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Panes sin levadura: Las siete fiestas de Israel


Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel. Éxodo 12:15

El cumplimiento espiritual o esencial de la Fiesta de los panes sin levadura lo encontramos abundantemente por toda la Palabra. Aquí vamos a analizar solo unos cuantos de esos pasajes. Primeramente, mencionaremos el cumplimiento que nuestro Señor Jesucristo dio a esta fiesta y después el que nosotros, su iglesia, que como el cuerpo de Cristo que somos también le damos.

Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Mateo 26:26

Los discípulos sabían perfectamente bien el sentido de esta comparación, pues el trigo y la cebada, con los que se hace el pan, brotan de la tierra igual que el hombre (Marcos 4:13-20 / Juan 12:24) quien fue hecho de ésta (Génesis 2:7). Sin embargo, el pan sin levadura -con el cual Jesucristo se compara a Sí mismo- representa a quien anda delante de Dios y los hombres sin pecado.


En el pensamiento de tiempos bíblicos, de la misma manera en que la levadura corrompe el interior del pan y acelera su descomposición agusanándolo, el pecado -cuyo símbolo es precisamente la levadura- corrompe el interior del hombre. Así, Jesuscristo instituye ese memorial para que sus discípulos no olvidemos que solo el hombre sin la levadura del pecado es levantado de la muerte -tal como Él lo hizo- para vida eterna.

Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, SERÁ CORTADO de la congregación de Israel. Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura. Éxodo 12:19-20

El siete, como ya dijimos en un artículo anterior, simboliza lo eterno, lo invisible, lo espiritual. Cuando la Palabra establece que un rito ha de durar siete días, significa que su escencia o contenido trasciende al tiempo y las generaciones, por lo que todos los que conformamos la congregación de Israel (Romanos 9:24-27 / Romanos 11:17), debemos participar espiritualmente [Como ya lo hemos venido diciendo, y no nos vamos a cansar de seguir haciéndolo, para los cristianos esta participación NO se refiere a lo ritual, pero SÍ a lo espiritual (Colosenses 2:16-17)] de esa esencia eterna.

Después de la muerte del cordero, la congregación de Israel -tanto los extranjeros como los naturales del país (hoy para nosotros esto es la Casa de Israel y la Casa de Judá, cristianos y judíos)- debía abstenerse por siete días de comer pan con levadura o cualquier cosa leudada. De la misma manera, después de la muerte del Señor Jesucristo -Cordero de Dios- la congregación en torno a Él, participa ETERNA Y ESPIRITUALMENTE (que es el significado de los siete días) de los panes sin levadura, tal como Pablo nos lo muestra.

No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad. 1 Corintios 5:7-8

La iglesia es el cuerpo de Cristo (1 Corintios 6:15 / 1 Corintios 10:16 / 1 Corintios 12:27 / Efesios 5:23), por ello Pablo insiste en que en ella tampoco debe haber levadura.


Así como la congregación de Israel debía SACAR de sus casas la levadura vieja y aquel que no lo hiciera así debía ser SACADO de entre el pueblo, Pablo nos instruye a los cristianos la manera de darle cumplimiento espiritual a este mandato de la Ley:

Aquellos de entre la congregación que persistan en el pecado (cuyo símbolo, ya lo dijimos, es la levadura) deben ser SEPARADOS de la comunión con el pueblo santo, el cuerpo de Cristo, pues el pecado -como la levadura que siendo minúscula leuda toda la masa con la que tiene contacto- contamina a toda la congregación.

De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? 1 Corintios 5:1-2

Pablo comienza su explicación de este cumplimiento espiritual refiriéndose a alguien que estaba en fornicación entre los creyentes de Corinto.

Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, LLAMÁNDOSE HERMANO, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? Porque a los que están fuera, Dios juzgará. QUITAD, PUES, A ESE PERVERSO DE ENTRE VOSOTROS. 1 Corintios 5:10-13

Tal como el rito en el que los israelitas sacaban la levadura que hubiere en sus casas, la levadura espiritual -aquellos que se dicen hermanos pero que aún persisten en la fornicación, la avaricia, la idolatría o cualquier forma de inmundicia- debe sacarse de la iglesia.

...el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. 1 Corintios 5:5

Como dijimos al principio, el mensaje de la Fiesta de los panes sin levadura es persistente y lo encontramos en toda la Palabra en diferentes formas. Sin embargo es un concepto muy simple, pues es la separación y destrucción de la carne en favor de la salvación del espíritu, tal como lo es también -por citar solo un ejemplo- la circuncisión.

En Él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al ECHAR DE VOSOTROS el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo. Colosenses 2:11

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