Las siete fiestas de Israel: Trompetas


Y habló El Señor a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación. Ningún trabajo de siervos haréis; y ofreceréis ofrenda encendida al Señor. Levítico 23:23-25

Luna nueva
La Palabra de Dios marca que la Fiesta de las Trompetas debe celebrarse el primer día del séptimo mes (Levítico 23:23-25). Por disposición Divina el pueblo medía el tiempo usando un calendario luni-solar (Génesis 1:14). Mientras que los años eran medidos con el sol, los meses eran determinados con la luna. Para los pueblos de la antigüedad el mes era lo que nosotros conocemos como ciclo lunar, por lo que era con lo que ellos llamaron luna nueva -ese hermoso y esbelto primer brillo del ciclo- que nuestros padres daban inicio al mes.

Conforme se acercaba ese día, los centinelas del antiguo Israel se turnaban en guardias a fin de que siempre hubiera alguien vigilando el cielo en espera del surgimiento de la luna nueva, hecho que podía suceder en cualquier hora. Noche y día los vigilantes se alternaban para no dejar ni un momento de sondear la bóveda celeste atentos a la aparición de la señal en el cielo. Como no siempre estaba despejado, a veces solo se lograba divisar la luna nueva entre las nubes, en un instante milagroso en que estas se abrían para inmediatamente volverse a cerrar. De esta práctica cargada de tanta responsabilidad es que el Señor nos dice:

Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase. Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad. Marcos 13:32-37

Cuando al fin los centinelas divisaban el primer brillo de la luna nueva, daban la alarma soplando sus trompetas (shofares) para que el pueblo supiera que el gran momento al fin había llegado. Por toda la tierra de Israel comenzaba entonces a expandirse el soplo de los shofares o trompetas, hasta que todos en el territorio quedaban advertidos que la luna nueva había aparecido en el firmamento. Cada quien tenía que cesar lo que estaba haciendo -incluso si estaban durmiendo- para erguirse y mirar al cielo, contemplando la luna nueva que acababa de aparecer y orando hacia el Templo para que el Señor que habitaba ahí tuviera misericordia de sus almas.

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Mateo 24:30

Entendimiento espiritual y cumplimiento

El sonido de la trompeta -shofar en hebreo- era un aviso urgente, una alarma, una llamada de atención para dejar de hacer lo cotidiano y reunirse de emergencia para oír las nuevas (Joel 2:1 / Ezequiel 33:4-6). Ese día marcaba simbólicamente el inicio de lo que en el judaísmo se conocía como los Diez días temibles, los cuales simbolizan la persecución al pueblo santo (Apocalipsis 2:10) que ocurrirá justo antes del regreso de Jesucristo. Persecución que en el judaísmo se conoce como los Dolores de parto del Mesías (Isaías 13:8 / Jeremías 30:6-8 / Apocalipsis 12:1-2 / Marcos 13:8 / Mateo 24:8) y lo que nosotros los cristianos conocemos como la Gran Tribulación.

Así, esta fiesta marca el tiempo para detenerse a reflexionar en la inminente llegada de esos días y disponer nuestros corazones (Lucas 6: 22-23 / Lucas 21:12-17 / Lucas 21:36 / Apocalipsis 11:10) de forma pertinente.

Como todas las demás, esta santa convocación consistía en un ensayo. La Fiesta de las Trompetas era un simulacro anual cuyo sentido es recordar al pueblo escogido que cada vez falta menos para el inicio de la Gran Tribulación (Apocalipsis 1:3), evento que por consecuencia también marcará el inicio de la cuenta regresiva para que El Señor Jesucristo regrese a la tierra en poder y gran gloria (Daniel 12:12 / Apocalipsis 19:11-21). ¡Aleluya!

Cumplimiento profético

Los cumplimientos proféticos de las tres primeras fiestas, Pascua, Panes sin levadura y Primicias anunciaron la estancia entre nosotros del Señor Jesucristo como siervo sufriente (Isaías 42:1 / Isaías 49:6 / Isaías 52:13-15 / Isaías 53:10-12) -esto es, como un ser humano igual a nosostros, puesto en servicio (Romanos 15:8)- y han sido concluidos con su muerte, resurrección y ascenso al Cielo.

A la fiesta del medio -apartada en tiempo de las otras seis-, Pentecostés, es la iglesia quien dará su cabal cumplimiento y conclusión. Así que actualmente estamos en el cumplimiento de la cuarta fiesta, que es Pentecostés, fiesta con la que no solo concluía la época de la siega sino que comenzaba la de la cosecha.

Las últimas tres fiestas tienen que ver con el regreso de nuestro Señor, ya no como siervo sufriente, sino en poder y gran gloria, por lo que tales festivales -correspondientes a la época de cosecha- Trompetas, Día del Perdón y Tabernáculos tendrán su cabal cumplimiento profético al final de los tiempos.

El candelabro y las siete fiestas

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También podemos contemplar el candelabro de siete brazos (Apocalipsis 1:12:13 / Apocalipsis 1: 20 / Apocalipsis 2: 5 ) como una guía de las siete fiestas, cuyas luces han sido glorificadas o encendidas (1 Corintios 15:41) hasta el cuarto cumplimiento de ellos, quedando a la espera de los últimos tres que -tal como los otros cuatro- serán encendidos o cumplidos  por el Señor Jesucristo, que es la Palabra y también El Espíritu. ¡Aleluya!

Así, el cumplimiento profético de las siete fiestas, podemos decir -muy brevemente- es el siguiente:

Pascua - El sacrificio del Señor
Panes sin levadura - La santidad del Señor desde su concepción hasta su muerte.
Primicias - La resurrección y ascenso del Señor

Pentecostés - La iglesia crece esperando el regreso del Señor

Trompetas - Inicio de la Gran Trilla o Tribulación
Día del Perdón - El último día de nuestras vidas terrenales
Tabernáculos - El regreso de nuestro Señor y la celebración en la eternidad

Las dos épocas

Recordemos que el ciclo agrícola en Israel se dividía en dos épocas: la siega y la cosecha. En torno a la siega ocurrían las cuatro primeras fiestas del año: Pascua, Panes sin levadura, Primicias de la gavilla mecida y Pentecostés; En torno a la cosecha ocurrían las tres últimas fiestas que son: Trompetas, Día del perdón y Tabernáculos.

El Señor Jesucristo al igual que la cebada (símbolo de su cuerpo terrenal), inauguró esta primera época en la que vivimos, época profética de siega (Apocalipsis 14 14-16 / Marcos 4: 26-29 / Mateo 13:30 / Mateo 13:36-43) que nosotros, su iglesia, igual que el trigo en el antiguo Israel concluiremos al ser llevados al Templo celestial como primicias (Mateo 13:30).

Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca. Lucas 21:28
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