Pentecostés: Las siete fiestas de Israel


Las primicias del trigo

También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega del trigo... Éxodo 34:22 
Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. Levítico 23:15

La Fiesta de las Siete Semanas o Pentecostés giraba en torno a la siega del trigo. Tal como en la Fiesta de Primicias de la gavilla mecida, en la que se llevaban manojos o gavillas de cebada como primicias al Templo, siete semanas o cincuenta días después -en la Fiesta de Pentecostés (del griego quinquagésimo)- igualmente se llevaban, también como primicias, gavillas pero ya no de cebada sino del trigo recién segado (Levítico 23:16). Esto era así porque la cebada maduraba antes que el trigo (Éxodo 9:31-32). Como ya dijimos antes, la cebada estaba ya madura y segada para la Pascua, mientras que el trigo -el cual simboliza a la iglesia- maduraba hasta Pentecostés.

Pentecostés era la conclusión o cierre de la época de siega (trigo y cebada, entre otros) durante la cual se celebraban cuatro festivales: Pascua, Panes sin levadura, Primicias de la gavilla mecida y Pentecostés.

Entendimiento espiritual: la resurrección

Que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles. Hechos 26:23
Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. 1 Corintios 15:20
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Romanos 8:29
Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas. Santiago 1:18

Las gavillas de cebada ofrecidas como primicias en el Templo fueron constituidas por la ley de Moisés como un símbolo de la gloriosa resurrección del Señor Jesucristo; en tanto que las gavillas de trigo, ofrecidas también como primicias en el Templo, a su vez son un símbolo de la resurrección de la iglesia del Señor, pues así como el trigo seguía a la cebada, la iglesia sigue al Señor Jesucristo no solo en su muerte, sino también en su resurrección (Juan 12:24-26).

Como ya hemos dicho antes, el ciclo agrícola en Israel se dividía en dos épocas: la siega y la cosecha. En torno a la siega ocurrían las cuatro primeras fiestas del año: Pascua, Panes sin levadura, Primicias de la gavilla mecida y Pentecostés; En torno a la cosecha ocurrían las tres últimas fiestas que son: Trompetas, Día del perdón y Tabernáculos.

El Señor Jesucristo al igual que la cebada (símbolo de su cuerpo terrenal), inauguró esta primera época en la que vivimos, época profética de siega (Apocalipsis 14 14-16 / Marcos 4: 26-29 / Mateo 13:30 / Mateo 13:36-43) que nosotros, su iglesia, igual que el trigo en el antiguo Israel concluiremos al ser llevados al Templo celestial como primicias (Mateo 13:30).

Panes CON levadura

De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos CON LEVADURA, como PRIMICIAS para El Señor. Levítico 23:17

A diferencia de los días de la ofrenda de la cebada, Pascua-Panes sin levadura-Ofrenda mecida (Levítico 23:9-14), durante los cuales ritualmente se comían panes SIN LEVADURA (Levítico 23:6), para Pentecostés se ofrecían panes de trigo CON LEVADURA (Levítico 23:20). El entendimiento espiritual de este mandato lo encontramos en el siguiente pasaje:

Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. 1 Juan 1:10

Los panes de cebada SIN levadura simbolizaban el cuerpo sin pecado de nuestro Señor Jesucristo (Mateo 26:26), mientras que los panes CON levadura nos representan a nosotros, que aunque interiormente hemos sido santificados por el Espíritu Santo de nuestro Señor Jesucristo (Gálatas 4:6), aún habitamos en un cuerpo que necesita ser remplazado por otro puro y sin rastro alguno de corrupción (1 Corintios 15:42).

Significado de Pentecostés: Quincuagésimo

Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano al Señor. Levítico 23:16

Así como la Ley, el pacto matrimonial con Israel, fue establecido cincuenta días después de la salida triunfante de Israel de Egipto (*), en la que previamente se inmoló el cordero sin mancha; de la misma manera, el nuevo pacto con las Casas de Israel y Judá -el remanente de aquellas tribus-, es cumplido también cincuenta días después de la resurrección en la que Jesucristo -Cordero de Dios sin mancha- sale triunfante de la tumba, y tras Él todos nosotros -el Israel de Dios (Efesios 2:11-13 / Efesios 3:4-6 / Gálatas 6:16 / Colosenses 1:25-27 / Romanos 16:25)-, JUDÍOS Y CRISTIANOS, LOS CUALES CREEMOS EN SU SANTO NOMBRE (Mateo 1:21 / Lucas 1:31-33 / Lucas 2:11 / Lucas 2:21).

A partir de que se ofrecían las primicias de la cebada en el Templo, se contaban cincuenta días para ofrecer las primicias del trigo (Pentecostés significa «quincuagésimo», pues se celebra a los cincuenta días luego de ofrecer las gavillas de cebada como primicias).

Si bien –como ya sabemos- El Señor Jesucristo resucitó en la fiesta de la Gavilla mecida de las primicias, fue nada menos que en Pentecostés que cumplió la promesa (Ezequiel 36:26-27) de derramar su Espíritu Santo (Hechos 2:4 / Filipenses 1:19 / Romanos 8:9 / Gálatas 4:6).

Cumplimiento espiritual: El nuevo Pacto

La Promesa de derramar su Espíritu sobre las Casas de Israel y de Judá re-iniciando el pacto matrimonial -iniciado por primera vez al pie del Sinaí- iba a ser cumplida en la Fiesta de Pentecostés o Fiesta de los Cincuenta días.

Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. Hechos 1:4-5
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Hechos 2:1-4

Pentecostés conmemora la fecha en la que fueron entregadas las Tablas de la Ley -cincuenta días después de salir de Egipto- y por ello es en esta fiesta que el Espíritu Santo desciende sobre la iglesia, pues estaba profetizado que esas mismas tablas de piedra –entregadas en el Sinaí- quedarían escritas en nuestros corazones mediante el Espíritu de Dios, pues la Ley, es el Corazón de Dios, su Espíritu mediante el cual nos desposa.

Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice El Señor: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Jeremías 31:33

Porque Dios entregó la Ley a Israel y la tomó como esposa, pues al darle la Ley le entregó su corazón y le declaró su amor distinguiéndola de las demás (Jeremías 31:32 / Ezequiel 16:8). De la misma manera, Dios da el Espíritu Santo -QUE ES ESA MISMA LEY, ESE MISMO CORAZÓN- a su iglesia; Ley ésta, que como ya dijimos, ya no escrita en tablas de piedra, sino en los corazones de los hombres (Jeremías 31:33 / Jeremías 32:40 / Ezequiel 36:26-27).

Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Oseas 2:19
Volverán y se sentarán bajo su sombra; serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid; su olor será como de vino del Líbano. Oseas 14:7



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