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¿Cuál es el Nombre correcto del Señor, Emanuel o Jesús?


Nuestra hermana, Yehu Dit Tremble, nos hace esta importante y muy oportuna pregunta:

...hermano, estoy muy complacida hasta el momento con todo lo poco que he leído de tu blog ...quisiera sugerirte un tema que me preocupa demasiado y es en referencia al nombre EMANUEL (DIOS CON NOSOTROS) y porqué lo llamamos de otra forma que no es EMANUEL, su verdadero nombre.
GRACIAS. Tus comentarios y conocimiento de seguro que alumbrarán mis pensamientos humildes. GRACIAS hermano.

Yehu, no tengo ninguna duda de que Dios llama permanentemente a los corazones de sus hijos e hijas en la dispersión, y una muestra de ello es la inquietud de tu corazón manifestada en tu pregunta y que -quizá sin tú saberlo- está conectada con la fiesta de Tabernáculos, ya verás porqué:


El imponer un nombre era un asunto tan sagrado y tan serio -pues el nombre definiría el carácter y el destino de quien lo portase- que nuestros padres en la antigüedad esperaban siempre recibir sabiduría y dirección de Dios para designar con el nombre correcto al recién nacido. De ahí pasajes como éstos:

Además le dijo el ángel del Señor: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque El Señor ha oído tu aflicción. Génesis 16:11
Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él. Génesis 17:19
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Lucas 1:31
Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JUAN. Lucas 1:13

En el antiguo Israel y en general en todas las culturas de la antigüedad, se atribuían poderes profundos a los nombres que se imponían, no solo a los lugares sagrados (Génesis 28:19 / 1 Crónicas 22:1), sino también a las personas.

En la actualidad los nombres que imponemos a nuestros hijos, en la mayoría de los casos, los escogemos por su sonoridad u originalidad, sin reflexionar siquiera un poco acerca de sus significados.


Pero los antiguos no se permitían tal superficialidad, pues sabían que el nombre propio -como ya dijimos- determinaría no solo la personalidad del individuo, sino también su destino. Ellos pensaban que toda persona ya nacía con un destino y por ende con un nombre implícito.

Así, imponer un nombre a la persona era hacerla existir. Una persona sin nombre simplemente no existía.

En el Génesis, Dios puso nombre a las cosas y las hizo existir (Génesis 1). Dios trajo a Adán todos los animales para que éste les pusiera nombre a fin de que se le sometieran, pues quien imponía el nombre mandaba sobre al que le era impuesto (Génesis 2:19). Por lo mismo, Adán llamó Varona a su mujer, porque del Varón fue tomada (Génesis: 23).

Asimismo, conocer el nombre de un ser espiritual daba cierto poder sobre éste (Marcos 5:9 / Génesis 32:29).

El Nombre (HaShem en hebreo) de Dios, es decir, su Esencia habitaba el templo en Jerusalén (2 Samuel 7:13).


Un cambio de nombre implicaba por tanto un cambio de destino. Al salir expulsados del huerto del Edén, Adán cambió el nombre de su mujer y le puso Eva (Génesis 3:20); De la misma manera Abram dio paso a Abraham (Génesis 17:5), Saraí a Sara (Génesis 17:15) y Jacob a Israel (Génesis 32:28); El fariseo Saulo de Tarso cambió su nombre al apóstol Pablo (del latin paulos: pequeño, paulatino) porque él se considera el más pequeño de los apóstoles (1 Corintios 15:9). Simón dio paso a Pedro (Juan 1:42) y Leví a Mateo (Lucas 5:27-29 / Mateo 9:9-10).

El nombre es tan importante que Dios envió al ángel para hacerle saber a la virgen María el que debía llevar el Salvador del Mundo: Jesús o Yoshua.

Yoshua, que en hebreo significa “salvación” o “salvador”, es el Josué que sustituyó a Moisés en la guianza del pueblo elegido hacia la Tierra prometida (Deuteronomio 31:7-8). Para los tiempos del Nuevo Testamento el nombre hebreo Yoshua había variado hacia el arameo Yeshúa, que es el que le fue impuesto por Gabriel el mensajero Divino al Hijo de Dios. Del arameo Yeshúa pasó al griego Ieshu y del griego al español Jesús y todas las demás variantes modernas.


Por tanto, Jesús es nuestro Josué, nuestro Salvador, quien al igual que aquel que sustituyó a Moisés nos guía para introducirnos en la Tierra Prometida: la Dicha Eterna.

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que EN EL NOMBRE DE JESÚS se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.  Filipenses 2:9-11

Emanu-el, Dios con nosotros

Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel. Isaías 7:14

Como ya dejamos anotado, el nombre era la esencia de la persona quien lo portaba, pues revelaba no solo su destino sino también su carácter. Pero Isaías va más allá. Nos revela el tamaño gigantesco que tendrá uno de los de su pueblo: DIOS MISMO HABITANDO ENTRE NOSOTROS. Es decir, Isaías profetiza que nacerá un niño el cual traerá consigo la Presencia del Poderoso de Israel.

Como podemos notar, Emanu-el (Emanu-nosotros; Elohim-Dios), no es un nombre de pila propiamente dicho (aunque actualmente erróneamente se use así), sino la profecía de un acontecimiento glorioso: Dios descendería a habitar entre su pueblo en la frágil forma de un niño.

Pero Isaías todavía nos revela más acerca de quién será ese niño, un israelita que no será un humano común, sino, ni más ni menos que EL HIJO DE DIOS:

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; Y SE LLAMARÁ SU NOMBRE Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Isaías 9:6

La profecía de Isaías NO indica que tal personaje llevará impuestos estos nombres. Imponer un nombre así representaría una blasfemia total -y por tanto pena de muerte- para cualquier israelita, puesto que los padres estarían pretendiendo con ese acto igualar a su niño con Dios. Más bien esta predicción nos dice que las naciones AL OIR SU NOMBRE LO ASOCIARÁN a todos esos atributos. Cosa que, como todos sabemos, se cumple en EL NOMBRE de nuestro Señor Jesucristo.


Así, Isaías nos está informando que vendrá un hombre que en aspecto será igual a todos, pero en esencia será diferente, pues los nombres que le atribuye, NINGÚN OTRO NACIDO DE MUJER PUEDE DARLES CUMPLIMIENTO.

La Fiesta de Tabernáculos y el cumplimiento de la profecía Mesiánica

Y aquel Verbo fue hecho carne, y tabernaculizó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14 (Biblia Textual)[*]
Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho. Juan 2:19-22

Antes de Isaías, Moisés ya había anunciado que Dios habitaría en medio de su pueblo.

De hecho, la Fiesta de Tabernáculos, es el cumplimiento de la promesa anunciada por Moisés de que Dios extendería su tienda en medio de su pueblo para habitar entre ellos.

Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Éxodo 25:8

La tienda provisional, o tabernáculo donde habitaba la Palabra de Dios -representada por las tablas de la Ley (Éxodo 40:20-21)-, simboliza el cuerpo también provisional que nuestro Señor Jesucristo, la Palabra de Dios (Juan 1:1-3) tomaría para habitar en medio de su pueblo. Toda la confección del tabernáculo de Moisés no era sino la profecía de que Jesucristo moraría entre los hombres en una habitación temporal.

Luego El Señor habló a Moisés diciendo: En el primer día del mes primero harás levantar el tabernáculo, el tabernáculo de reunión; y pondrás en él el arca del testimonio, y la cubrirás con el velo. Éxodo 40:1-3 

Así, la profecía dada en el libro de Isaías (Isaías 7:14), y luego reproducida en Mateo (Mateo 1:23) habla precisamente de el cumplimiento de esta promesa: Dios con nosotros, habitando en medio de su pueblo, en una tienda o tabernáculo provisional, esto es, un cuerpo mortal, tal como el nuestro.

...Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es Dios con nosotros. Mateo 1:23

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La sal: significado espiritual

Conocer los usos que antiguamente se le daba a la sal es fundamental para entender su significado bíblico. Por ello en este artículo comenzaremos mencionando las principales formas en las que se utilizaba este importante elemento en tiempos de la Biblia y luego hablaremos de su significado simbólico o espiritual.
El uso de la sal en la antigüedad

Hoy en día pensamos en la sal solo como un sazonador para nuestros alimentos, pero en la antigüedad la sal tenía más de 14.000 usos. A lo largo de la Historia, la sal ha sido utilizada para casi todo, desde derretir hielo hasta relajar los músculos.
Los antiguos se dieron cuenta que la vida no podía existir sin la sal, por lo que llegó a utilizarse como moneda y hasta provocó guerras.

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En esta serie de artículos hablaremos acerca del significado espiritual que tienen para la Casa de Israel las siete fiestas que nuestros padres celebraban. A continuación los enlaces a cada uno de ellos.


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Usos y significados simbólicos del aceite

El aceite de oliva para los hombres de tiempos bíblicos

Para los antiguos el aceite de oliva era el más apreciado de todos los aceites, por lo que le atribuían un significado simbólico Divino.

En tiempos bíblicos, el aceite se usaba, entre otras cosas, como:
 - Combustible para las lámparas  - Medicamento  - Jabón de aseo personal  - Elemento ceremonial  - Ingrediente en la elaboración de alimentos

Por todo lo anterior, el aceite puro de oliva es también símbolo del Espíritu Santo. A continuación, hablaremos brevemente de sus usos en tiempos bíblicos y al mismo tiempo entenderemos los atributos del Espíritu Santo.

El Candelabro: significado simbólico

Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro...Apocalipsis 1:12
Los siete candeleros conforman el candelabro de siete brazos del Lugar Santo. Sin embargo la imagen que ve Juan no es terrenal, esto es, no mira el Lugar Santo del templo en Jerusalén, sino el del templo celestial, el cual, como la Ley nos enseña, fue usado como modelo por Moisés para erigir el Tabernáculo y posteriormente por Salomón para erigir el Templo.

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Algunos usos del vino en la antigüedad y sus significados espirituales
Yo soy la vid verdadera. Juan 15:1
Posiblemente la vid, al igual que la sal y el trigo, han acompañado al hombre desde que éste habitó la tierra.

La Palabra nos dice que luego que bajó Noe del arca comenzó a labrar la tierra y plantó una viña (Génesis 9:20), y desafortunadamente con ello llegó también el primer ebrio de la Historia (Génesis 9:21), advirtiéndonos así el cuidado que debemos tener con el vino.
El vino es, por supuesto, el más apreciado producto de la vid, y a lo largo de toda la Palabra, desde el Génesis al Apocalipsis, encontramos numerosas referencias a él.


Por el color, sabor, proceso de elaboración y sobre todo, efectos al organismo, los antiguos atribuyeron al vino profundos significados simbólicos, entre otros el gozo espiritual, la justicia, la sangre, el espíritu, etc.

El vino, con su efecto pasajero, representaba para los hombres de la Biblia, entre otras muchas cosas, la felicidad, el consuel…