en la nueva luna. En el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne. Salmo 81:3
Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. Éxodo 12:2

Acorde al antiguo calendario ordenado por El Señor a Israel, este día, -Luna nueva de Aviv- corresponde al PRIMER DÍA DEL AÑO, siendo el 14 del mismo mes de Aviv -LUNA LLENA- PASCUA del Señor.

En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, Pascua es de El Señor. Levítico 23:5

La Luna nueva como primer día del mes

El calendario hebreo era luni-solar, esto es que, acorde a la Escritura (Génesis 1:14), los habitantes de Israel debían conocer por medio de el sol, la luna y las estrellas, las estaciones, los días y los años.

Por ello, la Luna nueva significaba siempre el primer día de los meses hebreos. Como el pasaje de Éxodo nos muestra, este día, primero del mes de Aviv, o PRIMERO DEL AÑO, era muy especial, pues para aquellos hombres representaba el inicio de un NUEVO CICLO, muy similar a lo que para los occidentales modernos representa AÑO NUEVO. Cada primero de mes, o sea Luna nueva, los israelitas tenían una celebración especial (1 Samuel 20:5 / 1 Crónicas 23:31 / 2 Crónicas 2:4 / SAlmo 81:3 / Ezequiel 46:3), pero esta primera Luna nueva del ciclo era más especial aún, pues iniciaba la cuenta regresiva para la PRIMER PEREGRINACIÓN DEL AÑO A JERUSALÉN.

Si viviéramos en el antiguo Israel

Si viviéramos en el antiguo Israel, estaríamos disponiéndonos en espíritu a viajar a Jerusalén en la primera peregrinación del año. Para nosotros la Luna nueva representaría el inicio de la cuenta regresiva de nuestro primer y emocionante viaje del ciclo, por lo que nos apresuraríamos a preparar todo -ofrendas, primicias, etc.- a fin de cumplir adecuadamente con nuestra primera cita en el grandioso Templo, Casa del Dios de Israel.

Aquellos jovencitos que acudirían por primera vez eran siempre los más emocionados, pues muchas veces en su mente habían imaginado la grandeza del Templo del que todos hablaban maravillas. Para ellos, esa Luna nueva, representaba la expectación de conocer por fin la Casa de Dios y tener la oportunidad de presenciar el sacrificio del cordero pascual.

Sin embargo, mientras que para todos en Israel era el inicio de la bulliciosa cuenta regresiva para hacer ese viaje emocionante, inolvidable y aleccionador, para alguien entre todos ellos, nuestro Señor Jesucristo, mirar la luna significaba algo diferente.

En el último año de la vida de nuestro Señor como siervo sufriente, mirar aquella Luna nueva representó saber que había iniciado la cuenta regresiva para el viaje en el que irremisiblemente había de encontrarse con la muerte (Mateo 16:21 / Mateo 20:17-19 / Marcos 10:32 / Lucas 18:31-34 / Lucas 13:33 / Juan 12:7).

Esa cuenta regresiva que para otros era de esperanza, para Él significaba su crucifixión. Por ello, mientras que para todos ésta era la primera del ciclo, para Él -como Hijo de Hombre- era la última luna nueva.

Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos. Juan 15:13