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Las fiestas de Israel y los llamados al pueblo de Dios


Estas son las fiestas solemnes del Señor, las convocaciones santas, a las cuales convocaréis en sus tiempos... Levítico 23:4

Épocas en las que Dios hace una Santa Convocación a su pueblo

Cada época constituye un llamado especial al pueblo santo de Dios. Y en cada época también se recogen diferentes frutos los cuales maravillosamente guardan información espiritual en sí mismos. Por ello es que en cada tiempo hablaremos acerca de los frutos de la estación y su significado simbólico y espiritual, a lo que deberemos estar muy atentos, pues es la voluntad de nuestro Padre en el Cielo que atendamos cuidadosamente para comprender correctamente su significado.


De los frutos correspondientes al tiempo de la Cosecha ya hemos estado hablando un poco, como lo son el vino, la oliva, el aceite, etc. Productos de temporada que, como ya dijimos, simbolizan frutos espirituales los cuales debemos cosechar y llevar como ofrenda grata al Señor en el tiempo correspondiente. Ahora, en esta parte del año, tocará su turno a los productos de la Siega, que son básicamente los granos como la cebada y el trigo.

Época en la que Dios llama a los corazones de sus hijos

A todos sus hijos, nos demos cuenta de ello o no, Dios siempre hace un llamado muy íntimo y especial en sus corazones (Apocalipsis 3:20). Es un llamado que a veces resulta casi imperceptible (1 Reyes 19:12), por lo que desgraciadamente muchas de las veces los afanes de esta vida nos impiden que lo escuchemos, o peor aún, si lo escuchamos no le atendemos (Jeremías 6:17).


Si a veces por descuido o ignorancia participamos de una u otra manera en fechas procedentes del paganismo, como Halloween, Navidad, San Valentín, etc., ¿Por qué no podemos estar al pendiente de las fechas en las que Dios hace un llamado a su pueblo para presentar los frutos espirituales que Él ha mandado?



Debemos disponer nuestros corazones y esperar estas fiestas con gran entusiasmo, emoción e ilusión, pues la actividad celestial de nuestro Padre siempre se manifestará –insisto, nos demos cuenta o no- de una manera especial durante esos días.

El llamado a la santidad, que es apartarse del mundo

Cada fiesta de Israel -Shabat incluido- (Levítico 23:1-44) es un llamado al pueblo santo a cumplir su vocación y apartarse del mundo. Porque santidad significa apartar.

Antiguamente al lugar donde el pueblo se reunía, no podía pasar nadie que no perteneciese formalmente a las tribus (Números 1:51 / Éxodo 12:48 / Levítico 22:25 / Hechos 21:27-29).

En los tiempos de Esdras y Nehemías, miles de personas pertenecientes a la Casa de Judá salieron de su exilio en Babilonia para regresar a Israel.

Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas. Apocalipsis 18:4

Al salir ellos de Babilonia, la cual representaba la corriente de este mundo, se santificaron, es decir, se apartaron de los pecados del mundo para atender el Llamado de Dios.

Por ello, las reuniones del pueblo deben ser verdaderamente santas, en las que la avaricia, la fornicación y la idolatría del mundo no tengan cabida. Sin embargo, desgraciadamente hay todavía quien lleva al mundo a las reuniones, tal como -adorando un becerro de oro- lo hicieron nuestros padres en el desierto, quienes no obstante haber salido de Egipto, Egipto no había salido de sus corazones. Y por ello -como una advertencia para nosotros- quedaron tendidos en el desierto (1 Corintios 10:1-13).



La finalidad de las reuniones en las que nos apartamos del mundo es mostrarle a los incrédulos lo que El Todopoderoso hará al final de los tiempos, cuando resucite a los que duermen y transforme a los que hayan quedado, congregándonos de una vez y para siempre todos los que fuimos elegidos para la salvación (1 Corintios 15: 51-58 / Apocalipsis 11:7-12).

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 1 Tesalonicenses 4: 16-17

A continuación los llamados que El Señor hace a su pueblo:


Pascua - Panes sin levadura - Gavilla mecida de las primicias (Pesaj - Hag HaMatzah - Bikkurim)
Levítico 23: 4-11

La Pascua es el símbolo del sacrificio de Cristo; la Gavilla mecida de las primicias de su resurrección; A su vez, los Panes sin levadura son un símbolo del cuerpo de nuestro Señor Jesucristo -quien es la Palabra de Dios (Juan 1:1-3)- el cual fue ofrendado por nosotros y debemos comerlo para tener vida eterna (Juan 6:48-58).

Pentecostés (Shavuot)
Levítico 23: 15-16

Pentecostés, que en griego significa «cincuenta días» es el nacimiento de la iglesia de Jesucristo, representa el encendido del candelabro (Apocalipsis 1:20) que alumbrará al mundo (Hechos 2:1-4) hasta que Él regrese en poder y gran gloria (Mateo 24:30 / Marcos 14:61-62 / Apocalipsis 19:11-21). En ese mismo día, siglos atrás, la Ley había sido entregada a Israel por manos de Moisés.

Trompetas (Rosh Hashanah)
Levítico 23: 23-25

La trompeta (shofar) era un aviso, una alarma, una llamada de atención para dejar de hacer lo cotidiano y reunirse para oír las nuevas (Joel 2:1 / Ezequiel 33:4-6). Debemos saber que este día marca el inicio de los diez días temibles, los cuales simbolizan la persecución al pueblo santo (Apocalipsis 2:10). En esta fecha es necesario reflexionar y disponer nuestros corazones a ser odiados y perseguidos por hablar la verdad (Lucas 6: 22-23 / Lucas 21:12-17 / Lucas 21:36).

Día del Perdón (Yom Kippur)
Levítico 23: 26-32

Antes de este día, debemos perdonar para aspirar a ser perdonados (Mateo 5: 23-24). Simboliza el último día que pasaremos en este mundo, día en el cual daremos nuestro paso al Más Allá. Para cuando tal día llegue, ya deberemos tener alistados nuestros corazones habiendo perdonando y pedido perdón, sin haber dejado nada de ello pendiente en este mundo, y de esa manera no tener ningún impedimento para que a su vez nuestras ofensas sean perdonadas en el Cielo (Mateo 6:14-15).

Tabernáculos (Sukkot)
Levítico 23: 33-43

Este día simboliza nuestro primer día en el Cielo (Apocalipsis 7:9-17), donde por toda la eternidad pasaremos celebrando el Festival del Júbilo y la Alegría entre la Naciones, como se le conocía antiguamente a esta fiesta de Tabernáculos o Enramadas.

¿Qué debemos hacer los cristianos, Casa de Israel en estas fechas?


El deber santo del pueblo de Dios entre la gentilidad, los cristianos -Casa de Israel-, no es celebrar litúrgicamente estas fiestas (actos que sí corresponden a nuestros hermanos de la Casa de Judá). Esto es, que no debemos celebrar rito alguno en esas fechas (Colosenses 2:16-17 / Gálatas 5:18), sino simplemente entender el significado espiritual de cada uno de esos ritos, enseñarlos y actuar como corresponde. Eso es lo que significa para nosotros recoger los frutos espirituales de la época; y al hacerlo en obediencia a la Palabra, lo estaremos presentando como ofrenda grata al Señor (Efesios 5:2).



Foto cortesía de Nancy Violeta Velez