La Biblia: el Mensaje a través de los alimentos


Los alimentos en la Biblia y su entendimiento espiritual o simbólico

A continuación dejamos tan solo algunos apuntes para aquellos interesados en profundizar en el entendimiento del Mensaje que El Señor de Israel ha dejado para su pueblo en la Escritura por medio de símbolos. Tales símbolos al ser interpretados correctamente nos comunican una enseñanza asombrosa y poderosa.

Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo ALIMENTO ESPIRITUAL, y todos bebieron la misma BEBIDA ESPIRITUAL; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. 1 Corintios 10:1-4

Como ya hemos escrito antes, parte esencial de la Escritura está expresada en términos alimenticios porque la Palabra de Dios es un alimento espiritual, el cual, como asimismo también ya dijimos, alimenta, nutre y fortalece el ser interior de quien lo toma.

Hay un gran número de alimentos mencionados en la Biblia y todos son usados de manera simbólica. Así tenemos, por tan solo comenzar mencionando un ejemplo, al vino, que para el pensamiento de nuestros padres en el antiguo Israel simbolizaba, entre otras cosas, el ser interior de toda persona.



O también tenemos el caso del único milagro que registran simultáneamente los cuatro evangelios, la multiplicación de los panes y los peces. Un prodigio con interminables analogías y simbolismos.


Pero así como la Escritura nos muestra que hay alimento físico y alimento espiritual (Mateo 4:3-4) también nos enseña que hay diferencia entre un alimento y otro (Génesis 2: 15-17) pues mientras que hay alimentos permitidos también hay alimentos prohibidos.

Recordemos que existen en la Escritura los alimentos prohibidos los cuales simbolizan las creencias y enseñanzas de los que no pertenecen al pueblo de Israel. El entendimiento espiritual de consumir tales alimentos significa comulgar con aquellas prácticas que no agradan a Dios y que sin embargo son comunes entre los pueblos que no aman al Padre eterno.


La Palabra nos advierte que El Señor hace diferencia entre los alimentos permitidos y los prohibidos y también que hay una razón para ello: los alimentos prohibidos matan (Génesis 2:15-17).

Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. Génesis 2:17

Por ello es indispensable predicar el evangelio puro y verdadero sin añadiduras ni extracciones, por que es el alimento espiritual que da vida en abundancia, aunque, como también la Escritura nos muestra, no todos recibirán igual ese precioso alimento espiritual.

Es aquí que debemos mencionar la parábola del sembrador, la cual es una herramienta básica para comenzar a entender el modo de descifrar el significado de toda la Escritura, pues comienza por donde se debe, por el principio: la tierra, la semilla, la siembra y el fruto.


Es así que al predicar el evangelio también debemos entender que todos los corazones humanos se comportan de la misma manera que la tierra que se cultiva y ello es porque el hombre está hecho de esa misma tierra. Y no solamente el corazón del hombre se comporta igual que la tierra, también en lo físico hay parecido. Por ejemplo, al igual que la tierra necesita descanso para ser más fructífera, también el ser humano necesita descansar adecuadamente para reanudar su trabajo con mayor entusiasmo.


Y es que tal como la tierra, que por muy buena que sea, cuando se seca y se pone dura ya nada puede penetrar en ella para hacerla dar fruto, pero al caerle la lluvia se ablanda y vuelve a ser fértil para ser sembrada con semilla; también el corazón del hombre, por muy bueno que sea, sucede que se seca y se pone duro. Es entonces que necesita el agua del Espíritu de Dios para ablandarse para que la semilla que es la Palabra de Dios germine y produzca fruto abundante.



Llevando el alimento espiritual

Por todo ello se vuelve tan delicado el asunto de llevar los alimentos de vida al pueblo de Dios (Éxodo 30:18-21). Quien lleve ya un tiempo en el Camino deberá ser sagaz en la preparación de los alimentos espirituales separando y desechando el veneno que mata.

Así, a los que comienzan en el conocimiento de la Palabra se les da a beber leche espiritual, que no son otra cosa sino los conocimientos básicos de la fe:

desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación. 1 Pedro 2:2
Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía. 1 Corintios 3:2
Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño. Hebreos 5:13

Pero a los que ya llevan un tiempo se les exige ya no participen de la leche espiritual sino del alimento sólido:

Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Hebreos 5:12
pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. Hebreos 5:14

Es por ello que todo aquel que lleva ya un tiempo en el Camino del Señor le es necesario hacerse responsable de llevar el alimento espiritual a los que van empezando, y por tanto, todavía no pueden extraerlo de la Palabra.


Así, El Señor nos anima a no desmayar en la responsabilidad que nos ha confiado. A todo aquel que, a su regreso le halle haciendo su tarea encomendada, como recompensa lo pondrá a gobernar sobre todo su reino. Que esta palabra nos sirva de aliento a todos para no desmayar, porque el Señor viene con gran recompensa para los que en lo poco le son fieles.

¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. Mateo 24:45-47

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