¿Qué enseña la Biblia sobre la riqueza y la pobreza?


La abundancia y la escasez en la vida cristiana

Nuestro Señor Jesucristo, Amoroso Guiador y Salvador de Israel (Hechos 5:31 / Hechos 13:23) nos hace la siguiente advertencia a la que debemos poner el mayor de los cuidados para tratar de entenderla:

Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Lucas 21:34

Al hablar de la glotonería y la embriaguez y por otro lado de los afanes de esta vida nos pone dos extremos en los que podríamos hallarnos en esta existencia: la riqueza y la pobreza.

La glotonería y la embriaguez en los tiempos bíblicos estaba reservada exclusivamente para los ricos puesto que los pobres no tenían pan qué llevarse a la boca. En tanto que al hablar de los afanes de este mundo se refiere a la terrible preocupación que da no tener dinero para afrontar las responsabilidades diarias y la consecuente lucha cotidiana por hacerse de recursos a fin de subsistir.

Ambos extremos ponen a nuestros corazones en peligro, pues nuestras emociones pueden hacernos tomar un rumbo equivocado en nuestro retorno al Padre celestial.

Por un lado las riquezas materiales nos dan una falsa sensación de seguridad (Lucas 12:16-21) y por el otro la escasez nos produce una angustia por no tener dinero que nos hace preocuparnos tanto que ni podemos dormir.

Al respecto el apóstol Pablo, enviado a la Casa de Israel, nos dice que él está preparado tanto para la abundancia como para la escasez y nos recomienda amorosamente seguir su ejemplo.

Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Filipenses 4:12

Al decir que está preparado se refiere a sus emociones, a su corazón, pues una y otra vez a través de sus cartas Pablo nos comunica que la fuente de su dicha se basa en la esperanza de la vida eterna, la cual, como la Escritura nos instruye, comenzará en cualquier momento.

Esperemos con dicha e ilusión el día en el que El Padre celestial nos retire de este mundo y nos lleve a conocerle cara a cara. Porque para los que aman y obedecen al Señor en la siguiente vida ya no habrá preocupaciones ni tristezas, pues todo será dicha y felicidad.

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo11:28
Y los redimidos del Señor volverán. Vendrán a Sión entre gritos de infinita alegría. Cada uno de ellos tendrá gozo y alegría, y desparecerán el llanto y la tristeza. Isaías 35:10
Pues no tengo dudas de que las aflicciones del tiempo presente en nada se comparan con la gloria venidera que habrá de revelarse en nosotros. Romanos 8:18
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Filipenses 4:6
Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche vienen a quitarte la vida; ¿y para quién será lo que has guardado?” Lucas 12:20
No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Mateo 6:19-20
Pero para ustedes, los que temen mi nombre, brillará un sol de justicia que les traerá salvación. Entonces ustedes saltarán de alegría, como los becerros cuando se apartan de la manada. Malaquías 4:2
Entonces las doncellas danzarán con alegría, lo mismo que los jóvenes y los ancianos. Yo los consolaré, y cambiaré sus lágrimas en gozo y su dolor en alegría. Jeremías 31:13
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:33
pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Marcos 4:19
La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. Lucas 8:14
No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. Proverbios 23:4
Pues donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. Mateo 6:21

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