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Apocalipsis y las Fiestas de la Cosecha


Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca. Apocalipsis 1:3
El ciclo agrícola y la profecía bíblica

Ya habíamos dicho que Apocalipsis está estructurado en forma paralela a las Fiestas de la Cosecha (Éxodo 23: 16 / Apocalipsis 14:14-20), que son precisamente en las que estaremos entrando en estos días.

Esta dispuesto así porque estas cosas fueron escritas para gente sencilla del campo (Mateo 11:25). Y las diferentes actividades agrícolas de las siete fiestas son usadas por nuestro Dios a lo largo de toda su Palabra como figuras para enseñarnos a sus hijos sobre el calendario profético del fin de los tiempos.



Así que estos eventos no debemos desconocerlos, pues la consecuencia para el que no esté preparado será que ese día lo tome por sorpresa (Mateo 24:39-42 / Mateo 25: 10 / Apocalipsis 3:3 / 1 Tesalonicenses 5: 2-6 / 2 Pedro 3:14).

De ahí que, en cada época, ya sea de siega (trigo, cebada, etc.), ya sea de cosecha (vid, olivas, etc.) nos hemos puesto como objetivo primordial intentar dar esa misma enseñanza a la usanza antigua, tal como los hombres en tiempos bíblicos la recibieron: aprovechando el ciclo agrícola. Por ello es que hemos estado escribiendo sobre los productos que, acorde a la Palabra, corresponden a esta temporada: la vid, el aceite, el vino, etc. Y lo mismo haremos, si Dios quiere y ustedes también, cuando se avecinen los festivales de Pascua, Panes sin levadura, Primicias y Pentecostés, en los que se recogía principalmente la cebada y el trigo.

Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda. Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura. Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada. Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras. Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios. Apocalipsis 14:14-20

Por lo pronto estas son las fiestas con las que concluye el calendario agrícola del Israel bíblico y algunos muy breves significados profético-espirituales:

Trompetas
Levítico 23: 23-25

Simboliza el inicio de la Gran Tribulación. La enseñanza que debe hacerse en las iglesias en esta temporada es que, si es la voluntad de nuestro Padre Celestial, a nosotros y a nuestros hijos puede tocarnos vivir en ella, para lo cual debemos estar siempre listos.

Señala el inicio de los diez días temibles (Levítico 23: 27) del judaísmo que anteceden al Día del Perdón.

A la iglesia en Esmirna (Apocalipsis 2: 8-11) se le anima a fortalecerse durante estos diez días simbólicos (Apocalipsis 2:10) en los que también se le anuncia padecerá tribulación, cárcel y muerte; y se le dice que se mantenga firme y no niegue al Señor ni aún cuando su vida física corra peligro. Mientras tanto a la iglesia en Laodicea se le reprocha el preferir las riquezas de este mundo antes de serle fiel al Señor (Apocalipsis 3: 14-22). Estos diez días no solamente simbolizan la Gran Tribulación, sino las persecuciones que, si es la voluntad de Dios, sus hijos tenemos que sufrir por hablar la verdad (Hechos 14:22 / 1 Tesalonicenses 1:6 / Apocalipsis 1:9 / Apocalipsis 7:14).



De la misma manera, también puede ser voluntad del Padre celestial el incluirnos -a nosotros y nuestros hijos- en ese pequeño grupo (Apocalipsis 3:8) al que le promete guardarlo de la hora de la prueba (Apocalipsis 3:10) y tenerlo por digno escapar de todas esas cosas que vendrán (Lucas 21:34-36).

Día del Perdón
Levítico 23: 26-32

Simboliza el día de nuestra muerte física (Apocalipsis 11:7-10). El último día que estaremos en esta tierra con el cuerpo actual (2 Corintios 5:1).

Este día es el que le da sentido a la Fiesta de los Tabernáculos, pues en ella tomamos conciencia de que nuestro cuerpo actual, que día a día se deshace, será cambiado por otro eterno (2 Corintios 5: 2-4).

Después del Día del Perdón hay cuatro días antes del primer día de Tabernáculos (Levítico 23: 32 / Levítico 23:34). Estos cuatro días simbolizan el tiempo que pasaremos dormidos antes de resucitar de entre los muertos (Lucas 16:22-30 / Hechos 7:60 / Efesios 5:14 / 1 Tesalonicenses 4: 13-16 / Apocalipsis 11:11).

Tabernáculos
Levítico 23:33-43

Simboliza el día en que resucitaremos para celebrar la fiesta eterna en el Cielo (Apocalipsis  7:9-17 / Levítico 23: 39-40 / Deuteronomio 16:13-17)

También comenzó a conocérsele como la Fiesta de las Naciones, no solo porque luego del regreso de Babilonia, la mayoría de los judíos que se habían quedado establecidos en aquellas y otras lejanas tierras visitaban Jerusalén en las fiestas (Hechos 2: 5-11), sino también porque en especial esta fiesta esta señalada para que todas las naciones la celebren (Zacarias 14:16).

Las naciones que celebrarán esa Fiesta de Tabernáculos somos todos los creyentes que iremos al cielo.

Por todo ello, esta festividad simboliza nuestro primer día en el cielo (Apocalipsis 7:9-17) donde por toda la eternidad los hijos de Dios pasaremos celebrando el Festival del Júbilo y la Alegría.

Durante la Fiesta de Tabernáculos, o Enramadas, como también se le conocía, los participantes llevaban en las manos -entre otras- ramas de palmera (Levítico 23:40) y en Apocalipsis vemos que las multitudes también llevan palmas en sus manos (Apocalipsis 7:9) aludiendo a Tabernáculos (Apocalipsis 7:15).



No es asunto de liturgia

Ya lo hemos venido diciendo, y lo vamos a seguir haciendo con mucho gusto, los festivales no están diseñados para que nosotros, el pueblo de Dios rescatado de entre la gentilidad (la Casa de Israel) los festejemos litúrgicamente. Esto es, que debemos abstenernos de efectuar rito alguno en estos días (Colosenses 2:16-17). Pero sí que es necesario y obligatorio para todos nosotros el debido entendimiento espiritual y profético (Mateo 16:2-3 / Mateo 24:44 / Mateo 25:10 / Lucas 21:29-31 / Lucas 21:34-36) de tales llamados, que es precisamente lo que hemos estado tratando de hacer y lo seguiremos haciendo hasta que El Señor lo quiera.


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