La bestia, el número de su nombre y su correspondencia con la numerología antigua


La sustitución de letras por números en el mundo antiguo

El número equivalente al nombre de la bestia que aparece en el capítulo 13 de Apocalipsis se obtiene mediante el antiguo sistema de intercambio de letras por números. Esta operación, como veremos a continuación ya se practicaba desde los principios de la escritura.

La escritura cuneiforme está aceptada comúnmente como la forma más temprana conocida de expresión escrita de la que se han encontrado restos arqueológicos. Fue creada por los sumerios a finales del cuarto milenio a. C.


Caracteres cuneiformes sumerios

El sistema de escritura sumerio o cuneiforme fue adaptado para la escritura de las lenguas acadia, elamita, hitita y luvita e inspiró a los alfabetos del antiguo persa y el ugarítico.

Las primeras tablillas sumerias surgidas hacia el año 3200 a. C. presentaban básicamente informacion contable: registros para controlar ingresos y gastos de los templos de ciudades, listas de personas, mercancias y animales, "contratos" por transacciones o trueques, etc.

Numerales babilonios

Ya en ese temprano sistema de escritura se comenzaron a intercambiar letras por números, como lo demuestra una tablilla con el poema de la exaltación de Ishtar en el que se aprecia que se hace uso de los números para firmar un nombre:

" 21-35-35-36-44 hijo de 21-11-20-42 "

Sargón II -a la derecha-
También se sabe que en Elam se designaba al rey mediante el ideograma correspondiente al número 3.600.

Pero no solo los reyes eran identificados por números, también los dioses recibían su equivalente numérico propio: Anu, el Mundo es el 60; Bel, el Cielo es 50; Ea, la Tierra es el 40; Sin, la Luna el 30; Shamas, el Sol, el 20; Ishtar, Venus el 15; y por último Uttuku, uno de los principales demonios, el 10.

Ahora bien, lo realmente concerniente al número de la bestia está en una tableta perteneciente al reinado de Sargón II (722 a. C.a - 705 a. C.) se lee al respecto de la construcción de Dur Sharrukin, hoy Khorsabad:

" De 16.283 codos, EL NÚMERO DE MI NOMBRE, he hecho construir el recinto de la muralla de la ciudad."

Es decir, que la expresión 16.283 correspondía numéricamente al nombre del rey Sargón II, por ello fue que la construcción citada fue construida con esas medidas. Como una forma de INSCRIBIR EL NOMBRE DEL REY.

Vemos en la Biblia que el rey Salomón, cuyo equivalente numérico hebreo es 6, adoptó esa misma costumbre inscribiendo el número de su nombre por todas partes:

El peso del oro que Salomón tenía de renta cada año, era seiscientos sesenta y seis talentos de oro; 1 Reyes 10:14
Seis gradas tenía el trono, y la parte alta era redonda por el respaldo; y a uno y otro lado tenía brazos cerca del asiento, junto a los cuales estaban colocados dos leones. Estaban también doce leones puestos allí sobre las seis gradas, de un lado y de otro; en ningún otro reino se había hecho trono semejante. 1 Reyes 10:19-20
Hizo asimismo el lugar santísimo, cuya longitud era de veinte codos según el ancho del frente de la casa, y su anchura de veinte codos; y lo cubrió de oro fino que ascendía a seiscientos talentos. 2 Crónicas 3:8
Hizo también el rey Salomón doscientos paveses de oro batido, cada uno de los cuales teníaseiscientos siclos de oro labrado; 2 Crónicas 9:15
He aquí es la litera de Salomón; Sesenta valientes la rodean, De los fuertes de Israel. Cantares 3:7

Ahora compare el lector con la forma en la que Juan, conocedor de estas antiguas reglas gramaticales de sustitución del nombre por su equivalente numérico, estructura la profecía del número de la bestia:

Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seisApocalipsis 13:18

Por medio de su número, Juan nos declara el nombre del rey del futuro que trillará (atribulará) a toda la Tierra (Daniel 7: 23): la bestia que surge del mar (Apocalipsis 13:1); el anticristo.

Los alfabetos y la numerología

Posterior al sistema de escritura sumerio o cuneiforme se sitúa, entre otros, el alfabeto fenicio, del cual proceden los alfabetos hebreo y griego.

Puesto que a cada una de las letras de tales alfabetos también corresponde un valor numérico, la costumbre de intercambiar nombres por cifras se mantuvo de igual manera.

Así, entre los pueblos mesopotámicos y posteriormente en los alfabetos hebreo y griego -e incluso posteriormente el latino- las letras y los números no solo se equiparaban sino se intercambiaban.

Alfabeto fenicio -  La imagen puede tener derechos de autor.


Para saber más:



Fuente: Bloganavazquez.com
Bibliografía: Salas Emilio: Los Nombres (1996), Ediciones Robinbook, Barcelona, España.

¡Comparte!

Anuncio