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Los fariseos, significado espiritual


El fariseo de tiempos bíblicos

La palabra fariseo viene del hebreo perushim que significa separación, partido o facción y los fariseos de tiempos bíblicos fueron eso precisamente, un grupo, secta, partido o facción dentro del judaísmo cuyos miembros guardaban con celo desmedido e irracional los ritos, las ceremonias, las tradiciones y las leyes. Esto los separaba de los demás judíos que eran menos estrictos en ese sentido.

El Señor Jesucristo criticó duramente a los fariseos



Tanto los fariseos como los saduceos se hicieron acreedores a numerosas reprimendas de Jesús. Tan irracional y ciega era su forma de concebir los mandatos Divinos que al ser reprendidos públicamente decidieron destruir al Hijo de Dios que había sido enviado por el Altísimo para salvar a Israel.

Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle. Mateo 12:14

La figura del fariseo: significado espiritual

Si bien el fariseo tal como se le conoce en el Nuevo Testamento ya no existe sí que sigue habiendo rasgos de esa personalidad en creyentes de hoy. El entendimiento espiritual del fariseo actual es sencillo pero sumamente importante pues como levadura su mal ejemplo cunde sobre todo entre los creyentes nuevos (Mateo 23:15).

El fariseo actual es el religioso carente de amor genuino. Así como lo fariseos de tiempos de Jesús no comprendían que la ley de Moisés preservaba en sus mandatos tanto el amor a Dios como el amor a los hermanos, hoy día los fariseos modernos son aquellos que guardan con celo la religión pero en el momento decisivo son incapaces de actuar con genuino amor hacia Dios o hacia el prójimo, es decir, igual que aquellos fariseos de la Biblia solo guardan las apariencias.

En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Lucas 12:1
Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Mateo 16:6
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. Mateo 23:23
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Mateo 23:27
Pero el Señor le dijo: Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad. Lucas 11:39

El Señor Jesucristo nos advierte que si nuestra bondad (justicia) no es mayor que la de los fariseos, no entraremos en el reino de los cielos, por más religiosos que seamos.

Porque os digo que si vuestra justicia [bondad] no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Mateo 5:20


Los fariseos fueron al mismo tiempo un partido político, un movimiento social y una escuela de pensamiento en Tierra Santa durante la época del judaísmo del Segundo Templo. Después de la destrucción del Segundo Templo en el 70 a.C., las creencias fariseas se convirtieron en la base fundacional, litúrgica y ritual del judaísmo rabínico.



Los conflictos entre fariseos y saduceos tuvieron lugar en el contexto de enfrentamientos tanto sociales como religiosos agravados por la conquista romana. 

Uno de esos conflictos fue el cultural, entre aquellos que favorecieron la helenización (los saduceos) y los que la resistieron (los fariseos). Un tercero fue el jurídico-religioso, entre quienes destacaban la importancia del Segundo Templo con sus ritos y servicios, y aquellos que enfatizaban la importancia de otras leyes mosaicas. 

Un cuarto punto de conflicto, específicamente religioso, implicaba diferentes interpretaciones de la Ley y cómo aplicarla a la vida judía actual, con los saduceos reconociendo sólo la Ley Escrita y rechazando doctrinas como la Ley Oral, los Profetas, Escritos, y la resurrección de los muertos.


Flavio Josefo (37 - d. C. 100 d.C.), que al creer de muchos historiadores fue un judío fariseo, estimó que la población total de los fariseos antes de la caída del Segundo Templo era alrededor de 6.000. Flavio Josefo afirmaba que los fariseos recibían el pleno apoyo y la buena voluntad de la gente común, aparentemente en contraste con los saduceos más elitistas, que eran la clase alta. 

Los fariseos reclamaron la autoridad mosaica para su interpretación de las leyes judías, mientras que los saduceos representaban la autoridad de los privilegios y prerrogativas sacerdotales establecidos desde los días de Salomón, cuando Sadoc, su antepasado, ofició como sumo sacerdote. La frase "pueblo común" en los escritos de Josefo sugiere que la mayoría de los judíos eran "justos judíos", distinguiéndolos de los principales grupos litúrgicos.


Fuera de la historia y la literatura judías, los fariseos han sido destacados por referencias en el Nuevo Testamento a los conflictos con Juan el Bautista y con Jesús. También hay varias referencias en el Nuevo Testamento al apóstol Pablo siendo un fariseo. Sin embargo, la relación entre el cristianismo primitivo y los fariseos no siempre fue hostil; Gamaliel es a menudo citado como un líder fariseo que era comprensivo con los cristianos.



Probablemente el grupo tuvo su origen entre los judíos que fueron llevados cautivos a Babilonia (587 a. C.-536 a. C). Debido a que el sacerdocio dejó de existir pues el Templo fue destruido la actividad religiosa y docente continuó en los grupos que semanalmente se reunían (sinagoga). Fueron contemporáneos de los saduceos, esenios y zelotes.

En general la doctrina de los fariseos era más aceptada que la de los saduceos, quienes negaban, por ejemplo, la resurrección e incluso la vida después de la muerte.

Una vez que los judíos retornaron de Babilonia (538 -456 a.C.) el fariseísmo se fortaleció y en general llegaron a ser muy respetados por el pueblo.

En su mayoría los fariseos eran hombres de negocios de clase media y estaban más en contacto con la gente que los saduceos.

A grandes rasgos su doctrina puede entenderse así:

Creían que Dios estaba en control de todas las cosas. También creían en la existencia de ángeles y demonios y en la resurrección de los muertos con la correspondiente recompensa o castigo acorde a las acciones de cada uno.

Fuentes externas: 
· Etimologias.dechile.net: fariseo
· Wikipedia.org: fariseos
· Wikipedia en ingles: pharisees