Llega la época de cosecha, introspección, perdón y regocijo.

Si viviéramos en el antiguo territorio de Israel, estaríamos ya a unas semanas de la conclusión del caluroso verano. Habríamos ya terminado de almacenar el trigo en los graneros y ahora nos estaríamos alistando a cosechar -entre otros frutos- las olivas o aceitunas, de las que se obtiene el tan apreciado aceite y las uvas, con las que se elabora el vino.

Con el fin del verano y las actividades agrícolas, también se acercaría la temporada de las últimas tres fiestas del año en Tierra Santa (Éxodo 23:16 / Levítico 23: 24-44) y con ellas también la tercera y última peregrinación a Jerusalén (Éxodo 23:14-27 / Deuteronomio 16:16).

Trompetas, Día del Perdón y Tabernáculos

Por ello, si Dios quiere, en adelante hablaremos de las fiestas de Trompetas, Día del Perdón y Tabernáculos y de su significado y debido CUMPLIMIENTO ESPIRITUAL que nosotros los cristianos -la Casa de Israel rescatada de entre la gentilidad- debemos dar a los estatutos perpetuos que son la Ley, recordando siempre que todos aquellos CUMPLIMIENTOS RITUALES que nuestros padres efectuaron llevaban la finalidad de instruir a las tribus de Israel en el camino correcto -QUE SON LOS CUMPLIMIENTOS ESPIRITUALES (Gálatas 5:14)- hacia la vida eterna.

Nunca estará de más volver a decir que por voluntad Divina (Juan 6:40 / Efesios 1:11 / Efesios 2:8) nosotros los cristianos no estamos llamados a dar a la Ley el cumplimiento literal y espiritual que la Casa de Judá (judíos) está mandada a acatar (Oseas 1:6-7 / Jeremías 31:31-33); sino que al vivir bajo la Gracia -que es una dispensa Divina- a la Ley solo debemos dar su debido y completo cumplimiento espiritual (Romanos 3:24 / Romanos 4:16 / Santiago 2:14-26), el cual nos hemos dado a la tarea de ayudar a entender en estos que ya son los últimos tiempos.

Así mis hermanos y hermanas, dispónganse pues a esta época del año, la cual para todos los hijos de Dios está señalada por el llamado que nuestro Padre celestial hace a nuestros corazones a fin de hacer un balance honesto de lo que han sido nuestras vidas y juzgar si el camino que llevamos recorrido sigue siendo recto; a perdonar y si es necesario pedir perdón restituyendo lo que hayamos roto; y finalmente al regocijo santo que fluye desde el cielo para todos nosotros los que buscamos cumplir la voluntad del Padre y anhelamos el regreso de nuestro Señor Jesucristo.

Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones. Siete días celebrarás fiesta solemne al Señor tu Dios en el lugar que El Señor escogiere; porque te habrá bendecido El Señor tu Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente alegre. Deuteronomio 16:14-15

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