CURSO BÍBLICO A DISTANCIA - Lección 3


Lección 3 
Preparando a mi equipo internacional de búsqueda

La historia de los ciegos y el elefante

Cuentan que en una región de la India, un día llegó una caravana al pueblo en el que seis ciegos de nacimiento convivían amigable y solidariamente. En la caravana venía un elefante y los ciegos decidieron ir a conocerle. Cada uno de ellos se paró junto al animal y tocó una parte distinta, tal como sus patas, sus orejas, su cola y su trompa. Todo iba bien hasta que, más tarde, los ciegos comenzaron describir al elefante y se dieron cuenta que no coincidían en nada.


Cada uno de los hombres comenzó a defender airadamente la perspectiva de realidad que le había tocado palpar:

Los que palparon las orejas afirmaban que el elefante era como un abanico; en tanto que el que tocó la cola defendía que el elefante era como una cuerda muy delgada; en cambio el que tocó la trompa refutaba que sí bien era como una cuerda para nada era delgada sino todo lo contrario, muy gruesa; por su parte los que tocaron las patas se burlaban de los demás afirmando categóricamente que todos salvo ellos estaban en un grave error, pues el elefante era como unas columnas.

Lo triste de la historia es que al no poderse poner de acuerdo, los ciegos que antes de la llegada del elefante convivían juntos en armonía, se fueron cada cual por su lado.



Todos ellos tenían una parte de la verdad relativa a la perspectiva que les tocó palpar y si se les hubiese ocurrido una forma diferente de intercambiar sus impresiones hubieran logrado llegar a la verdad absoluta.

A veces me pregunto si no sucederá algo parecido con la forma en la que el pueblo de Dios ha estado intentando entender la Biblia. De todos nosotros, quienes creemos y esperamos en El Señor, es conocida la dolorosa cantidad de sectas y denominaciones que claman cada cual por tener la verdad. Y es que la Biblia es tan grande, tan amplia y tan profunda y nosotros los seres humanos tan cortos de entendimiento que quizá a veces somos como aquellos ciegos ante el elefante, porque solo podemos comprenderla desde una perspectiva muy limitada.



Desde siempre he tenido la sensación de que el Mensaje que hasta ahora se ha extraído está incompleto. Hay océanos de información en la Escritura que están aguardando a que alguien se tome el tiempo, las energías y el entusiasmo por desentrañarlo. Con mis muy limitados recursos he conseguido desenterrar un poco de lo que a mi entender es un avance con mi trabajo «Tras las tribus perdidas de Israel», pero francamente me parece que falta todavía mucho, pero mucho más por sacar a la luz.


Por ello he decidido conformar un grupo de personas las cuales ahora mismo estoy comenzando a preparar a cada una por separado a través del Curso Bíblico a Distancia. Es un grupo de pasantes, hombres y mujeres de varios países y de todas las edades. Si la idea funciona y si ellos y Dios quieren, algún día serán parte de un equipo internacional de búsqueda. ¿De búsqueda de qué? Ya lo he dicho en otras lecciones, de varias cosas, pero principalmente de un Mensaje. Un Mensaje del Cielo que será tan contundente que unificará todos los puntos de vista y, con la ayuda de Dios, dejaremos de ser como esos ciegos.


Estoy absolutamente convencido de que nuestro Dios está preparando a su pueblo para este fin de los tiempos y yo deseo participar en ello, quizá tú, que lees estas líneas también lo quieras. No estoy en posición de prometerte nada sino solo mucho trabajo y entusiasmo.


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El curso es gratuito y solo solicito dos cosas de ti:

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