Alimento para el alma: la Palabra de Dios


La Palabra de Dios: el alimento para el alma necesario

La Palabra de Dios nos enseña que no solo es necesario alimentar el cuerpo físico, sino que también nuestro ser interior necesita ser debidamente alimentado (Deuteronomio 8:3).

Así como nuestro cuerpo físico requiere alimento de buena calidad y a sus horas, también nuestro ser interior necesita alimentarse adecuadamente. Hablando de los alimentos físicos, si no comemos a nuestras horas comenzamos a desfallecer y no estamos listos para los desafíos que la cada vez más exigente vida cotidiana nos presenta. Pero igualmente si esos alimentos que ingerimos son de inferior calidad nos faltará alguna vitamina y el agotamiento nos hará enfermar.

Con el alimento para el alma sucede los mismo, si no lo ingerimos de calidad y diariamente nuestro ser interior desfallece y eso a la larga no será bueno.

El mundo moderno nos produce una serie de emociones intensas y negativas: angustia, estrés, miedo, inseguridad, desesperación, etc. Todas esas emociones intensas y negativas nos provocan un fuerte desgaste interior y si no fortalecemos esa parte de nuestro ser eventualmente acabaremos dañados incluso también físicamente.

El alimento para el alma de la mejor calidad: la Palabra de Dios

El Señor sabe bien todo ello, por eso es que ha puesto a nuestra entera disposición y completamente gratis el alimento de la mejor calidad posible: Su Palabra.

Todos los que tengan sed, vengan a beber agua; Y los que no tengan dinero, vengan y lleven trigo, vino y leche gratuitamente. Pónganme atención y comerán una comida buena y deliciosa. No vale la pena ganar dinero y gastarlo en comidas que no quitan el hambre. Isaías 55:1-2

Tal como cuando ingerimos los alimentos materiales renovamos nuestra fuerzas físicas, asimismo La Palabra de Dios es un alimento espiritual que lleva consuelo, fortalece y alegra; que crea esperanza y paciencia pero sobre todo, produce una tremenda fe sobrenatural que prevalece en medio de las más grandes adversidades.


No obstante la Palabra de Dios es un alimento que nos ayuda a sobrellevar los pesares de este mundo, debemos entender que en esta existencia el sufrimiento es inevitable, pero que la siguiente vida será muy diferente de esta:

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Romanos 8:18

Sin embargo, en tanto que entramos al gozo de la siguiente vida (Mateo 25:21), podemos tener fe en que El Señor oye nuestras súplicas:

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Filipenses 4:6

La Palabra de Dios y la Presencia Santa

Es muy natural que los problemas de este mundo nos hagan entrar en desdicha y desesperación, sin embargo nunca debemos olvidar que siempre estará a nuestro alcance la posibilidad de tener un encuentro con el Creador del Universo, lo cual es una experiencia sobrenatural e incomparable y que además solo está reservada para todos sus hijos que viven en limpieza. Experiencia de tal magnitud que sobrepasa cualquier problema por grande que sea. Si tú necesitas de Él puedes en todo momento acudir a su Presencia, Él habita en su Palabra y solo tienes qué ir a su encuentro ahí. Él no rechaza a nadie que le busque con sinceridad.

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11:28

El alimento del alma de los hijos de Dios no es papel y tinta, sino esa Voz que habita en la Palabra y que anhela entrar hoy en comunión contigo.

Ábrele la puerta ahora. Hay un refugio al que puedes tener acceso y estar en íntima comunión con Él.

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Apocalipsis 3:20

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