Los Niños del Hospital Kanti



Recientemente mi sobrina, Abril M. Barruecos se unió a una misión humanitaria la cual pasó dos meses en Nepal. En ese lugar ella pudo tener contacto con diferentes formas de ver la vida, pero sin duda, lo que más le marcó fueron los niños del Pabellón de Quemados del Hospital Kanti, en Katmandú.

Ahí tomó fotografías y con estas hizo un blog, el cual aquí te presento.


Sinceramente te invito a que lo visites y conozcas el dolor que esos pequeños están padeciendo en este mismo momento.

Ciertamente que nuestras culturas occidentales cada vez tienen mayor tendencia a alejarnos del dolor ajeno para centrarnos en nosotros mismos. Pero la Palabra de Dios persistentemente nos insiste en lo bienaventurado que es el no dejar de estar conscientes de las aflicciones de los demás.



Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Mateo 25:35-40

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