La Casa de Israel

En la historia del pueblo de Israel, las doce tribus formaron, luego de la división del reino, dos naciones: Israel al norte y Judá al sur (1 Reyes 12:1-24). A los descendientes de ambos reinos la Escritura les impone el distintivo de casas, que significa linajes.



El reino de Judá quedó conformado por las tribus de Judá, Benjamín y Leví (2 Crónicas 11:12 / Nehemías 11:36). A la Casa o linaje de Judá en la actualidad se le conoce como pueblo judío. Las diez tribus restantes, las que habían conformado el reino del norte antiguamente conocido como Israel, estarían aún dispersas por el mundo y por haber perdido sus raíces hebreas no lograron conservar su identidad.

Sin embargo El Señor no las ha abandonado en el olvido, pues las profecías anuncian que al final de los tiempos las tribus perdidas de Isarel serán rescatadas de entre las naciones en que fueron esparcidas y, haciéndoles un solo pueblo con la Casa de Judá, serán restauradas y devueltas a la Tierra Prometida.

y diles:‭ “‬Así dice el Señor: ‘He aquí, tomaré a LOS HIJOS DE ISRAEL de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. ‘Y haré de ellos UNA NACIÓN en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey será rey de todos ellos; NUNCA MÁS SERÁN DOS NACIONES, Y NUNCA MÁS SERÁN DIVIDIDOS EN DOS REINOS. Ezequiel 37: 21-22

Esta página forma parte de una propuesta no solo desafiante sino también inquietante: aquellos que el mundo un buen día comenzó a llamar cristianos (Hechos 11:26 / Hechos 26:28) en realidad siempre han sido los descendientes de esas tribus perdidas; lo cual, de resultar positivo, implicaría muchos asuntos delicados de los que es imperativo no dejar de hablar. Poco a poco, con el mayor respeto y delicadeza posibles, a lo largo de estas páginas los iremos abordando.


El acervo perdido en la dispersión

La Casa de Israel, por haber permanecido durante siglos entre las naciones gentiles, ha perdido su acervo, legado éste de extrema importancia por su utilidad en la mejor comprensión del mensaje de la Escritura. Estas páginas son un humilde esfuerzo por comenzar a restaurar (animando a otros a que también lo hagan) ese enorme acervo perdido a través de los siglos, contribuyendo de esa forma a la búsqueda de las ovejas perdidas de la Casa de Israel, su restauración por medio de la Escritura y su alistamiento para el glorioso regreso del Señor Jesucristo.

Acerca de el nombre de esta página

Esta página se llama La Casa de la Palabra por que en el antiguo templo de Jerusalén se resguardaban, dentro del arca, las tablas de la Ley. Esas tablas representaban el Nombre o la esencia de Dios: su Palabra (Juan 1:1-3).

Y David mi padre tuvo en su corazón edificar casa AL NOMBRE de El Señor Dios de Israel. 1 Reyes 8:17

De tal forma que en el arca (que era un trono) residía la Presencia invisible del Eterno. El templo en Jerusalén era la Casa de Dios (Génesis 28:17 / 2 Crónicas 5:14) por que ahí residía su Nombre. El Nombre de Dios, como todos los nombres, está compuesto de letras que forman palabras y en el caso del Nombre del Eterno, esas mismas Palabras forman un Mensaje (Apocalipsis 1:8). El Templo era el santuario donde se preservaba ese Mensaje, era la Casa de la Palabra o Casa del Nombre de Dios, donde no solo se ejecutaban los ritos de la Ley (que preservan el Mensaje), sino que también se enseñaba la Ley (Deuteronomio 31:11-13 / Nehemías 8:7-8).

Pero es ahora la iglesia, miembros genuinos tanto de la Casa de Judá como de la Casa de Israel, donde habita la presencia del Eterno, su Santo Espíritu, que también es su Palabra (1 Pedro 2:5 / Gálatas 4:6 / Colosenses 3:16 / Efesios 2:20-22 / 1 Corintios 6:19 / 1 Corintios 3:16); por eso hoy la iglesia es ese santuario que antiguamente era el Templo: la Casa de la Palabra.

Acerca del logo de este blog: la letra hebrea Bet

Cada letra del alfabeto hebreo posee un significado concreto. La letra Bet significa «casa» o «tabernáculo»; Representa no solo la casa sino quien habita en ésta. Simboliza al templo de Jerusalén y su Habitante: el Nombre de Dios. Pero si bien por excelencia la letra Bet es el Santuario -la casa de Dios-, también simboliza la casa del hombre y su contenido esencial: su cuerpo y su mente.

Es por tanto el cuerpo terrenal del creyente, que es un tabernáculo o santuario (2 Corintios 5:1) en el que habita la Palabra o Nombre de Dios, que es su Espíritu, pero también el tabernáculo o santuario edificado con piedras humanas que es la iglesia (Hebreos 3:6 / Efesios 2:20-22 / 1 Pedro 2:5), santuario en el cual se preserva la Palabra de Dios.

Tras las tribus perdidas de Israel

Para la mejor comprensión de la información que hay en este lugar, he publicado el libro «Tras las tribus perdidas de Israel» el cual es posible descargar gratuitamente en este blog. En esa obra se abunda en lo escrito en la Palabra acerca de todo esto que hemos estado anticipando.

De sobra está decir que el lector puede llevarse de este blog todo cuanto quiera y usarlo como quiera. No es necesario ni que se me dé el crédito ni que se cite esta fuente, pues lo importante es el Mensaje, no el mensajero.



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