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La sangre de Cristo nos hace miembros de las tribus de Israel


Ni esconderé más de ellos mi rostro; porque habré derramado de mi Espíritu SOBRE LA CASA DE ISRAEL, dice el Señor. Ezequiel 39:29

El libro de Hechos nos da testimonio de que el Espíritu Santo -conforme a la Promesa- había sido derramado sobre la iglesia, la Casa de Israel (Hechos 2:1-4). Sin embargo, no mucho tiempo después algo totalmente inesperado comenzó a suceder: El Espíritu Santo también se derramaba sobre LOS GENTILES que creían.

Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que TAMBIÉN SOBRE LOS GENTILES se derramase el don del Espíritu Santo. Hechos 10:45

Estos acontecimientos desafiaron la fe de más de uno de aquellos quienes primero anunciaron el evangelio (Hechos 10). A los creyentes judíos les turbó que también el Espíritu viniese sobre los gentiles porque AQUELLOS MEJOR QUE NADIE SABÍAN que la promesa estaba hecha EXCLUSIVAMENTE para la Casa de Israel (Jeremías 31:33 / Ezequiel 36:17-24) y los gentiles no tenían nada que ver con la Casa de Israel ¿O sí..?

En medio de todo ese comprensible desconcierto, es al apóstol Pablo a quien se le hace una revelación gigantesca cuya clave resuelve todo aquel rompecabezas: aquellos gentiles que creen en el Nombre de Jesucristo (Juan 1:12-14) SON LAS TRIBUS PERDIDAS DE ISRAEL ( 2 Reyes 17:23-24), quienes habiendo sido dispersas y asimiladas por el mundo, ahora milagrosamente han sido encontradas y rescatadas por medio del evangelio ( Ezequiel 34:6-12 / Ezequiel 34:22-24 / Ezequiel 36: 21-24).

...que POR REVELACIÓN ME FUE DECLARADO EL MISTERIO, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: QUE LOS GENTILES SON COHEREDEROS Y MIEMBROS DEL MISMO CUERPO, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio. Efesios 3:3-6
Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la REVELACIÓN DEL MISTERIO que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe. Romanos 16:25-26
...para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. Gálatas 3:14
Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa. Gálatas 3:29
...a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de LOS GENTILES? Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, allí serán llamados hijos del Dios viviente. También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo; Romanos 9:24-27
Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera... 2 Corintios 12:7

La sangre es el ser interior

Igual que, terrenalmente hablando, aquellos que en la carne llevan la misma sangre son llamados hermanos, nosotros los creyentes, espiritualmente hablando, compartimos la sangre de Cristo -su Espíritu Santo- en nuestro interior, por eso somos HERMANOS en Cristo (Juan 1:12-14 / Efesios 2:12-14 / Romanos 8:29).

La Palabra nos muestra que la sangre es la vida interior -el espíritu- de todo ser:

Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona. Levítico 17:11
Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Génesis 4:10
...a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel. Hebreos 12:24

La sangre derramada por el Señor Jesucristo es su Ser interior: su Espíritu Santo.

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Juan 6:54

La sangre de Cristo (su Vida interior, su Espíritu Santo) fue derramada para que al beberla tengamos vida eterna.

Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. 1 Corintios 12:13

Ese Espíritu Santo, esa Sangre o Vida interior, ahora está en nosotros los que somos hechos hijos de Dios.

Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Gálatas 4:6

La sangre del nuevo pacto es LA PROMESA del Espíritu:

He aquí que vienen días, dice El Señor, en los cuales haré NUEVO PACTO con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice El Señor. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice El Señor: Daré MI LEY EN SU MENTE, Y LA ESCRIBIRÉ EN SU CORAZÓN; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Jeremías 31:31-33
Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy El Señor vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado. Y después de esto DERRAMARÉ MI ESPÍRITU sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas DERRAMARÉ mi Espíritu en aquellos días. Joel 2:27-29
Y les dijo: Esto es MI SANGRE del NUEVO PACTO, que por muchos es DERRAMADA. Marcos 14:24 

Como ya sabemos, el antiguo pacto estaba escrito por el dedo de Dios (Éxodo 32:15-16 / Éxodo 31:18) en tablas de piedra, pero ahora, también por el dedo de Dios, el nuevo pacto está escrito en nuestros corazones con la sangre preciosa del Señor Jesucristo, que es su Santo Espíritu:

Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Ezequiel 36:26-27

Mediante su Espíritu, que es su Sangre hemos sido hechos parte de las tribus de Israel.

Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles EN CUANTO A LA CARNE, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos POR LA SANGRE DE CRISTO. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación. Efesios 2:11-14
...ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos SEGÚN LA PROMESA son contados como descendientes. Romanos 9:7-8

La sabia del olivo y su relación con la sangre y el Espíritu del Señor

Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo. Romanos 11:17

El olivo al que Pablo alude es el pueblo de Dios (cuya raíz es Dios mismo) -la casa de Israel y la casa de Judá-. La rica sabia de tal olivo es su fluido vital, símbolo de la sangre del Señor Jesucristo, su Espíritu Santo el cual fluye entre todo su pueblo y no solo le une sino también le hace vivir.

Con esta comparación, Pablo nos explica cómo hemos sido injertados en el pueblo de Dios: mediante la sangre DERRAMADA del Señor Jesucristo, el Espíritu Santo, el cual ha sido DERRAMADO sobre nosotros quienes hemos creído para de esa manera hacernos parte de las tribus de Israel, ¡El pueblo santo de Dios!

La tribu a la cual pertenecemos

Es claro que el Espíritu al que la Promesa se refiere es a la sangre de Cristo (que no es humana, sino Santa, Eterna y Divina) derramada en la cruz, ya que ser hijos de Abraham según la carne no es garantía de salvación (Mateo 3:9 / Gálatas 3:7 / Romanos 2:29). Pero la Palabra misma nos sugiere que Israel es un ente real y aunque disperso, confundido y asimilado cual grano en zaranda (Amós 9:9) entre las naciones, físicamente sigue existiendo (Apocalipsis 7:4-8), lo que nos lleva al siguiente muy válido cuestionamiento:

¿Acaso tendremos los cristianos, humanamente hablando, sangre de alguna de las tribus?

Miles de años antes de que hiciéramos esa pregunta, Dios en su Palabra ya la había contestado:

...más aún, todas las naciones dirán: ¿Por qué hizo esto El Señor a esta tierra? ¿Qué significa el ardor de esta gran ira? Y responderán: Por cuanto dejaron el pacto de El Señor el Dios de sus padres, que él concertó con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto, y fueron y sirvieron a dioses ajenos, y se inclinaron a ellos, dioses que no conocían, y que ninguna cosa les habían dado. Por tanto, se encendió la ira de El Señor contra esta tierra, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en este libro; y El Señor los desarraigó de su tierra con ira, con furor y con grande indignación, y los arrojó a otra tierra, como hoy se ve. LAS COSAS SECRETAS PERTENECEN A EL SEÑOR NUESTRO DIOS; MAS LAS REVELADAS SON PARA NOSOTROS Y PARA NUESTROS HIJOS PARA SIEMPRE, PARA QUE CUMPLAMOS TODAS LAS PALABRAS DE ESTA LEY. Deuteronomio 29:24-29

Así que, por ahora, el grado de nuestra pertenecia a las tribus es parte de lo que debe permanecer oculto, pero vendrá el tiempo en que todas las cosas -esa incluida- serán reveladas y restauradas, pues -como las profecías establecen- cuando regrese El Señor Jesucristo, una de sus primeras tareas (Apocalipsis 20:4) será determinar nuestro origen tribal para restituirnos a cada uno al territorio de nuestra tribu correspondiente (Jeremías 16:15 / Jeremías 23:3 / Isaías 11:12 / Zacarías 10:6 / Ezequiel 36:16-38 / Ezequiel 37:11-28), cosa que a Él y solo a Él se le ha dado hacer, pues es el Mesías.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca [brillante, pulida], y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. Apocalipsis 2:17

Piedras del pectoral (reprod.)

En esta profecía, el maná escondido representa a todo el conocimiento que en esta vida permanecía oculto, mas en la otra nos será revelado; mientras que la piedrecita que se describe como blanca, cuya palabra correspondiente en griego es leukos (Strong #G3022), es más bien una piedrecita resplandeciente, pulida o brillante, tal como las doce piedras del pectoral del sumo sacerdote, cada una de las cuales tenía inscrito el nombre de una de las tribus de Israel.

Harás asimismo el pectoral del juicio de obra primorosa, lo harás conforme a la obra del efod, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Será cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho; y lo llenarás de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra sárdica, un topacio y un carbunclo; la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante; la tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista; la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán montadas en engastes de oro. Y las piedras serán según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, serán según las doce tribus. Éxodo 28:15-21