José y el ángel


Un ángel aparece en sueños a José, esposo de María.

El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Mateo 1: 18-19

María y José, aunque estaban desposados -es decir, que conforme a la costumbre judía de aquella época ya estaban formalmente casados-, no podían llevar una vida marital sino hasta la noche de bodas, luego de celebrar el banquete nupcial.

En medio de ese compromiso matrimonial es que a María se le halló que había concebido del Espíritu Santo. Seguramente María explicó una y otra vez a su familia y a la de José que el origen del niño que ahora ella portaba era Divino y no humano. Nadie le creyó. Mucho menos José, con quien se había desposado.

Sin embargo, aunque José no le creyó a María, era justo, es decir, era una persona que se compadecía del sufrimiento de los demás. Y aunque a sus ojos María era culpable de adulterio y estando él en su derecho de acusarla ante la comunidad no lo hizo, pues eso significaría que por ley la apedrearan hasta morir, como se le castigaba en aquel entonces a los adúlteros (Levitico 20:10 / Deuteronomio 22:22 / Juan 8:3-5).

José había decidido dejar en secreto a María, asumiendo así el incumplimiento del compromiso matrimonial. Con ello, José perdía el derecho a reclamar sus arras (Efesios 1:13-14 / 2 Corintios 1:22), que en los tiempos de María y José podían ser una joya, el anillo personal o incluso monedas; objetos valiosos que funcionaban como hoy en día lo haría el anillo de compromiso. Tal prenda quedaba en garantía de que el esposo regresaría a cumplir su parte restante del compromiso matrimonial; y en caso de incumplimiento la prenda sería usada como indemnización a la contrayente, la cual -por consecuencia-, podía quedarse con las arras.

Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Mateo 1:20

¿Porqué a José le apareció el ángel en sueños y no en forma tangible, como a María?

Durante generaciones, los rabinos vieron un tipo del Mesías que había de venir a libertar a su pueblo en la antigua historia del soñador de sueños, José -hijo del patriarca Jacob-, quien, vendido por sus hermanos por veinte piezas de plata (Génesis 37:28), fue llevado a Egipto como esclavo (Génesis 37:36).

Ellos -los rabinos-, en base a la asombrosa historia de José (Génesis 37/ Génesis 39-45), determinaron que de alguna manera el Mesías, antes de venir en su forma gloriosa, tendría que venir en la forma humana de siervo sufriente (Isaías 52:13-15 / Isaías 53:11 / Daniel 9:26 / Zacarías 12:10). A este esperado Libertador de Israel le denominaron «Mesías hijo de José», o «Mashiaj ben Yosef».

Así que, de alguna forma -para aquellos maestros de Israel, misteriosa y fuera del alcance de su conocimiento- el Mesías no solo iba a ser hijo de David, sino también de José, el soñador de sueños.

Para el asombro de todos, el evangelio de Mateo nos informa que es de esta manera que Jesucristo ha cumplido tal expectativa, pues terrenalmente su padre, José de Nazaret -el carpintero-, no solo es hijo de Jacob (Mateo 1:16) y soñador de sueños (Mateo 2:13), sino que también es descendiente del rey David (Mateo 1:17). -Aleluya-.

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