Anotaciones a la Segunda carta de Juan


Por Eliel Barrios para La Casa de la Palabra | Caracas, Venezuela

Las palabras inspiradas por Dios y escritas por Juan en esta breve carta nos dejan un visible margen de cómo debería ser nuestra vida diaria no solo para con Dios sino también para con los hombres.

Sabemos que toda la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis, está inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16) cada palabra escrita, El Señor la ha inspirado.

Si bien Juan escribiendo su segunda carta la destinó para la elegida y sus hijos, desde el principio el deseo de Dios fue que tales palabras llegaran a nosotros.


Como en todos los demás Escritos, algo importante hay en esta carta que debemos conocer a fin de evitar el tropiezo en nuestro camino de regreso al Padre. Tal fue la razón por la cual este hombre fue inspirado a trasmitir ese mensaje.

El amor y los falsos maestros

En estos cortos versos que podemos leer, notamos que Dios recalca el hecho de amarnos, además de estar vigilantes de los falsos maestros, aquellos que desde mucho tiempo atrás Él nos ha advertido, los cuales va a dejar en evidencia si verdaderamente le amamos (Deuteronomio 13:1-5).

Jesús en una oportunidad dijo:

Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. Juan 13:34 

Estas palabras definen toda la vida del apóstol. No solo podemos encontrarlas por todo su evangelio sino también en sus tres cartas, por eso nos recuerda cómo es manifestado el amor (v6).

En cada una de las cartas de Juan notamos, que la enseñanza de tal hombre siempre se basó en el amor, y en esta segunda carta, feliz porque a los que les escribió seguían sus enseñanzas, les escribe no solo recordándoles mantenerse en amor, sino también tener cuidado de la doctrina (v8), una recomendación como la que le hizo Pablo a Timoteo (1Timoteo 4:16).

Pero no solo da la instrucción de cuidar la doctrina, sino que nos deja bien claro cómo debería ser una persona que en verdad tiene a Dios (v9), porque el que tiene a Dios tiene fe y templanza (Gálatas 5:22-23) y esto no nos deja flaquear o derivar en pensamientos, por eso recomienda que con tales personas (las que no tienen verdaderamente a Dios) no compartamos como si fueran nuestros hermanos; no que debamos aborrecerlos, sino que no compartamos con ellos como si fueran nuestros hermanos, porque no lo son (Mateo 12:48-50).

Eliel Barrios es voluntario del equipo internacional de búsqueda de La Casa de la Palabra en Caracas, Venezuela. Ha tomado el Curso Bíblico a Distancia y colabora permanentemente en esta página como parte de su formación.