El fin del ciclo agrícola en el antiguo Israel


El último y gran día de la la Fiesta de Tabernáculos

El último día de la Fiesta de Tabernáculos era de gran importancia en el antiguo Israel, pues no solo marcaba el fin de la festividad, sino también la culminación de todo el ciclo agrícola anual.

Libación de agua de manantial

En el templo se hacía una ceremonia en la que se derramaba sobre el altar (Números 29:39) agua de manantial, agua viva, primeramente como un tributo de agradecimiento a Dios por haber mandado el agua que hacía posible las cosechas y segundo como una forma de súplica para que mandara las lluvias tempranas (Deuteronomio 11:14) a tiempo para comenzar a sembrar el grano. Recordemos que, siendo Israel una tierra árida, se apreciaba en gran manera la lluvía que mandaba Dios (Salmo 65:9-13).

En el evangelio de Juan, precisamente durante esta ceremonia, es que nuestro Señor nos da la siguiente enseñanza:

En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Juan 7:37-38

El agua viva, es decir, el agua pura que brota del manantial, viene del cielo. Los manantiales dependen de la lluvia, y cuando llueve poco o deja enteramente de llover, el agua que de ellos brota se torna escasa e inclusive hasta deja de fluir por completo. Aun cuando se vea fluir el manantial del propio suelo, lo cierto es que es la lluvia la que lo nutre. Porque es el agua de la lluvia, que se ha filtrado a través de la tierra, la que brota a la superficie en forma de surtidor o manantial, yendo a alimentar después algún lago o río, que la conduce al mar, de donde pasa en forma de vapor a las nubes, las cuales nos la devuelven convertida en agua nuevamente bajo la forma de lluvia.

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. Isaías 55:10-11

Jesucristo es la Palabra de Dios (Juan 1:1-3), y de Él emana el Espíritu Santo (Juan 7:39) que nos da vida eterna. Por ello, el libro de Isaías dice:

Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación. Isaías 12:3

Porque el hebreo Yoshua, es decir Jesús, significa precisamente "Salvación" (Mateo 1:21).

Libación de vino

La libación (derramamiento de líquido en honor a Dios) de ese día no solamente consistía en agua pura de manantial, sino que también con ella, se derramaba sobre el altar vino, el cual, como ya dijimos en otros artículos, simboliza la sangre, que a su vez, también es el Espíritu (1 Juan 5:8). Aludiendo a ese momento es que nuestro Señor convirtió el agua en vino aquella vez en Canaan (Juan 2: 1-12), y por ello también es que cuando le crucificaron, al ir a comprobar que había muerto, de su interior salió agua y sangre (1 Juan 5:6) derramándose sobre el altar en el que fue inmolado: la cruz.

Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis. Juan 19:34-35


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