La esperanza de una vida mejor


Sin duda que si tú, tal como yo, eres una persona que tiene responsabilidades qué cumplir sabrás de lo que hablo cuando digo que los tiempos en que nos tocó vivir cada vez son más complicados. Para muchos la desesperación, la angustia, la tristeza y el miedo son el común denominador del día a día.

Desde muy joven comencé a estudiar la Biblia y recuerdo muy bien aquellos primeros pasajes que leí en los que Israel buscando la Tierra Prometida se había lanzado al desierto. Yo no podía entender cómo luego de los prodigios realizados en Egipto para liberar a su pueblo las tribus al primer contratiempo protestaban y se descorazonaban.

y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de El Señor en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. Éxodo 16:3

Yo en mis adentros decía ¿Por qué reaccionan así? ¿Qué no recuerdan los prodigios que hizo ante ellos el Poderoso de Israel?

Pero ahora que soy padre de familia veo las cosas de manera distinta y entiendo un poco a aquellos israelitas.


Es normal que tanto las dificultades económicas como las de cualquier otra índole minen nuestra fe, pues en los tiempos modernos tales situaciones son tan persistentes que llega un punto en el que nos agobian y a veces hasta nos hacen olvidar que es El Dios de Israel quien nos ha sustentado todo el tiempo y no dejará de hacerlo (Salmo 121).

La Palabra de Dios nos advierte que mientras estemos en este mundo la vida será difícil:

Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Génesis 3:17-18

Debes saber que esos espinos y cardos simbolizan la vida dura en el desierto.

Pero nuestro apóstol Pablo, maestro enviado a la Casa de Israel para instruirnos en la Gracia de Dios, nos dice que fue precisamente para consolarnos y fortalecernos en los tiempos de angustia, los espinos y cardos de esta vida, que se escribió la Biblia:

Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Romanos 15:4

En la porción de la Palabra que acabamos de leer Pablo nos muestra que la Biblia se escribió para que hallemos en la Escritura esa fortaleza que nos da la esperanza de la siguiente vida.

Y es que la Palabra de Dios nos promete que en la Eternidad todo será diferente: no habrá más angustia ni llanto ni lloro.

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Apocalipsis 21:4

Cada vez que una dificultad se presenta en mi vida de inmediato viene a mi mente el pueblo de Israel quejándose en el desierto desanimándose y perdiendo la fe en su Salvador. Y yo me pregunto ¿Cómo me hubiera comportado yo de haber estado en medio de ese pueblo?

Pero lo cierto es que tú y yo seguimos siendo parte de ese mismo pueblo, solo que el desierto por el que vagamos es nuestra estancia en esta vida y la Tierra Prometida hacia donde nos dirigimos es la Eternidad donde fluirá la Leche y la Miel, es decir, donde ya no habrá ni angustias ni preocupaciones.


Toda vez que tengamos un problema pensemos en que algún día todo será diferente. Que cada día que pasa es un día menos para llegar a nuestro destino: nuestra casa definitiva; la Casa de nuestro Padre celestial que compartirá con nosotros (Juan 14:2).

Ese es precisamente el sentido de la antigua fiesta de Tabernáculos, recordarnos a todos, quienes pertenecemos a Israel, que nuestro cuerpo, tal como una cabaña o tabernáculo es frágil y se deshace y que por tanto nuestro paso por este mundo es breve (2 Corintios 5:1).

Así que vivamos con alegría y afrontemos nuestras responsabilidades con valor y fe, pero sobre todo no olvidemos nunca que somos el pueblo escogido por El Señor para pasar la Eternidad junto con Él. Esa es la esperanza de Israel, la novia elegida por Él.

Shalom Casa de Judá; Maranata Casa de Israel.


Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza. Romanos 5:3-4

Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de El Señor, Que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. El Señor es tu guardador; El Señor es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche. El Señor te guardará de todo mal; El guardará tu alma. El Señor guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre. Salmo 121