Sobre la relación entre El Espíritu y el rito del bautismo

Desde Barcelona, Venezuela, nuestro amado hermano Howard Cuicas nos pregunta lo siguiente:



Hermano Saludos y paz en nuestro Señor Jesucristo, Doy gracias a YHVH por su misericordia, pues, es grato para mi conocer personas que amen a Dios y en verdad sigan su doctrina. 
aprovecho para solicitarle de favor de sus estudio si es la voluntad de Dios me ayude a tener mayor comprensión en cuanto a (EL DON)Y (EL SELLO) del Espíritu santo, si existe alguna diferencia entre estos y su relación con el Bautismo, hasta ahora e aprendido que en hechos 2:38 se recibe el sello del Espíritu santo por haber sido sumergido en agua. PERO YA NO ESTOY TAN CONVENCIDO DE QUE SEA ASÍ. Que el Señor continúe bendiciéndole a usted y los que atienden a sus publicaciones, Amen.


¡Hola, hermano Howard! Muchas gracias por su interesantísima y preciosa pregunta.

Ambos términos «Don» y «Sello» tienen una profunda relación con lo que conocemos como bautismo o rito de purificación.

El primero, «Don», nos muestra que El Espíritu de Dios es un Regalo (don = dar) por el cual -gracias al sacrificio de nuestro Señor Jesucristo- no es necesario obtenerlo haciendo otra cosa sino creer que Él es el Hijo de Dios.

Es por ello que ritos como el ser sumergido en agua (bautismo), ser circuncidado o cualquier otro, son irrelevantes como condición para recibir al Espíritu de Dios.

Por ejemplo en Hechos 10:44-48 Cornelio y sus invitados recibieron El Espíritu cuando todavía Pedro ni siquiera había terminado de hablar; y fue hasta después de ello que se les bautizó.

Ahora, examinemos el pasaje de Hechos 2:38, que dice así:

«Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.»

Primero que nada debemos tener en cuenta el contexto judaico en el que Pedro está hablando. Recordemos que las antiguas eran culturas altamente ritualistas y que en tales contextos toda actitud interior debía ir acompañada necesariamente por su correspondiente acción externa. No hacerlo así se consideraba como vano. Me explico: cuando estaban indignados o escandalizados, se rasgaban las vestiduras; cuando estaban de duelo, se cubrían de ceniza y se vestían de cilicio; cuando se afligían ante Dios, ayunaban; cuando estaban felices se ungían con aceite; y cuando se arrepentían de sus malas obras se bautizaban.

Lo que quiero decir es que, en una primera lectura, efectivamente el pasaje pareciera estar imponiendo como condicionante para recibir El Espíritu Santo una previa inmersión ritual (bautismo). Sin embargo, a la luz de lo anteriormente dicho, la ÚNICA condicionante ES EL ARREPENTIMIENTO -antiguamente expresada por un bautismo ritual- y el deseo ardiente de ser purificado interiormente por El Espíritu de Dios.

No obstante, el rito del bautismo guarda un hermoso, vasto y profundo significado, pero habrá qué abordarlo SIEMPRE desde el punto de vista hebraico, para su correcto entendimiento.

La liga que le pongo a continuación le llevará a la página donde encontrará un apartado titulado «LA LLUVIA Y LA PALABRA DE DIOS», son una serie de artículos en los que hablamos a este mismo respecto:


En cuanto al término Sello, en la antigüedad los reyes o cualquier persona pudiente ponía su sello personal sobre sus posesiones -algo como lo que ahora se hace con el ganado-. La alegoría de sello del Espíritu proviene de ahí. Significa que pertenecemos a Dios, que somos de su propiedad y nadie puede robarnos de sus manos.

Le felicito por su búsqueda de la verdad y le animo a que continúe siguiendo el camino del bien y enseñando a otros a hacerlo así.

¡Hasta la próxima!

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