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¿Quien es el siervo fiel y prudente?


Desde Chiapas, México, Adriana Ramírez nos pregunta:


¡Saludos hermano Samuel! Gracias por el estudio, siempre muy claro y edificante. Aprovecho para preguntar algo de las dudas que tengo en relación al servicio a Dios, pues en las congregaciones a las que pertenecí, muchas actividades diversas se les da el nombre de servicio a Dios; sin embargo, más bien es el servicio al líder eclesiástico para mantener la estructura religiosa y demás actividades relacionadas, entonces mi pregunta es ¿Cuál es el verdadero servicio a Dios? ¿Cómo podemos servir a Dios en nuestra vida cotidiana y a nuestros semejantes?
Gracias por sus atenciones hermano y por las respuestas a mis preguntas.¡Bonito día!

Hola Adriana, ¡Excelente pregunta! El Espíritu del Señor está contigo: tan brillante es tu planteamiento que sin darte cuenta has dado la solución como parte del mismo:

Mira, durante décadas los malos siervos -quienes por supuesto aman más al dinero que al Señor- han maltratado persistente e inmisericordemente a las ovejas en un sin fin de maneras.


El resultado es que hoy día hay un verdadero ejército de heridos tanto emocional como espiritualmente (vergonzosamente heridas causadas no directamente por el enemigo, sino por esos malos siervos y quienes les ayudan).

Así que tal como la profecía anuncia, las verdaderas ovejas hoy andan desperdigadas: hombres y mujeres que -salidos de esas congregaciones- andan de aquí para allá buscando sin encontrar dónde les reciban sin que les cobren o que los quieran utilizar para mano de obra gratuita. Por no hablar de otros abusos más graves.

Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho El Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. Ezequiel 34:2-5

Pero la profecía anuncia dos cosas más: primero, que no dejará sin castigo a esos malos pastores:

Por tanto, pastores, oíd palabra de El Señor:
Vivo yo, ha dicho El Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas;
por tanto, oh pastores, oíd palabra de El Señor.
Así ha dicho El Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, Y LES HARÉ DEJAR DE APACENTAR LAS OVEJAS; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida. Porque así ha dicho El Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré. Ezequiel 34: 7-11

Y segundo, que pondrá nuevos pastores sobre esas mismas ovejas.

Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice El Señor. Jeremías 23:4

Esos nuevos pastores somos nosotros, quienes tiempo atrás hemos salido dolidos y hasta heridos, pero al fin de cuentas El Señor ha sanado nuestras heridas y abriéndonos los ojos nos ha capacitado y dotado. Muchos quizá no tenemos una educación formal en cuanto a los hombres, pero sí que contamos con una preparación sobrenatural en cuanto a Dios en Su Palabra y en Su Espíritu.


Así, nuestro servicio a Dios para estos los últimos días es prepararnos en su Palabra y Su Espíritu y estar COMPLETAMENTE disponibles para ser usados en lo que Él necesite, a la hora que Él requiera. Pero ya no imitando los malos ejemplos que vimos, levantando templos que serán derribados y egos desquiciados que serán humillados, sino en la humildad y temor de Dios y el amor y compasión por nuestros hermanos, a fin de reconciliarlos con Dios, restaurarlos y prepararlos para el glorioso regreso del Señor, que ya no tarda. ¡Shalom, Casa de Judá; Maranata Casa de Israel!

¿Quién es, pues, el SIERVO fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel SIERVO al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. Mateo 24:45-46

Para leer un artículo concerniente a este tema:

· Llevando el alimento espiritual a otros