Hacia el Día del Perdón



Termina una etapa y comienza otra

Ya estamos por terminar la etapa en la que, los siervos fieles y prudentes (Mateo 24:45 / Lucas 12:42), debemos actuar con responsabilidad y hacer a la iglesia del Señor el llamado correspondiente al arrepentimiento (Ezequiel 3:18-19).

Y aunque, conforme a lo profetizado, las Palabras que nuestro Señor nos ha mandado hablar, molesten e irriten los oídos de muchos de los que nos escuchen (2 Timoteo 4: 2-3), habrá creyentes que sí tomen en serio el asunto de su salvación (Hebreos 12:28).

En esta etapa tan intensa y tan delicada, previa al Día del Perdón, nuestro Padre celestial, a través de sus siervos en toda la tierra, ha comenzado a hacer un último llamado a la iglesia al arrepentimiento antes de la Gran Tribulación (Apocalipsis 22:6-7 / 14), pues ya viene la siega y es necesario que el trigo comience a ser separado de la cizaña (Mateo 13:30).

Al mismo tiempo que estamos por terminar esta etapa, si el Señor lo quiere, comenzará otra, en la que la Palabra nos manda estar verdaderamente alegres: Tabernáculos (Deuteronomio 16:15), y de la cual también, si Dios y ustedes lo permiten, explicaremos hasta donde el tiempo, el espacio y las fuerzas nos lo permitan.

El conocimiento de la Palabra

Debido a la cada vez más intensa actividad de los falsos apóstoles, falsos profetas y falsos siervos de Dios en general (Oseas 4:8), el pueblo durante muchos años ha ido alejándose del conocimiento de la Palabra (Salmo 73: 27-28 / Isaías 29:13). Pero Dios no está dispuesto a que su pueblo perezca por falta de conocimiento (Oseas 3:6), no su pueblo fiel, que lejos de hacer caso a los falsos ministros, busca a Dios no para enriquecerse con los bienes terrenales que este mundo ofrece (1 Juan 2:15-18 / Lucas 4:6-7 / Marcos 4:19), sino para someterse a SU voluntad, porque en ello tiene su delicia (Salmo 1:1-2 / Marcos 4: 16-17). 

Claro que en un mes nos va a ser imposible resumir la enseñanza de treinta y dos siglos vertida en la Palabra, pero al menos habremos contribuido muy modestamente al plan de Dios de comenzar a sensibilizar a los verdaderos creyentes acerca de abandonar las enseñanzas torcidas con las que los falsos profetas de la prosperidad les han engañado, y volver a la senda correcta de la Escritura (Hebreos 12: 12-15).

El cristiano y los ritos de la ley

No me voy a cansar de recordar a todos quienes nos hayan venido siguiendo, y también a los que vayan añadiéndose a estas lecturas, que nosotros los cristianos, creyentes entre los gentiles en El Señor Jesucristo, no estamos llamados a cumplir con NI UNO SOLO de los ritos de la ley de Moisés ( Hechos 15: 1-29 / Gálatas 5: 3-4 / Colosenses 2: 16-17 / Hebreos 13:9, etc., etc.), pero sí que es nuestro deber conocer, enseñar y obedecer (Mateo 5:17-19) cada uno de los significados espirituales, es decir los símbolos de tales ritos (Hebreos 9:9), pues todos sin excepción, conciernen a la vida eterna que nos da Cristo (Colosenses 2:17).

Ahora, para todos aquellos que se nos acaban de incorporar, con la finalidad de que obtengan una mejor comprensión de lo que trata este pequeño refugio en donde entre otras cosas explicamos el significado espiritual de los ritos de todas estas fiestas, les recomiendo leer particularmente estas entradas:


Les suplico que levanten sus cabezas y escudriñen el cielo, cuando en éste aparezca la Luna Llena, entonces ha comenzado Tabernáculos.

Maranatha, El Señor ya viene.

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