Las siete fiestas de Israel: Primicias


Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de El Señor, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá. Levítico 23:10-11

En este día -posterior a la Fiesta de panes sin levadura- se cortaba una gavilla o manojo de cebada previamente seleccionada y se llevaba como primicia al Templo, donde se presentaba meciéndola reverencialmente ante el Dios de Israel. La gavilla era la primera en cortarse mediante también una breve ceremonia (Apocalipsis 14: 14-16); había sido minuciosamente examinada y seleccionada pues por ser para el Dios Altísimo debía ser la más perfecta y la más alta. Simbólicamente representa a nuestro Señor Jesucristo, quien es el más perfecto y por esa estatura espiritual plena, nuestro modelo (Efesios 4:13). Pero al mismo tiempo simboliza a los elegidos, quienes resucitaremos juntamente con Él para vida eterna.

Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. 1 Corintios 15:20

La gavilla mecida y la resurrección del Señor Jesucristo

Acorde al cumplimiento profético de esta fiesta, fue en este día, la fiesta de la Gavilla mecida de las primicias, que nuestro Señor resucitó.

Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. Juan 12:23-24

Solo el grano que cae en tierra y muere produce. De la misma manera nuestro Señor Jesucristo murió y -al igual que el grano que es enterrado y resurge vivo de la tierra para llevar alimento y más vida- resucitó levantándose victorioso de la muerte para llevar fruto abundante: nosotros (Juan 15:4-8).

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Isaías 55:10-11

Esas gavillas que puntual y agradecidamente se presentaban en el Templo como primicias, previamente habían sido regadas por la abundante lluvia venida del cielo.

De la misma manera, la Palabra de Dios, que es nuestro Señor Jesucristo (Juan 1:1) descendió del cielo (Juan 3:13) y regó con su Mensaje la buena tierra que son nuestros corazones, para luego morir y habiendo sido enterrado, ser el primero de muchos en resucitar victorioso con un cuerpo eterno (1 Corintios 15:20-23).

Por lo que aquella gavilla que se llevaba al Templo y se presentaba ante el Padre es símbolo de la Palabra de Dios que no volverá a Él vacía: nuestro Señor que regresa al Padre (Juan 16:28) también como el primero de muchos.

Que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles. Hechos 26:23

Las primicias simbolizan la primogenitura

Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. 1 Corintios 15:23
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Romanos 8:29

Así, un significado espiritual más de aquella gavilla que se ofrecía como primicia, es la primogenitura del Señor Jesucristo (Colosenses 1:15 / Hebreos 1:6 / Apocalipsis 1:5), quien por voluntad del Padre -como ya dijimos- fue hecho el primero de muchos que resucitaremos con un cuerpo nuevo (Hechos 26:23). Igual que el pan de cebada que se hacía sin levadura -la cual es corrupción-, aquellos cuerpos gloriosos no tendrán tampoco corrupción alguna en ellos, pues serán inmortales (1 Corintios 15: 42-54).

Gavilla mecida de las primicias y Pentecostés

Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a El Señor. Levítico 23:15-16

A partir de la Fiesta de la gavilla mecida de las primicias se contaban cincuenta días para celebrar Pentecostés (Pentecostés significa «quincuagésimo», pues se celebra a los cincuenta días luego de ofrecer la gavilla mecida como primicias).

Si bien –como ya sabemos- El Señor Jesucristo resucitó en la Fiesta de la Gavilla mecida de las primicias, fue nada menos que en Pentecostés que cumplió la promesa (Ezequiel 36:26-27) de derramar su Espíritu Santo (Hechos 2:4 / Filipenses 1:19 / Romanos 8:9 / Gálatas 4:6).