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Un pacto de amor eterno entre El Señor e Israel


Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Oseas 2:19

La figura matrimonial y el pacto con Israel

Dios,‭ ‬en su Infinita Misericordia y en un ejercicio de su Soberana Voluntad,‭ ‬decidió emplear la figura humana del matrimonio para mostrarnos cómo debe ser la relación de la iglesia con Él.

Através de esta figura del matrimonio usada por Dios,‭ ‬vemos que‭ ‬-a la usanza de las culturas antiguas-‭ la relación marital ‬(Jeremías 3:14 / Jeremías 31:32) que Dios establece con su pueblo se efectúa mediante un pacto solemne‭ (*) sustentado‬ por las Diez Palabras‭ ‬-o Diez Mandamientos (Éxodo 20: 2-17)-.‭ ‬Palabras de Vida éstas‭ (Hechos 7:38)‬,‭ ‬las cuales son la esencia de la Ley‭; ‬obsequiadas al pueblo como una declaración de amor,‭ ‬a los cincuenta días de la salida de Egipto, en el Sinaí (Éxodo 20:1).
Luego de este primer pacto matrimonial‭ (‬Ezequiel‭ ‬16:8‭)‬,‭ ‬invalidado por la infidelidad de nuestros padres‭ (‬Jeremías‭ ‬31:32‭ ‬/‭ ‬Jeremías‭ ‬3:8‭)‬,‭ ‬Dios establece un nuevo pacto matrimonial con Israel‭ (‬Jeremías‭ ‬31:33‭) ‬cincuenta días después de la resurrección de Jesucristo,‭ ‬en Pentecostés (Hechos 2:1-4).‭


En este nuevo pacto,‭ ‬las Palabras de Vida -el Espíritu Santo de nuestro Señor Jesucristo‭ (Gálatas 4:6)- ya no permanecen escritas en tablas de piedra -como en el primer pacto- sino en nuestros corazones (Ezequiel 11:19 / Jeremías 31:33)‬.

Las figuras del hombre y la mujer en el pacto matrimonial

Todo pacto matrimonial en la antigüedad necesariamente tenía una figura fuerte y otra débil. Al hombre le correspondía ocupar la figura fuerte, mientras que a la mujer la débil.

La parte fuerte -el marido- no solamente debía proteger a la esposa, sino que también tenía el deber de estar siempre atento a sus necesidades. En tanto, la parte débil siempre debía ser sumisa al marido y por tanto obediente y fiel a todos sus mandatos, los cuales solemnemente -una vez la esposa había aceptado la oferta matrimonial- el esposo sin falta le daba por escrito.

Es por ello que en el pacto -que insistimos, es figura del pacto matrimonial de la antigüedad- Dios ocupa la figura del hombre pues Él es El Fuerte; El Todopoderoso; La Divina Providencia, mientras que a Israel -la desposada- le corresponde ocupar la figura de la parte débil, de la cual se espera siempre obediencia, sumisión y fidelidad a la Palabra o Mandato del Marido (Por esto es que a las Diez Palabras se les conoce también como Diez Mandamientos).

La iglesia en Filadelfia y Esmirna: la esposa ideal

Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. Apocalipsis 3:10

La iglesia en Filadelfia es el modelo de la esposa obediente, sumisa y fiel. Tiene poca fuerza porque es esposa y por lo tanto débil, sin embargo eso no le impide ser obediente y fiel a la Palabra de su Marido, aún ante las adversidades que los falsos judíos le imponen.

He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado. Apocalipsis 3:9

La esposa fiel guarda la Palabra de su esposo, pues le obedece. Aquellas Palabras de Vida que el pueblo oyó al pie del Sinaí y que no guardó (Hechos 7:39) invalidando el primer pacto, la iglesia en Filadelfia sí las atesoró honrándolas y obedeciéndolas.


De la misma forma en que la esposa fiel guardó las Palabras de su Señor, El Fuerte de Israel la guardará de la hora de la tribulación que viene sobre el mundo.

Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. Apocalipsis 2:9-10

Por otra parte, las Palabras que nuestro Señor Jesucristo da a la iglesia en Esmirna deben recordarnos siempre que mientras estemos en este mundo Satanás y sus hijos harán todo lo posible por hacernos padecer. Así, nuestro Señor anima a su genuina y legitima esposa a no temer en nada lo que Satanás y sus siervos van a hacerla sufrir y le advierte que tendrá tribulación durante un periodo de diez días, lo que en el judaísmo se conoce como los días temibles o días de gran tribulación, los cuales ya se acercan (Apocalipsis 1:3).

Ya sea que seamos librados de la prueba que viene sobre el mundo entero (1 Pedro 4:12), o que seamos seleccionados para dar testimonio durante la Gran Tribulación (Apocalipsis 7:3-8), el Señor nos ama (1 Pedro 2:21 / 1 Pedro 4:12-17) y tal como sucedió a Rebeca con Isaí, nuestro Esposo nos espera del otro lado para que le conozcamos plenamente (1 Pedro 1:8) y seamos felices para siempre al lado suyo.

Y había salido Isaac a meditar al campo, a la hora de la tarde; y alzando sus ojos miró, y he aquí los camellos que venían. Rebeca también alzó sus ojos, y vio a Isaac, y descendió del camello; porque había preguntado al criado: ¿Quién es este varón que viene por el campo hacia nosotros? Y el criado había respondido: Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo, y se cubrió. Entonces el criado contó a Isaac todo lo que había hecho. Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y la amó; y se consoló Isaac después de la muerte de su madre. Génesis 24:63-67
Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 1 Tesalonicenses 4:17 
...a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso...1 Pedro 1:8
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