Shabat: significado espiritual


Shabat es mucho más que un ceremonial judío.

Continuando con nuestra pequeñísima aportación al conocimiento de la iglesia de Dios sobre los ritos de la ley y su significado espiritual y eterno, hoy hablaremos del shabat.

Comenzaremos diciendo que shabat, como muchos seguramente ya sabrán, es una palabra hebrea que simplemente significa desistir, cesar o reposar.


El Génesis nos dice que Dios hizo shabat al séptimo día de crear los cielos y la tierra.

Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Génesis 2:2

Shabat no solo es el séptimo día

Sin embargo, aun cuando el Génesis nos dice que Dios reposó en el día séptimo de su obra y por ello lo santificó (apartó), no es del todo correcto pensar que únicamente la Ley (Torá) manda guardar shabat el séptimo día. Hay otros días en los que la Ley manda a los israelitas guardar reposo.

Examinemos con detenimiento la siguiente porción del texto que escogí como ejemplo:

Pero a los quince días del mes séptimo…el primer DÍA sera DE REPOSO (shabat), y el octavo DÍA será también DE REPOSO (shabat). Levítico 23:39

Notemos aquí que la Palabra ya no solo manda hacer shabat en el séptimo día, sino en esta ocasión, también el primero y el octavo días. Esto porque shabat no solo se le llamaba así al séptimo día, sino también a los días de festival. Esto será particularmente importante recordarlo cuando estudiemos sobre el día en que nuestro Señor Jesucristo resucitó, pues, contrario a lo que muchos piensan, no fue un Sábado sino un shabat de Gavilla Mecida. Así que cuando se hable de shabat en la Escritura, no deberemos entender estrictamente Sábado, o séptimo día, porque también pudiera estarse hablando de algún festival, o incluso, como lo veremos más adelante, del Más Allá.

Shabat también es sinónimo de día de fiesta.

En nuestros lenguajes modernos tenemos asignados diferentes términos para los días de descanso, ya sea “fin de semana”, “vacaciones”, “puentes”, “días feriados”, “días festivos”, etc. Pero el pueblo del Israel bíblico solo tenía una expresión para todos esos términos modernos que hoy usamos: shabat.

Por lo tanto los festivales de Pascua, Panes sin levadura, Gavilla Mecida, Pentecostés, Trompetas, Día del Perdón y Tabernáculos, también eran shabat, o días de reposo (Favor de leer con detenimiento todo Levítico 23).


Significado espiritual del shabat

La Palabra de Dios nos dice lo siguiente:

…al primero del mes tendréis DÍA DE REPOSO (shabat), una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación. Levítico 23:24

Este pasaje nos muestra que shabat, además de ser una conmemoración, es decir, una ocasión para hacer memoria o recuerdo de Alguien o algo, también es una santa convocación, esto es un llamado al pueblo de Dios para apartarnos del mundo (la palabra hebrea para santo significa apartado) y congregarnos en torno a su llamado, que es su Palabra.

Esto es, que aunque el rito de la ley de Moisés exige abstenerse tales días de hacer cualquier clase de trabajo, su sentido eterno y espiritual (el cual como cristianos bajo la Gracia que somos, es el ÚNICO que nos concierne –Romanos 6:14- ) es que ese día debemos cesar en nuestros empeños de este mundo, para reflexionar en nuestro paso a la eternidad.


Todo lo que desde pequeños este mundo nos ha enseñado que es necesario para sobrevivir en él: la afanosa búsqueda por el dinero, la posición social, la fama, y demás rudimentos de esta vida, no deben existir en la iglesia pura y sin mancha de Cristo y mucho menos en sus reuniones, cuya razón de ser es precisamente ser un contrapeso de reflexión, un alto en el camino que nos lleva  a la otra vida. Por ello es que shabat también es una señal para que el mundo note el contraste entre lo vanal y lo trascendente:

Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: en verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mi y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy El Señor que os santifico. Éxodo 31:13

La Casa de Israel -el cristianismo- ya cumple de esa manera con el principio espiritual del shabat. Por ello es que en sus santas reuniones no hay codicias, contiendas ni vanaglorias, ni nada de lo que en el mundo estamos acostumbrados a ver. Así pues, al cesar de sus afanes en este mundo para reunirse, no importa el día de la semana que lo haga (Romanos 14:5) siempre y cuando sea con frecuencia (Hebreos 10:25), cumple el mandato espiritual y eterno, del shabat, que es reposar o descansar de sus oficios mundanos y reflexionar sobre su paso a la siguiente vida donde nos encontraremos con nuestro Creador y estaremos con Él por siempre (1 Tesalonicenses 4:17).


Shabat es nuestro paso al Más Allá.

Así las cosas, shabat representa nuestro inevitable encuentro con la muerte, nuestro paso al Más Allá, donde nosotros, el verdadero y legítimo pueblo de Dios, REPOSAREMOS, DESCANSAREMOS de nuestros trabajos.

Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, DESCANSARÁN de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen. Apocalipsis 14:13
Este texto nos habla del momento en que la iglesia, en su paso a la vida eterna, cumplirá en forma plena y definitiva el sentido espiritual del shabat, que es reposar de nuestros trabajos de esta tierra, igual que Dios reposó al terminar su obra (Génesis).

Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su REPOSO (shabat), alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. Pero los que hemos creído entramos en el REPOSO (shabat), de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, No entrarán en mi REPOSO (shabat); aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo. Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y REPOSÓ (shabat) Dios de todas sus obras en el séptimo día. Y otra vez aquí: No entrarán en mi REPOSO (shabat). Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia, otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones. Porque si Josué les hubiera dado el REPOSO (shabat), no hablaría después de otro día. Por tanto, queda un REPOSO (shabat) para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su REPOSO (shabat), también ha REPOSADO (shabat) de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel REPOSO (shabat), para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. Hebreos 4:1-11

De paso deberemos entender que lo que para los israelitas conducidos por Josué, fue entrar en la Tierra Prometida para DESCANSAR de su peregrinación por el desierto, de la misma manera nuestro Josué (del hebreo “Salvador”), que es Jesucristo (Josué y Jesús significan lo mismo) nos conduce hacia nuestra Tierra Prometida celestial, donde REPOSAREMOS de nuestras obras. Donde CESARÁ nuestro peregrinaje por este mundo (1 Pedro 2:11) y donde comenzará el festival eterno (Apocalipsis 7:9-17), el shabat eterno.


Si Dios quiere, en otra ocasión mostraremos de qué manera el peregrinar del pueblo israelita en el desierto, corresponde a nuestro peregrinar por este desierto que es la vida. Tal como nuestro apóstol Pablo generosamente nos enseña:

Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.  Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. MAS ESTAS COSAS SUCEDIERON COMO EJEMPLOS PARA NOSOTROS, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y ESTAS COSAS LES ACONTECIERON COMO EJEMPLO, Y ESTÁN ESCRITAS PARA AMONESTARNOS A NOSOTROS, A QUIENES HAN ALCANZADO LOS FINES DE LOS SIGLOS. 1 Corintios 10:1-11

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