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El Espíritu Santo y el vino, el aceite, la lluvia y la sal


En esta ocasión dejaremos anotados cuatro elementos en la Biblia que simbolizan al Espíritu Santo: el vino, el aceite, la lluvia y la sal. A continuación hablaremos muy brevemente de estos cuatro elementos y dejaremos las ligas a los artículos correspondientes en donde abundamos más sobre cada tema:

El vino y el Espíritu Santo

El vino, por su parecido a la sangre, que es la vida de todo ser (Génesis 9:4), simboliza también la vida que Dios da a la humanidad y también la que promete para la eternidad. Pero simboliza más cosas: la felicidad, el consuela, la sanidad e incluso la abundancia.

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La lluvia y el Espíritu Santo

La lluvia, por su acción limpiadora y también porque permite que las cosechas surjan de la tierra es también un símbolo claro de la promesa de Dios.


Así como cada año la lluvia baña la tierra y le da vida, el Espíritu de Dios desciende del cielo y vivifica los corazones humanos limpiándolos y dándoles vida en abundancia. De los cuatro elementos tal vez es la lluvia la que posee el significado más basto en cuanto al significado simbólico.

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El aceite de oliva y el espíritu santo

Por sus generosos aportes a la vida de las personas en tiempos bíblicos, el aceite de oliva, que se usaba prácticamente para todo y por ello estaba siempre presente a lo largo de toda la vida era visto como un símbolo de la Bondad de Dios para su pueblo.

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La sal y el Espíritu Santo

Y por último la sal, que por su acción purificadora no podía ser dejada fuera. Ya hemos hablado bastante acerca del intenso uso que se hacía de la sal en tiempos de la Biblia. Como seguramente ya te habrás dado cuenta los antiguos atribuían a todo lo que era importante para ellos un significado simbólico y la sal, que literalmente era vital, no podía ser la excepción.

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