La revelación paulatina del misterio de las tribus perdidas de Israel



Desde Santiago de Chile, nuestro amado hermano en Cristo, Julio Neira nos pregunta:

Hermano Samuel:
Primeramente, gracias por seguir publicando artículos en su blog, los que siguen siendo de gran bendición. He leído su libro  "TRAS LAS TRIBUS PERDIDAS DE ISRAEL" y me ha sido difícil comprender que somos identificados, los cristianos, como las tribus perdidas de Israel. Lo planteo como la siguiente duda: ¿cómo interpreta Mateo 10:5-6 dónde Jesús indica que deben ir a las ovejas perdidas de Israel y no por caminos de gentiles o samaritanos?. Entendía que esto era un preludio a la posterior evangelización que alcanzaría a nosotros, los gentiles, y que Jesús primero fue a los judíos. Así también interpretaba la petición de la mujer cananea en Mateo 15:21-28, donde nuevamente señala que su prioridad y la del Padre era el pueblo del antiguo pacto, que precedía a los gentiles.
De antemano agradezco su respuesta y espero que me perdone por mis limitaciones a entender lo que usted plantea.
Su hermano en Cristo. Julio Neira



Hola hermano Julio, reciba un afectuoso y fraternal saludo. Verdaderamente me llenan de regocijo preguntas como la suya.

Lo primero que deberemos notar en ambos pasajes es que Jesucristo estaba declarando ser el Mesías, ya que la misión de separar y redimir a las ovejas perdidas de Israel corresponde al David (del Hebreo «Amado») de Dios:

Yo salvaré a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña; y juzgaré entre oveja y oveja. Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David [Amado], él las apacentará, y él les será por pastor. Yo El Señor les seré por Dios, y mi siervo David [Amado] príncipe en medio de ellos. Yo El Señor he hablado. Ezequiel 34:22-24
Y hubo una voz en los cielos, que decía: Este es mi hijo AMADO [David], en quien tengo complacencia. Mateo 3:17

El lenguaje de Dios en la Escritura

La Palabra de Dios es un lenguaje el cual mediante símbolos, figuras, sombras, parábolas, comparaciones, etc. nuestro Padre celestial, en su infinita bondad, desea comunicarse con nosotros. Y como todo lenguaje, también con éste es necesario aprender lo básico para entenderlo fluida y correctamente.

No han sido otros sino los profetas de la antigüedad, quienes nos enseñan el lenguaje Divino y sobrenatural de la Palabra. Por medio de la llave o clave del conocimiento (Lucas 11:47-52 / Apocalipsis 3:7) que los profetas nos legaron en la Escritura, podemos entender a la perfección el plan profético de Dios para los últimos días.

El Señor Jesucristo enseñaba usando ese mismo lenguaje, el cual, en la intimidad, traducía a sus discípulos (Marcos 4:10-13) para que se fuesen sensibilizando a éste.

Sin embargo, debemos ser SUMAMENTE cuidadosos con tal lenguaje, pues aunque en éste se usan nuestras propias y entendibles palabras, describe conceptos espirituales y eternos, no siempre sencillos de comprender, por lo cual es muy fácil mal interpretarlo, como muchas veces les sucedió, al principio, aun a los propios discípulos:

Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca. Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes. Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan. Marcos 8:14-16
Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una....Entonces ellos dijeron: Señor, aquí hay dos espadas. Y él les dijo: Basta. Lucas 22:36-38
para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados. Marcos 4:12

El significado de los dos pasajes

Ahora bien, examinemos el caso del primer pasaje de Mateo el cual usted cita:

A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Mateo 10:5-6

Como ya dijimos lo primero que debe llamarnos la atención es que Él está declarando ser el Mesías. Pero en segundo lugar debemos preguntarnos ¿Dónde iban a ir a buscar los discípulos tales ovejas perdidas de la Casa de Israel si la Palabra muestra que están precisamente esparcidos entre los samaritanos y los gentiles? (Deuteronomio 30:1-6 /  2 Reyes 17:6 / 2 Reyes 17:23-24)

Bueno, la respuesta para ese entonces era bien simple: En Galilea. Recordemos que a los galileos si bien no se les consideraba ni como samaritanos ni como gentiles, al menos en Jerusalén tampoco se les quería tomar como judíos y aunque tenían raíces en la Casa de Judá se les despreciaba debido a su situación geográfica en medio precisamente de gentiles y samaritanos (Juan 7:52 / Juan 8:48).


Pero aunque la composición geográfica ya no sea la misma hoy, para nosotros el mandato debe valer igualmente, puesto que la Palabra de Dios tiene vigencia eterna (Mateo 24:35). Por lo que necesitamos encontrar ya mismo el significado para nuestros días.

Si le ponemos atención a la orden, está pidiendo algo imposible al entendimiento humano de nuestros días. Repitamos el enigma: ¿Si están perdidas las ovejas, dónde vamos a encontrarlas si no es entre los gentiles y samaritanos (entiéndase naciones que no sirven al Altísimo, sino a otros dioses)? ¿entonces dónde quiere El Señor que vayamos a encontrarlas?

La respuesta está en el mismo pasaje:

El pasaje NO dice DONDE hay que buscar, sino QUÉ ES LO QUE HAY QUE BUSCAR.

Y dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: Así ha dicho YHWH El Señor: Basta ya de todas vuestras abominaciones, oh casa de Israel; de traer extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario y para contaminar mi casa; de ofrecer mi pan, la grosura y la sangre, y de invalidar mi pacto con todas vuestras abominaciones. Pues no habéis guardado lo establecido acerca de mis cosas santas, sino que habéis puesto extranjeros como guardas de las ordenanzas en mi santuario. Así ha dicho YHWH El Señor: Ningún hijo de extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne, entrará en mi santuario, de todos los hijos de extranjeros que están entre los hijos de Israel. Ezequiel 44:6-9

Esto es, que NO HAY QUÉ BUSCAR NI SAMARITANOS NI GENTILES, SINO PRECISAMENTE OVEJAS PERDIDAS DE LA CASA DE ISRAEL. Esto es, que en nuestros corazones no debemos tener como objetivo levantar templos y llenarlos de gentiles y samaritanos -entiéndase idólatras, no otra cosa por favor- (como desatinadamente muchos acostumbran hoy día). Sino buscar entre las naciones a los que verdaderamente pretenecen a la Casa o linaje de Israel, las ovejas perdidas.

Ahora veamos el segundo caso:

Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora. Mateo 15:21-28

Cuando nuestro Señor le revela a la mujer que Él es el Mesías «No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel» también le está enseñando que la prioridad de su misión NO ES HACER SANIDADES, sino usar ese poder para rescatar a los perdidos de las tribus.

Sin embrago, la mujer sufría porque su hija estaba siendo atormentada por un demonio -quizá alguna enfermedad grave-. Y así como la prioridad de una madre es alimentar a los hijos, pero al hacerlo, como consecuencia también indirectamente satisface a los perrillos debajo de la mesa, Dios no solo se ocupa de rescatar a las tribus -su máxima prioridad-, sino también con ese poder desbordante alcanza el sufrimiento de aquellos que le imploran con fe, pertenezcan al pueblo de Dios o no.

La revelación paulatina del misterio de las tribus perdidas de Israel

Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos. Romanos 16:25
misterio que EN OTRAS GENERACIONES NO SE DIO A CONOCER A LOS HIJOS DE LOS HOMBRES, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio. Efesios 3:5-6

Como Pablo nos enseña, la redención de las ovejas perdidas de la Casa de Israel es un misterio que poco a poco está siendo revelado a la humanidad, y veremos su gloria en plenitud el día en el que El Señor aparezca en los cielos.

¡Maranatha!

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