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¿Puede salvar la fe sin obras?


Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Santiago 2:14

Santiago, maestro de la iglesia en Jerusalén (Santiago 3:1 / Gálatas 1:19), hace una pregunta a los creyentes de su tiempo que aún en nuestros días es válida. ¿Puede la fe sin obras salvar a alguien?

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Efesios 2:8-9

A primera vista, parecería que la carta de Efesios, escrita por el apóstol Pablo, contradice lo que Santiago enseña. Sin embargo no es así. Vamos por partes:

Está claro que el decir «por gracia» significa que la salvación es GRATUITA y no mediante el pago de obras, pero hay una pregunta que vale la pena hacerse: ¿a qué obras se está refiriendo Pablo?


Cuando el apóstol dice «para que nadie se gloríe» está haciendo referencia a aquellos judíos que se gloriaban del número de sus prosélitos, es decir, el número de gentiles que conseguían convencer de circuncidarse, esto es, convertirse al judaísmo:

Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne. Gálatas 6:13
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros. Mateo 23:15

Ahora, veamos otros pasajes en los que Pablo habla acerca de la salvación y las obras:

...ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Romanos 3:20
...sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. Gálatas 2:16

Así que las obras a las que Pablo se refiere -cuando dice que no salvan-, SON LAS OBRAS DE LA LEY, pero ¿Cuáles son las obras de la Ley?

Las obras de la Ley son los ritos, mandamientos y preceptos

Pablo, al hablar de las obras de la Ley, se refiere al cumplimiento de los ritos, mandamientos y preceptos que la ley de Moisés manda a las tribus de Israel. La salvación es gratuita porque no requiere que paguemos por ella cumpliendo tales ritos, es decir, que para salvarse no es necesario, como se pensaba en los tiempos de Pablo (Hechos 15:1 / Hechos 15:5), que un gentil se convierta al judaísmo.

Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Hechos 15:1

El debate en los tiempos de Pablo (Hechos 15:7), era si un gentil creyente en Jesús, podía alcanzar la salvación sin circuncidarse, es decir, sin convertirse al judaísmo comenzando a cumplir con los ritos de la ley (Hechos 15:10-11).

La salvación por Gracia

...siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús...Romanos 3:24

La salvación gratuita significa simplemente que por el sacrificio de Cristo y su resurrección, YA NO NECESITAMOS CONVERTIRNOS AL JUDAÍSMO, pues sin necesidad de estar previamente circuncidados, acorde al rito de conversión, Dios nos ha dado el Espíritu Santo, igual que a los que están circuncidados, los judíos que creen en Jesús como su Señor.

Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. Hechos 15:8-9

La razón es simple: los cristianos pertenecemos a las tribus de Israel. Nosotros, habiendo estado perdidos entre las naciones (Ezequiel 34:6-12) hemos sido encontrados y regresados a Dios (Ezequiel 34: 22-24). Pero nuestro reingreso al pueblo de Dios ha de hacerse en forma espiritual (interior) y no ritual (exterior), tal como lo establece El Altísimo por medios de los profetas (Jeremías 31:31-33 / Ezequiel 36:26-27).

La fe que salva

Sin embargo la Ley, la voluntad de Dios para que su pueblo la obedezca, es estatuto perpetuo y eterno (Éxodo 12:14), por tanto la Casa de Israel deberá seguirla cumpliendo, ya no en su forma ritual, sino bajo el nuevo pacto que es espiritual (Mateo 5:17-19).

Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Romanos 3:27
No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Romanos 13:8
Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Gálatas 5:14
Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mateo 22:38-40

Pero el hecho de que no fuera necesario convertirnos al judaísmo para ser salvos, sino que gratuitamente, es decir, sin necesidad de pagar con sacrificios rituales, recibimos al Espíritu Santo, no significa que Dios no espere de nosotros un cambio radical en nuestra conducta hacia el prójimo.



Es Santiago quien precisamente saca del error a quienes pensaban que el solo hecho de creer era suficiente para la salvación, pues acorde a su enseñanza, la verdadera y única fe es la que se expresa mediante buenas obras:

Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Santiago 2:15-17
Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Santiago 2:18

En el juicio de las naciones, con tal de salvarse del castigo eterno, todos van a alegar que creyeron en Cristo y hasta que hicieron cosas parecidas a buenas obras (Mateo 7:21-23 / Lucas 13:25-27), pero buenas obras solo serán consideradas aquellas que hicimos con amor verdadero -sin el interés oculto de beneficiarnos por ellas (Mateo 6:2-4)-, y esas serán mostradas como la evidencia de que en realidad tuvimos fe en Él (Mateo 25:31-46).

Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. Santiago2:19

Los demonios creen en el Señor; confiesan que Él es el hijo de Dios y hasta tiemblan, se arrodillan y se le sujetan (Lucas 4:41 / Marcos 5:2 -7 / Mateo 8: 28-32), pero eso no les salva del castigo, pues al carecer del amor sobrenatural que solo el Espíritu Santo puede producir en los que en verdad aman al Señor, son incapaces de hacer buenas obras.

Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe...Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. Santiago 2:24-26

Los demonios también tienen fe y hasta obedecen, por eso tal fe por sí sola no salva. En el momento decisivo en que nuestras vidas sean juzgadas, serán las buenas obras, efectuadas con amor sobrenatural verdadero (1 Corintios13:1-13) -no fingido- (1 Pedro 1:22 / Romanos 12:9), las que hablarán por nosotros, pues van a ser usadas como evidencia a nuestro favor como prueba de nuestra fe. Porque nadie puede demostrar que se tiene fe sin obras, pues solo las buenas obras son evidencia de la fe que salva.

...el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad...Romanos 2:6-7
Las buenas obras no compran la salvación, pero la única fe que salva es la que está expresada en buenas obras.



Santiago en realidad es Jacobo, hermano del Señor (Mateo 13:55 / 1 Corintios 15:7 / Gálatas 1:19 / Hechos 15:13-21 / Hechos 21:18).

El nombre de Jacobo sufrió una deformación en su forma española. Procede del hebreo «Yacob», al cual se le comenzó a conocer como «Santo Yacob»; deformándose en «Santo Yaco» y «Santyaco», para quedar como «Santiago».



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