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Por qué las ofrendas no debían llevar ni miel ni levadura


Ninguna ofrenda que ofrecieres al Señor tu Dios será con levadura, porque de ninguna cosa leuda, ni de ninguna miel, se ha de quemar ofrenda para El Señor tu Dios. Levítico 2:11

El pasaje de Levítico nos enseña a no poner ni miel ni levadura en nuestra ofrenda, esto es, en la enseñanza o alimento espiritual que llevemos a la iglesia (que simboliza el altar). Esto era así, porque la miel atrae a las moscas que vienen de haberse posado en los deshechos, y una vez ya posadas en la miel, las moscas quedan atrapadas y mueren ahí contaminando toda la ofrenda, no solo con sus propios despojos, sino con los que ya traían embarrados en las patas.
 

Recordemos que el antiguo templo era un lugar en el que se mataban animales, por tanto había toda clase de desechos de estos, estiércol, pellejos, vísceras, etc; como cualquier matadero de hoy en día. Así que inevitablemente las moscas eran huéspedes permanentes, por lo cual se tenía sumo cuidado en el manejo de los alimentos.

De esa manera, tanto la miel como la levadura eran capaces (una indirecta y otra directamente) de fermentar la ofrenda, o sea, la corrompían. Porque si bien la levadura infla la masa dando como resultado un mayor volumen de ésta, también acelera su proceso de descomposición.

Símbolo de la levadura

En una entrada anterior ya habíamos visto que la levadura es la intención oculta con la que los falsos hombres de Dios predican la Palabra.

Símbolo de la miel

La miel simboliza el mensaje endulzado a manera que los que lo escuchan no lo rechacen. Es un mensaje lleno de cosas que a la gente le agrada oír pero que no necesariamente es el mensaje de arrepentimiento que El Señor desea que los hombres oigan. Si bien atrapa a los que vienen no para arrepentirse de sus malos hechos, sino para beneficiarse de las promesas de abundancia que les han enseñado en la Palabra, quedan atrapados en un mensaje torcido y mueren espiritualmente en él.

No es algo bueno que un ministerio, en su deseo de alcanzar a más gente, ponga miel y levadura a la enseñanza que imparte. Porque si bien se inflarán espectacularmente como masa a la que se añade levadura, al mismo tiempo comienzan un proceso de descomposición acelerado. Y de enmielar el mensaje ni hablar, pues ya dijimos que solo sirve para atraer montones de gente deseosa de satisfacer sus propios deseos egoístas y sin ningún arrepentimiento de por medio, contaminando a los demás.


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