Las tribus perdidas de Israel y el misterio de su paradero actual


Las tribus perdidas de Israel ¿Dónde están?

Desde hace siglos existe una interrogante que no ha podido ser contestada por el hombre: ¿Qué fue de las tribus perdidas de Israel? ¿Será, como afirman algunos eruditos, que las tribus que se perdieron, perdidas para siempre están?

Pero la Escritura sí que da respuesta puntual a este interrogante: las tribus perdidas aún existen, permanecen ocultas, esparcidas por todo el mundo y un Enviado Divino se ocupará en encontrar a cada una de las personas pertenecientes a su pueblo elegido, pues son sus ovejas, las ovejas perdidas de la Casa de Israel, herederas de todas las promesas hechas a nuestro padre Abraham.

Tal Enviado es el que el mundo occidental conoce como Jesucristo y las ovejas perdidas son muchos -no todos- de los que le siguen, ¡los cristianos!

En esta serie de entradas que he elegido, los lectores podrán darse cuenta del sentido tan actual de la milenaria profecía y el importantísimo mensaje que al respecto Dios ha mandado a la humanidad ¡Tú que estás leyendo estas líneas y estás al tanto de que nada obra por casualidad, podrías pertenecer, sin saberlo, a una de las míticas tribus perdidas de Israel! Si ese fuera el caso, si tu corazón te dice que has encontrado algo que era tuyo, necesitas estar al tanto de ciertas cosas de las cuales debes esperar su cumplimiento, mismas de las cuales, si El Señor quiere, hablaremos muy pronto aquí, en este mismo espacio.




Debido al enorme lapso de tiempo transcurrido desde aquella primera dispersión (27 siglos), es altamente probable que actualmente en el árbol familiar de cualquiera en América, Europa o el Cercano Oriente pudieran aparecer no solo miembros de las tribus de Judá, Benjamín y Leví -la Casa de Judá- (los que, como ya dijimos, el mundo llama «judíos»), sino incluso de cualquiera de las otras diez tribus previamente esparcidas por el mundo. ¡De hecho quizá también sea posible que el árbol genealógico de uno incluso esté lleno de ancestros pertenecientes a todas las tribus! Ir al artículo >>




Igual que, terrenalmente hablando, aquellos que en la carne llevan la misma sangre son llamados hermanos, nosotros los creyentes, espiritualmente hablando, compartimos la sangre de Cristo -su Espíritu Santo- en nuestro interior, por eso somos HERMANOS en Cristo. Ir al artículo >>




Los cristianos somos las ovejas perdidas de la Casa de Israel. En este breve artículo recorreremos algunos puntos en que la Palabra así lo confirma. Ir al artículo >>




Los dos cayados mencionados en el libro de Zacarías simbolizan la Casa de Israel y la Casa de Judá; y sus nombres «Gracia» y «Ataduras» son tanto el cumplimiento literal como espiritual de la Ley. Ir al artículo >>




Todas las tribus de Israel esperamos la resurrección, en la que no solo tendremos un cuerpo nuevo y eterno, sino que volveremos a la tierra de nuestros padres, donde no habrá lloro ni lamento y seremos felices para siempre. Ir al artículo >>




A lo largo de los siglos en lo que hemos conocido como «Biblia» se ha registrado cuidadosamente la formación, dispersión y posterior redención de las doce tribus de Israel. Cumplimientos a los que debemos prestar la mayor atención todos los que formamos parte de dichas tribus. Ir al artículo >>




Durante miles de años multitud de personas han vagado por este mundo sin saber que son descendientes de los habitantes de un reino que existió hace mucho tiempo. Tal reino es la antigua y legendaria nación que estuvo situada al norte de otro reino, el de Judá. A ese reino del norte nuestros padres lo conocieron como Israel. Y es a los descendientes de los que habitaron aquella nación, linaje que ahora está esparcido entre las naciones, que precisamente por esa condición de extravío El Señor les llama las ovejas perdidas de la Casa de Israel. Ir al artículo >>

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