No subir por gradas al altar ¿Cuál es el entendimiento espiritual de ese mandato?


En respuesta a algunas preguntas que se me han hecho por carta hoy hablaremos del significado de cuatro expresiones de la Biblia:

1.- Subir por gradas al altar
2.- Las tinieblas de afuera
3.- Los campos blancos
4.- Salir del campamento


Significado espiritual de no subir por gradas al altar

Este pasaje de la ley de Moisés nos habla acerca de la prohibición a todo siervo de Dios de enaltecerse:

No subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él. Éxodo 20:26

Al sacerdote quien le tocara en turno oficiar en el altar, le estaba prohibido agregar, por comodidad o por lo que fuera, escalones a éste, ya que de hacerlo la consecuencia sería que a los que quedaran abajo solo les bastara con mirar hacia arriba para apreciar las partes íntimas del siervo por debajo de su túnica (que era una especie de bata). En el mundo antiguo la desnudez era una afrenta vergonzosa más allá de lo soportable. Para no pasar esa vergüenza, los sacerdotes debían guardar su dignidad permaneciendo al nivel del suelo, a la par de todos los demás.

Entendimiento espiritual

Para nosotros los cristianos -que de la Ley debemos extraer y guardar solo el sentido espiritual-, esta ordenanza significa que quienes somos responsables de servir el alimento espiritual para el pueblo de Dios, no debemos encumbrarnos sobre nuestros demás hermanos, ya que de hacerlo quedaremos expuestos, POR ESTATUTO PERPETUO, a ser humillados y exhibidos ante ellos.

El Señor Jesucristo, en su interpretación espiritual y profética de este pasaje de la Ley que acabamos de leer, nos advierte con severidad: El que se enaltece será humillado. (Mateo 23:12 / Lucas 14:11 / Lucas 18:14 / ).

En los tiempos del Señor Jesucristo

En los tiempos bíblicos se tenía por costumbre que el maestro fuese servido por sus alumnos (1 Reyes 19:21). Al maestro también se le llamaba "amo" o "señor" porque durante el tiempo que duraba la capacitación, precisamente se convertía en el amo del discípulo, quien como parte de la paga por ser capacitado aceptaba convertirse en criado. Por ello es que los discípulos del Señor Jesús también eran sus sirvientes y obedecían todo lo que Él les mandaba hacer. Es por eso también que en la antigüedad maestro era sinónimo de amo o señor (todavía en el idioma Inglés la palabra "master" -maestro- sigue significando "amo").

Pero la noche de Pascua anterior a su crucifixión, Jesús hace algo memorable, nos anuncia que a partir de esa hora la tradición del "amo-maestro" ha tomado un giro repentino:

Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis. Juan 13:12-17

Asombrosamente, Jesús hace algo que no corresponde a ningún amo/maestro, hace el trabajo que en aquellos tiempos toca al sirviente de menor rango: les lava los pies. Con ello nos muestra cómo debe comportarse de ahí en adelante un verdadero maestro cristiano, quien no deberá buscar sirvientes-discípulos para enseñorearse en ellos, sino servirles con humildad a todos aquellos a quienes les lleva el alimento espiritual.

Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. Mateo 23: 10-12

¿Qué significan las tinieblas de afuera y el lloro y crujir de dientes?




El texto dice así:

Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Mateo 8:11-12

Al decir que se sentarán se refiere al acto de sentarse a comer. El Señor Jesucristo nos habla del banquete que se hará al final de los tiempos, en el que quienes le obedecen se reunirán a celebrar la salvación.

Al respecto, Fred H. Wight, en su extraordinario libro “Costumbres bíblicas” dice: 

Los banquetes antiguos se celebraban por lo regular por las noches, y en habitaciones brillantemente iluminadas, y cualquiera persona a quien se excluía de la fiesta, se decía de ella "que había sido arrojada de la luz a las tinieblas de afuera" en la noche. En las enseñanzas de Jesús, tal expresión venía a ser semejante al día del juicio. "Mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afue­ra" (Mat. 8:12) - "Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera" (Mat. 22:13). "Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes" (Mat. 25:30). La expresión de "las tinieblas de afuera" toma un nuevo significado, cuando se piensa en el miedo que los orientales tienen a la oscuridad de la noche. En Oriente la lámpara se mantiene encendida toda la noche. El dormir en la oscuridad como los occidentales hacen, viene a ser una experiencia terrible para los orientales. Por causa de este miedo a la oscuridad, el Señor no po­día haber escogido palabras más apropiadas que "las tinieblas de afuera" para representar el castigo futuro para los injustos.

Para aportar algo, solo diremos que el olor de la comida atraía a las fieras y era peligroso estar fuera del recinto (éstas ocasionaban el lloro y el crujir de dientes); y que no se dejaba entrar a ningún desconocido pues podría incluso tratarse de ladrones que aprovechando la madrugada robaban a los invitados mientras dormían, por eso, si a alguien se le sorprendía dentro haciéndose pasar por algún invitado, sin ninguna contemplación se le ataba y se le echaba fuera.

Entendimiento espiritual

Un banquete en tiempos bíblicos significaba la unión íntima de una familia, un clan, una tribu o cualquier grupo afín. La alegría era natural pues todos estaban unánimes y felices. Pero aquellas personas que tratándose de colar no fueran afines al grupo eran echadas de inmediato al ser descubiertas.

En la siguiente vida El Señor aceptará como parte de su familia solo a aquellos que hayan vivido cumpliendo su Voluntad (Lucas 8:21). Los demás serán rechazados sin ninguna contemplación. El banquete entonces significa la dicha eterna de quienes pertenecerán al grupo que disfrutará en el Reino de los cielos; en tanto que las tinieblas de afuera representa a todos los que serán excluidos.

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios. Apocalipsis 19:19
Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Mateo 25:10

¿Qué son los campos blancos de los que se habla Jesús? ¿Por qué el pasaje de Juan dice que los campos ya están blancos y listos para la siega?


El pasaje dice así:

¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos  para la siega. Juan 4: 35

En realidad lo que el pasaje quiere dar a entender no es que los campos se hagan de color blanco, sino que se aclaran.



Y es que cuando el trigo empieza a brotar, su color es verde, pero conforme comienza a madurar va a adquiriendo su característico color dorado.

Es el mismo caso del pasaje de la cizaña

Esa misma analogía, la de la cizaña, El Señor Jesucristo la usa para enseñar cómo se diferenciarán los falsos creyentes de los verdaderos al final de los tiempos, cuando se sieguen los campos y se recoja la cosecha (Apocalipsis 14:14-20).

El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. Mateo 13:28-30

Esto porque mientras que el trigo no madure conservará su color verde, pero conforme va madurando va haciéndose diferente a la cizaña, pues ésta es siempre verde.

La fe inmadura es como el trigo verde

El proceso de maduración del trigo nos ofrece una bella lección de cómo la fe del creyente debe transformarse.

Al comenzar alguien en algún oficio metafóricamente se dice "aún está muy verde" o "aún no se le ve color", "todavía no pinta" o "está tierno aún" estas frases provienen de la enseñanza que la maduración del trigo nos da y se refieren a quien todavía no ha acabado de desarrollar su potencial.


Algo parecido sucede con todos los que iniciamos el camino de la fe. Cuando nuestra fe acaba de surgir, se parece a las espigas de trigo aún verdes, porque ha iniciado un proceso de maduración.

Así como las espigas de trigo se espera que un día maduren, así también nuestra fe debe transformarse para dar muestras de un crecimiento espiritual.

La inmadurez espiritual: el egoísmo

El color verde del trigo, que denota su inmadurez, simboliza el egoísmo de todo creyente nuevo. Todos al comenzar nuestro camino en la fe estamos dominados por el egoísmo. Nos distinguimos por buscar lo nuestro.

Los falsos maestros enseñan que en el servicio a Dios debemos anhelar tener abundante dinero, bienes materiales o popularidad, y engañan a los creyentes inmaduros enseñándoles a lucrar con la Palabra, reforzando de esa manera su egoísmo.

Sin embrago la Palabra manda ir hacia el lado contrario: el amor incondicional que no busca lo suyo (1 Corintios 13).

Nada mejor para ejemplificar a los falsos maestros y su influencia nociva que la cizaña, pues con sus enseñanzas venenosas no permiten a la gente madurar en su fe provocando que sus discípulos se queden siempre estancados en su inmadurez egoísta.


La madurez espiritual está del otro lado del egoísmo: es el amor.

El color dorado del trigo, el cual denota su grado de madurez total, es el amor en el que se ha transformado nuestra fe.

Así como la cizaña nunca cambia, los falsos creyentes permanecen siempre igual: en sus inmaduras malas obras de las que nunca se arrepienten.

Pero nosotros, como el trigo, vamos madurando conforme se acerca la siega, y al momento de esta, ya somos completamente diferentes a la cizaña.

Esa es la diferencia entre lo plantado por el Padre celestial y lo plantado por su enemigo: la maduración. El crecimiento espiritual constante.


El trigo y la espiritualidad

Por eso El Señor nos relaciona con el trigo, porque al contrario de la cizaña, que casi no crece, el trigo crece hacia el cielo y va despegando su cabeza de la tierra. La cizaña siempre está en lo terrenal, el trigo busca lo espiritual. Así como la semilla de trigo muere y es enterrada y luego brota la espiga hacia el cielo, de la misma manera si morimos a nuestros propios deseos, a nuestra propia vida en este mundo, comenzaremos nuestro camino hacia la espiritualidad.

¿Qué significa salir del campamento?



"Como estuve con Moisés estaré contigo"

Es una gran bendición el que las promesas continúen vigentes y nosotros, los hijos de Dios, aún podamos tomar de ellas.

Cuando Moisés necesitaba hablar con El Señor, acudía a la Tienda del Encuentro (Éxodo 33:7-11), donde ocurría un milagro asombroso: La Presencia Santa de Dios descendía y a la vista de todos se encontraba con Moisés.

Como resultado de esos encuentros tenemos hoy no solo los cinco primeros libros de La Palabra -La Ley-, sino toda la Palabra completa, pues Dios, así como lo hizo con Moisés lo siguió haciendo con sus siervos quienes dejaron un testimonio escrito de lo que Él les mandó.

El encuentro con lo Sobrenatural; la Gracia infinita; el Amor mas allá de lo explicable nos impulsan a dar testimonio de que estuvimos ante el Creador del Universo.

Por eso, después de haber estado ante la presencia del Señor, igual que Moisés, algunos escribimos. Como un testimonio del milagro asombroso que fue haber experimentado la misericordiosa visita del Todopoderoso.

Para nosotros los hijos de Dios es un gran privilegio poder entrar cada uno a nuestra Tienda del Encuentro y vernos ahí con la Presencia Santa que trae a nuestros corazones esa paz que sobrepasa todo entendimiento y esa dicha inconmensurable que hacen que los problemas más graves se hagan pequeños.

Fuera del campamento

Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión. Y cualquiera que buscaba al Señor salía al Tabernáculo de Reunión que estaba fuera del campamento. Éxodo 33:7

Al buscar a nuestro Padre Celestial, igual que Moisés y todos los israelitas, quienes para buscar de la Presencia Santa les era necesario salir del campamento, nosotros también debemos primero salir de nuestro campamento, que no son otra cosa sino los rudimentos que hemos aprendido de este mundo.

Salgamos, pues, a Él, fuera del campamento, llevando su vituperio. Hebreos 13:13

No existe nada ni en este mundo ni en el otro comparado a encontrarse con Dios. Su Presencia Santa llena todo el lugar en el que se presenta; nuestros corazones arden y los ojos nos son abiertos. Nosotros los hijos de Dios, igual que Moisés lo hizo delante de los israelitas, debemos llevar el testimonio al mundo de nuestros encuentros con el Dios Santísimo. El mundo debe anhelar lo que nosotros los hijos de Dios experimentamos en nuestra Tienda del Encuentro, por que lo que tenemos nosotros los cristianos es mejor que lo que tienen ellos...

Como estuve con Moisés estaré contigo. Josué 1:5

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