Jesucristo es la Palabra y el Espíritu



Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros. Juan 1:14


Jesucristo es la Palabra de Dios por medio de la cual el Padre celestial hizo todas las cosas (Juan 1:3). Esa Palabra, que había prometido habitar entre nosotros, tuvo su cumplimiento.

El Pan de Vida


Yo soy el pan de vida. Juan 6:48


Nuestro Señor Jesucristo, hablando de Sí mismo como la Palabra de Dios, nos enseña que Él es el verdadero pan que descendió del cielo, cuyo símbolo era aquel maná que Moisés les dio a los israelitas en el desierto (Juan 6:49-51).
 
La carne y la sangre del Señor


Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Juan 6:51-52


El Señor Jesucristo habla de Sí mismo no como el hombre que todos podían ver en lo natural, sino como la Palabra de Dios hecha uno de nosotros. (Juan 16:27-28 / Juan 17:5-8). Sin embargo, quienes le oían, simplemente malentendieron su mensaje, pues todavía no sabían lo que nosotros hoy sabemos, y por supuesto, creyeron que el Señor les proponía una locura: cometer canibalismo, cosa que les escandalizó tanto, que hasta los discípulos más cercanos estuvieron a punto de dejarle (Juan 6:66-67). Esto debe servirnos como ejemplo para no malentender las enseñanzas de la Palabra, pues podemos tomar acciones equivocadas.


Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Juan 6:53-56


Cuando la Palabra de Dios llama a algo como “verdadero”, se está refiriendo a algo espiritual, pues lo espiritual es eterno (Juan 4:23 / 2 Corintios 4:18). La carne y la sangre de nuestro Señor Jesucristo que debemos comer y beber no es la física, sino la espiritual.

La carne del Señor es su Palabra.

La Palabra de Dios se come. Es el alimento que da vida a nuestro ser interior. Por ello es que en Jeremías 15:16 dice: "Fueron halladas tus palabras y yo las comí" y en Ezequiel 2:8 dice a su vez "abre tu boca y come lo que yo te doy" y más adelante, en Ezequiel 3:1-3 también dice "Come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel. Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo. Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí y fue en mi boca dulce como la miel"

Así que toda la Palabra, desde Génesis al Apocalipsis; el Alfa y la Omega; Principio y Fin de la profecía (Apocalipsis 1:8), es nuestro Señor Jesucristo.

La sangre es el espíritu

Hemos hecho mención de que la Sangre derramada en la cruz es asimismo el Espíritu del Señor Jesucristo, a continuación mostramos cómo la Escritura nos lleva a esta maravillosa Verdad.

Nuestros padres tenían por cierto que la sangre de cualquier persona era el ser interior de la misma. Por ello es que El Señor dijo a Caín luego de que éste matara a su hermano Abel:

...la VOZ DE LA SANGRE de tu hermano clama a mí desde la tierra. Génesis 4:10

Esta curiosa forma de expresión (de la cual también podemos inferir que la palabra es espíritu, tema de algún otro artículo) obedece a que todos los pueblos antiguos pensaban, como acabamos de decir, que la sangre era el espíritu, es decir, que la sangre era la persona interior de cada ser, por lo que decir que la sangre hablaba equivalía a decir que el ser interior -ya sin su cuerpo externo- era quien lo hacía.

Ellos observaban que al degollar al animal ofrecido en sacrificio, conforme su sangre iba abandonando el cuerpo, éste iba también perdiendo su vida. Cuando la sangre salía por completo del animal éste al fin moría. Entonces ellos entendieron que la sangre era el ser interior de todo ser vivo.

Por ello también El Señor dice:

...pero carne con SU VIDA QUE ES SU SANGRE no comeréis. Génesis 9:4

La preciosa Sangre de Jesucristo es su Espíritu Santo

...y a todos se nos dio a BEBER de un mismo Espíritu1 Corintios 12:13
Y después de esto DERRAMARÉ mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Joel 2:28

La Sangre derramada de nuestro Señor Jesucristo es su Ser Interior, SU VIDA, el Espíritu Santo, la Presencia Santísima que nos lleva a toda Verdad cuando abrimos su Palabra y tenemos santa comunión con Ella (Juan 16:13). Y por lo mismo es la propia Escritura la que también dice:

...a Jesús el MEDIADOR DEL NUEVO PACTO, y a la SANGRE rociada que HABLA mejor que la de Abel. Mirad que no desechéis al que HABLA... Hebreos 12:24

El Señor Jesucristo les dijo a sus discípulos que si bien, acorde a la Promesa, moraba entre ellos -porque nuestro Señor siendo la Palabra de Dios cumpliendo la Promesa vino a habitar entre los hombres (Isaías 55:10-12 / Miqueas 5:2)- estaba ya por regresar al Padre (Juan 16:28 / Isaías 55:11). Pero les dio otra Promesa: MEDIANTE su Santo Espíritu ya no habitaría más entre ellos, sino DENTRO DE ELLOS.

…el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, PORQUE MORA CON VOSOTROS, Y ESTARÁ EN VOSOTROSJuan 14:17
No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Juan 14:18

En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. Juan 14:20

Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. Juan 14:23

Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 2 Corintios 3:17

Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Gálatas 4:6

Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación... Filipenses 1:19
…escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. 1 Pedro 1:11

El Espíritu Santo del Señor es la Sangre del Nuevo Pacto entre el Poderoso de Israel y su pueblo. Mediante esa Sangre seremos resucitados para cumplir con la Ley eterna de Dios.

Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice El Señor: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Jeremías 31:33
Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Ezequiel 36:27
Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo El Señor hablé, y lo hice, dice El Señor. Ezequiel 37:14

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