Acerca de ti


La búsqueda de tu verdadera identidad

Creo firmemente que en los asuntos del pueblo de Dios no existen las coincidencias. No importa si llevas años visitando esta página o recién la has encontrado, lo que te ha traído hasta aquí es una búsqueda que has hecho, pero no es una búsqueda como cualquier otra, sino que es una búsqueda que va más allá de la comprensión humana pues en realidad has respondido al llamado que El Señor está haciendo a los corazones de su pueblo. Sin saberlo todo este tiempo has estado buscando TU VERDADERA IDENTIDAD: Quién eres realmente, a dónde perteneces y hacia dónde vas.

Tu inquietud obedece a que muy dentro de ti buscas algo que no sabes pero intuyes habías perdido: la memoria del pueblo al que perteneces.

Tú y yo pertenecemos a una legendaria nación perdida en las arenas del tiempo y de la cual solo queda testimonio en las Escrituras: Israel.

Hemos crecido creyendo que pertenecemos a tal o cual nación, pero la verdad es otra: Hay una multitud de personas que pertenecemos a un pueblo diferente, un pueblo elegido y señalado por Dios y a quienes, por razones malévolas (Ezequiel 11:15), se nos ha ocultado durante siglos esa verdad.

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Lucas 19:10

Mira ahora los cielos y cuenta las estrellas

Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia Génesis 15:5

Esas estrellas que vio a lo lejos Abraham somos nosotros (Apocalipsis 7:9), los hijos de la Promesa del Padre Celestial. Pero debes saber que según las profecías ya se acerca el tiempo de juntar a su pueblo genuino y recogerlo, (dejando atrás a los falsos creyentes) por lo que es necesario te alistes para ayudar en la tarea que El Señor esta efectuando de cara ya a estos últimos días. Pero no puedes ayudar si no conoces bien lo que estás haciendo (Mateo 12:30). Es por ello debes prepararte en el conocimiento real de la Escritura.

Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. Daniel 12:3