La ancestral costumbre de asar el cordero en una cruz como figura de las pruebas



Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Marcos 8:34

De la forma en la que nuestros padres, antes de salir de Egipto, asaban al cordero para comerlo surge no solo la figura de la crucifixión de nuestro Señor, sino también la de las pruebas que hemos de sufrir quienes le seguimos los pasos.

En la antigüedad se hacía al aire libre un pequeño cerco de piedras en medio del cual se agrupaba leña para hacer una fogata. Una vez completamente desangrado el cordero (Génesis 9:3-4) lo desollaban y LO ENSARTABAN EN UNA CRUZ HECHA DE VARAS DE MADERA para asarlo ante el fuego. Hasta hoy esa sigue siendo la manera más simple y segura de sujetarle con firmeza, ya que ha de cambiarse su posición con frecuencia a fin de que la delicada carne se ase uniformemente sin quemarse.

Por lo menos la primera pascua, la celebrada en Egipto, el cordero se asó de esta manera, puesto que todavía no construían el altar que posteriormente le fue ordenado a Moisés edificar en el desierto (Éxodo 29:18). Muy seguramente esta forma de asar al cordero -que hasta nuestros días prevalece- también la utilizaron todos los patriarcas (Génesis 22:8-10) e incluso Job (Job 1:4-5).

Entendimiento espiritual

Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz CADA DÍA, y sígame. Lucas 9:23

El fuego de esta figura es la prueba que nuestro Señor debía atravesar antes de llegar al Padre, en tanto la cruz -puesto que había de ser clavado a ésta- significa el sometimiento voluntario (Mateo 26:39) a tal prueba.

Pero no solo el cordero ensartado en su cruz que comían nuestros padres es una figura del suplicio que había de padecer nuestro Señor, sino también de las pruebas a las que debemos de ser sometidos todos los que le seguimos. Puesto que vamos detrás suyo, y Él en su camino halló pruebas, nosotros hallaremos en ese camino hacia el Padre las mismas dificultades (Lucas 22:27-29 / 1 Pedro 1:6-7 / 1 Pedro 4:12-13).

Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. Lucas 8:13
Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese. 1 Pedro 4:12 

Jesucristo tomó su cruz rumbo al suplicio dándonos ejemplo de sometimiento a la prueba. Por supuesto que Él estaba consiente de lo que le esperaba y así nos lo deja saber.

Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Mateo 26:39

Su suplicio y posteriormente su muerte voluntaria (Juan 10:17-19) fueron la prueba de fuego de la cual salió vencedor.

Hablando de Sí mismo como Cordero de sacrificio en el fuego (Apocalipsis 5:1-13) Jesucristo dijo:

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Juan 6:54

Si hemos de seguir a Cristo debemos aceptar la prueba que nos sea asignada. Eso es lo que significa cargar voluntariamente nuestra cruz: estar de acuerdo en ser probados por fuego.

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. Apocalipsis 3:21
Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 8:36-39

La recompensa tras la victoria

Sin embargo, a pesar de las pruebas que necesariamente debemos atravesar en este mundo Dios nos anima y nos consuela con su promesa para la vida siguiente:

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Romanos 8:18
Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen. Apocalipsis 14:13 

Aunque son permitidas por el Altísimo, no es Dios quien impone las pruebas, sino que son obra de Satanás quien a toda costa intenta impedir que lleguemos al Padre (Job 1:6-12). Las duras pruebas que el enemigo de nuestras almas impone son un intento para estorbar el destino que desde antes de la fundación de mundo (Mateo 25:34 / Efesios 1:4) Dios nos había asignado: nuestra reunión con Él para siempre en la eternidad.

Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie. Santiago 1:12-13


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