En la Biblia ¿qué significa ser como niños?


¿Podría usted decirme a qué se refería Jesús cuando nos dijo que para entrar al reino de los cielos debíamos ser como niños?

Paulina M. Bryn Mawr, Pennsylvania, Estados Unidos


El texto dice así:

En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Mateo 18:1-3

Todas las enseñanzas de nuestro Señor son interpretaciones tanto de la Ley como de los profetas y esta no es la excepción.

En esta enseñanza nos alude al siguiente pasaje:

Y oyó El Señor la voz de vuestras palabras, y se enojó, y juró diciendo: No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación, la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres, excepto Caleb hijo de Jefone; él la verá, y a él le daré la tierra que pisó, y a sus hijos; porque ha seguido fielmente a al Señor. También contra mí se airó El Señor por vosotros, y me dijo: Tampoco tú entrarás allá. JOSUÉ hijo de Nun, el cual te sirve, él entrará allá; anímale, PORQUE ÉL LA HARÁ HEREDAR A ISRAEL. Y vuestros niños, de los cuales DIJISTEIS QUE SERVIRÍAN DE BOTÍN, y vuestros hijos QUE NO SABEN HOY LO BUENO NI LO MALO, ellos entrarán allá, y a ellos la daré, y ellos la heredarán. Deuteronomio 1:34-39

Pablo también nos habla de este texto de la siguiente manera:

Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. 1 Corintios 10:5

Esta porción de la Escritura nos muestra que de la generación que salió de Egipto solo Caleb, Josué y los niños entraron en la Tierra Prometida. Ninguno de los demás adultos que salieron de los dominios de Faraón pudo salvarse debido a sus desobediencias, por lo que murieron en el desierto.

El desierto y sus pruebas simbolizan a esta vida de paso la cual es necesario cruzar antes de entrar en la verdadera Tierra Prometida que es la Vida Eterna.

Lo que nos instruye El Señor al hablarnos de ser como esos niños es primeramente a leer cuidadosamente toda la estancia de Israel en el desierto y poner atención en las pruebas y cómo fue que reaccionaron ante ellas para causar el enojo del Señor.

Si bien los padres de aquellos niños pertenecían al pueblo de Dios nunca quisieron dejar la forma de vivir de Egipto, donde no solo servían a los ídolos sino incluso a Faraón, quien se hacía llamar dios.

Pero también el Señor nos insiste en la humildad que caracterizaba a esos niños que para sus padres no servían para nada sino solo para ser parte del botín que tomarían otros pueblos de ellos al ser derrotados. Así tal cual es como quienes seguimos al Señor debemos continuar por nuestro paso en el desierto hacia la Tierra Prometida, vulnerables, inocentes, humildes y libres de todo peso de altivez:

El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.Mateo 23:11-13
En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. Mateo 11:25-26

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